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Narrativa japonesa de hoy: Aki Shimazaki

Hace algunas décadas en nuestros enflaquecidos ámbitos universitarios (y en otros foráneos), cuando se estudiaba la literatura de un país, lo más reciente (o casi reciente) quedaba excluido sin que uno supiera por qué. Tal vez porque el señor catedrático de turno estimase que los nuevos o jóvenes carecían de galones para acceder al sancta sanctorum más poderoso de los estudios literarios; acaso porque la juventud se endiosa sin mesura alguna cuando se ve en lo alto, en el empíreo, entre dioses y reyes. La situación en este terreno ha cambiado, aunque menos en el territorio universitario. La prensa, con esfuerzo y generosidad, cumple ese papel en los planos valorativo e informativo.

Aquí y ahora dos literaturas -el grupo de las nórdicas y la japonesa- atraviesan un momento de expansión: traducciones, premios, editoriales, apoyos económicos, cierta dosis de moda y referentes de gran éxito sirven de estímulos de prestigio ante el lector. En el caso de la japonesa, Haruki Murakami, Junichiro Tamizaki, Yasunari Kawabata, Kenzaburo Oé o Kobo Abe entre otros (Kawabata y Susaku Endo son sendos Nobel) han jugado un importante papel en la expansión de su literatura, aislada, como su país, durante siglos.

No falta la participación muy activa de la mujer, que impone nuevas actitudes y perspectivas en contacto con las corrientes feministas, en este momento reivindicativo que parte de la II Guerra mundial a través de nuevas generaciones y nuevos enfoques de temas como el sexo y el amor, las relaciones humanas, la mirada al paisaje y el mundo animal, la revisión de las tradiciones, el cambio de sensibilidad, mentalidad y expresividad en los más jóvenes, el respeto a la familia, los mayores y antepasados y la constancia plural de la muerte son hoy, en novelas y cuentos, algunas marcas reiteradas en la panorámica narrativa, que acusa la huella euronorteamericana al mismo tiempo que reivindica su personalidad e identidad nacionales.

Un exitoso exponente de esto es la breve (pero ceñida, ajustada a una trama cuyas retrospectivas la alteran en referencias sucesivas) novela, Luna llena (Ed. Tusquets, 2021) que nos llega en sencilla y convincente traducción al castellano, directamente del japonés, con un mínimo glosario de Javier Abiñana. Su autora es la japonesa Aki Shimazaki, japonesa residente en Montreal y escritora, en consecuencia de expresión francesa, lengua en la que ha acaparado numerosísimos premios. La anécdota de esta novela se desarrolla, en un ámbito comunitario asediado por la vejez, la enfermedad y el cúmulo de problemas que ambas conllevan y que la sociedad actual trata de aliviar en establecimientos grupales o colectivos, tradicionalmente denominados, entre nosotros, asilos y hoy conocidos eufemísticamente como residencias de la tercera edad.

En la trama se produce un perturbador e inesperado giro a base de una paradójica inversión de la misma que afecta a las relaciones del matrimonio protagonista y que es el auténtico eje de la historia contada. El narrador lleva este proceso hasta el extremo de la existencia de la pareja protagonista, en la que Fujiko, aquejada de Alzhéimer, desencadena un proceso de amnesia y trastornos identitarios. A tal enredo de desconcierto lógico y mental, nos enfrentamos por la traviesa vía humorística en la que convergen inteligencia y ternura y cierta dosis de picaresca, lo que no excluye momentos de dolor y tristeza que certeramente van reequibrando a ambos protagonistas frente al lector.

A la radical afirmación del sólido pero también agredido núcleo familiar, a las escenas caseras y cotidianas se unen motivos como el de la música (con referencias al maestro Joaquín Rodrigo), el paso del tiempo, el perdón; los sueños y el cuidado de los hijos. Todo, o casi todo, teñido de una entrañable tonalidad afectiva que resulta, en verdad, tierna y convincente. Es Luna llena una novela que aúna belleza y autenticidad expresiva, viva fibra humana y profunda tibieza emotiva. Novela plena esta que, con muy pocos elementos, logra Aki Shimazaki a base de una mirada analítica en la que la verdad humana, en algún momento cercana a la tragedia, se tiñe incluso de encanto y de armonía.

Háganse un favor, léanla, que como esta caen pocas. Ya lo verán.

18 abr 2022 / 01:00
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