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NutriScore, ¿el peor etiquetado para los productos de la dieta mediterránea?

Si el NutriScore es o no el peor etiquetado para los productos de la dieta mediterránea es una pregunta que ha estado en debate en los últimos meses. Para el portavoz del Grupo Popular y senador por Murcia, Juan María Vázquez, no hay duda de que el semáforo nutricional francés es el peor modelo “para los productores de alimentos de la dieta mediterránea”. Pero Vázquez no es el único que considera que el etiquetado elegido por el ministro de Consumo, Alberto Garzón, perjudica a los alimentos típicos españoles.

“Cada vez está más claro que NutriScore favorece unas pocas empresas agroalimentarias,y penaliza alimentos tradicionales, pequeños productores e influencia negativamente a los consumidores”, lee el tweet del presidente del Comité de Asuntos Jurídicos del Parlamento Europeo, Adrián Vázquez Lázara. Su mensaje llega como respuesta a una publicación de la plataforma sinAzucar.org en la que se anticipa la calificación Nutricore B que tendrán las patatas fritas del McDonald’s. La cadena de comida rápida anunció que incluirá el etiquetado en sus productos en Francia, a partir de este verano.

Además de anticipar el etiquetado que llevarán algunos productos de McDonald’s, Sin Azúcar ya lleva tiempo dejando al descubierto las maniobras de los productores de alimentos ultra procesados para obtener mejores calificaciones en el NutriScore. Una de ellas es la de reformular los productos, modificando la proporción de azúcares por otros como carbohidratos o sales. A esto se refiere Vázquez Lázara cuando habla de que el NutriScore favorece a unas pocas empresas que son las responsables de poner en las estanterías del supermercado algunos de los productos más dañinos para la salud. Como, por ejemplo, Nestlé, una de las mayores defensoras del etiquetado NutriScore que recientemente ha reconocido que más del 60% de sus productos no son saludables. Casualmente, muchos de sus productos obtienen calificaciones A y B en NutriScore.

Las patatas fritas de McDonald’s, el famoso Nesquik de Nestlé y hasta la Coca Cola Zero comparten una etiqueta NutriScore B. Una calificación muy distinta a la de muchos productos típicos españoles que salen con semáforo rojo. Como es el caso de los quesos españoles que se ven penalizados en las categorías D o E. Razón por la cual, la Asociación Nacional de Fabricantes de Queso (Anfaque) ha pedido al Gobierno que proteja estos productos “fundamentales” en la dieta mediterránea y “pilar económico en muchas zonas rurales de España” de la “estigmatización” del Nutri-Score.

En marzo de este año, se sumaron al pedido los Consejos Reguladores de las Denominaciones de Origen Protegidas (DOP) Arzúa-Ulloa, Mejillón de Galicia y Queso Tetilla, en defensa de los productos gallegos de calidad garantizada. Desde ese momento, se han movilizado para visibilizar las consecuencias que tendrá la implantación del etiquetado NutriScore para los productos protegidos por las DOP e IGP y le han pedido explicaciones a Consumo “por la premura en la implementación de esta metodología que no deja de ser una más, entre las posibles ya existentes”.

Lo mismo han hecho los representantes del sector de los embutidos ibéricos. Según denuncian, el problema es que “el semáforo nutricional no tiene en cuenta las partes positivas que tienen los productos como el jamón ibérico”. Por ejemplo, el sistema no contempla las propiedades de cada producto, ya que simplemente se fija en las grasas que lleva. Algo similar ocurre con la anchoa del Cantábrico calificada con letra D y otras conservas y semiconservas que ven su imagen perjudicada debido al NutriScore.

Este último caso ha llevado al Partido Popular de Laredo a presentar una moción para instar al Gobierno de España a detener la implantación del NutriScore por “afectar de manera negativa a productos artesanales españoles”. Según el portavoz municipal, Alejandro Liz, “gran parte de la comunidad científica en particular y la sociedad en general, así como de los productores de alimentos tradicionales españoles, sustentados en pequeñas empresas familiares que emplean a miles de españoles” rechazan el anuncio del ministro de Consumo, Alberto Garzón, con respecto a la adopción del etiquetado NutriScore en España. Por eso, el portavoz ha advertido sobre “los riesgos que la aprobación de este sistema supone, tanto para la economía, como para la salud ante la desinformación que conlleva”.

Desde el Partido Popular aclaran, sin embargo, que sí defienden la aprobación de un sistema europeo armonizado de etiquetado nutricional frontal. Pero insisten en que debe tratarse de un modelo que “ponga en valor la alta calidad nutricional y saludable de los productos alimentarios españoles”. En ese sentido, recuerdan que “muchos países europeos, aún reconociendo la necesidad de establecer un etiquetado, rechazan NutriScore como sistema adecuado”. Una clara referencia a Italia que, como consecuencia de la penalización de los productos estrella de la dieta mediterránea bajo el sistema Nutri-Score, han propuesto un etiquetado alternativo llamado NutrInform Battery.

El sistema italiano se basa en un modelo dinámico y visual. El etiquetado traduce la información nutricional de cada producto y vuelca esta información en un símbolo de batería o pila que se va cargando en función de la contribución nutricional de los alimentos, en relación con las necesidades diarias. El gran punto a favor del NutrInform es que destaca el porcentaje de calorías, azúcares y sal por porción individual. Esto lo distingue del NutriScore, sistema que no tiene en cuenta la porción, ni la frecuencia o los hábitos de consumo. En cambio, el etiquetado NutrInform sí contempla el consumo equilibrado de todos los alimentos, un principio clave de la dieta mediterránea. Para eso, el sistema le ofrece a los consumidores información útil y transparente sobre la presencia de ciertos nutrientes en alimentos. De esta manera, cada consumidor puede determinar cómo integrar los alimentos en una dieta variada y equilibrada.

Lo más importante es que, bajo el sistema NutInform, ningún producto clave en la dieta mediterránea corre el riesgo de llevar una etiqueta que lo catalogue como “poco saludable”. Como si sería el caso, de aplicarse el sistema NutriScore. Lo que según el concejal Felipe Coello, “podría causar confusión entre los consumidores y caos e incertidumbre entre los productores”. Por esta razón, Coello se pregunta: “¿Por qué nos hemos alineado con la Europa de la mantequilla en vez de alinearnos con la Europa del aceite de oliva?”. Una pregunta que, por supuesto, comparten también desde el sector del aceite de oliva, uno de los grandes productos perjudicados por la adopción del Nutri-Score. Ante esta pregunta y ante la preocupación de los productores de alimentos de la dieta mediterránea, Consumo debería responder por qué está abogando por un etiquetado que pone en riesgo la reputación de los productos españoles y mediterráneos.

07 jul 2021 / 10:33
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