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Luis Gabu, de los caminos de Santiago y Cuba

    el encuentro con la obra fotográfica de Luis Gabu siempre produce asombro y una de las mayores virtudes de este atrevido viajero, explorador y revelador de lo oculto, es la verdad que ha dejado en sus imágenes fruto de las situaciones vividas, de los complicados trances a los que se ha enfrentado, persiguiendo un objetivo que por suerte podemos ver hecho realidad en cada obra.

    A veces los escenarios que le inspiraron fueron difíciles y descorazonadores, en otros momentos más amables, pero al contenido humanitario que se refleja fielmente en cada una de sus composiciones fotográficas se añade la belleza que permanece en todo momento al descubierto, resultado de la mirada interior de este artista y del oportuno instante, que sabe captar.

    De Gabu hemos conocido las series Haití, Madrasas, Asia, deseando amar, cristianos puros de África o maternidades, nacidas de la inmersión en las diversas culturas de los continentes americano, asiático y africano, de las estancias en Brasil, Guinea Bissau, Birmania, Thailandia, Vietnam, Laos y Etiopia, del acercamiento a las comunidades islámicas y cristianas, del entendimiento de las antiguas tradiciones, todavía activas en esas civilizaciones que se resisten a la insipidez de la globalización.

    Sus obras fotográficas muestran una aureola de misterio, conservan el halo de aquellos espacios y el enigma de cada ser humano que se convierte desde su anonimato en el más preciado de los seres, por la gracia y voluntad del fotógrafo, empático, cómplice y amigo, detrás de la cámara, siempre a favor de todo aquello que escoge, proclama e inmortaliza.

    Uno de los últimos propósitos de Gabu le llevó a rescatar las huellas que han quedado de Galicia en La Habana, ciudad mimada por su cámara y que a la vez le ha devuelto amorosamente su dedicación. Además, en la búsqueda ha logrado mostrar, con su habitual sensibilidad, lugares y escenarios que poco han cambiado, que han esquivado el paso del tiempo y los ha observado sin prisas, con paciencia, esperando el mejor momento, para fijarlos y dotarlos de un nuevo sentido.

    Las imágenes evocadoras del esplendor de la capital cubana se han vuelto escenográficas por la gracia de su percepción y se hermanan ahora con otras anteriores, originando un sintético peregrinaje que se puede apreciar en la exposición Luis Gabú, ecléctico camino de Santiago a la Habana, en la galería Moret Art de A Coruña; para ella se han seleccionado paisajes del Camino y los puntos de llegada: Finisterrae e interiores de la Catedral de Santiago que formaron parte de la serie del mismo nombre, que daría titulo a varias exposiciones, la última en Museo Antropológico de Madrid en el verano de 2013.

    La idea de abordar simbólicamente las rutas más allá de los océanos ha llevado a Gabu a construir, desde su visión particular, un nuevo trayecto de peregrinación pero con otro trasfondo, quizás más emotivo y nostálgico, que tiene en Cuba una insólita meta y evidencia la afinidad que siente por esa isla, cuya evocación nos remite a tiempos lejanos y a la relación existente con Galicia.

    Esa nueva aventura le llevará a estar presente en aquel territorio en numerosas ocasiones y a exponer su obra en el Museo de Bellas Artes de La Habana en 2015. Los trabajos que forman parte de ese ciclo desvelan otras épocas pujantes en las que la colectividad gallega tuvo la extraordinaria vitalidad y la influencia incuestionable en el destino del país.

    En ese aspecto, el alto grado de identificación de Gabú con ese ayer ha sido el principal acicate para la creación de unas obras, en parte inéditas para el público, en las que tienen cabida además de las escenas urbanas del casco histórico, entre ellas el edificio del Centro Gallego de la Habana, calles y rincones suspendidos en el tiempo; otras inspiradas en el Ballet Nacional de Cuba, interiorizadas y experimentadas desde la visión directa, el conocimiento de los entresijos de ensayos y funciones a los que asistió, que le familiarizaron con la danza y su coreografía.

    Uno de los rasgos diferenciadores de este incansable artista es el modo de abordar los temas elegidos, el encuadre, las circunstancias, el cuidado por la escena, la identificación con los argumentos; todo un proceso de asimilación que se vuelca finalmente en sus fotografías, elocuentes y participes de sus contenidos.

    26 abr 2021 / 01:00
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