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ENTREVISTA
Emma Ríos. Dibujante

“Para mí es difícil creer que haya logrado ganarme la vida haciendo cómics”

{Vilagarcía de Arousa} Aunque no recuerda cuándo tuvo entre sus manos el primer cómic, sí guarda dentro de su memoria que siempre comía con un tebeo al lado, que acababa llenando de salsa o lo que fuera. “Ahora sigo haciendo lo mismo, pero sin mancharlos”, dice mientras ríe a carcajadas. Arquitecta de formación y también de profesión durante seis años, no pensaba que algún día podría vivir de dibujar historietas ni ganar el prestigioso premio Eisner a la mejor portadista por ‘Bella Muerte 3. La Rata’, editada en España por Astiberri.

Emma, desconozco el mundo del cómic. No es mi fuerte. Por eso me pregunto si las mujeres sois una pequeña parte o realmente hay muchas.

Hay pocas como en muchos sectores y sí hay pocas mujeres todavía, aunque en los últimos cinco años ha dado una vuelta al medio, pero es cierto que la gente de mi generación aporta pocas chicas en comparación con los hombres pero como la siguiente generación ha entrado muy fuerte ya no habrá tanta diferencia.

Veo que cada vez hay más novelas gráficas. ¿Podemos decir que es lo mismo que un cómic?

El término novela gráfica se empezó a utilizar hace unos años para hablar de cómic para adultos y también como formato. En general, el cómic es un libro de formatos. En EE. UU., la palabra cómic implica a las publicaciones con grapas de toda la vida y que se distribuían solo en librerías especializadas. Aquí en España, cuando se habla de novela gráfica, esta adquiere otro valor y ha conseguido acercar a más gente al cómic, considerado mucho tiempo como un arte menor. De esta manera, a la gente le resulta más sencillo comprarlas en una plataforma o en grandes superficies. Digamos que este término se utiliza de manera publicitaria y ganar público.

Personalmente, a mí el término me gusta regular, porque en realidad, el cómic es un lenguaje y yo lo entiendo así. De hecho, yo utilizo la palabra tebeo, casi siempre un poco por costumbre porque me hace gracia, pero tebeos, historietas, cómics o novela gráfica se refieren a todo un lenguaje al margen de connotaciones. El cómic es un lenguaje de palabras y de imágenes que se ven de forma diferente a un libro, distinto a una película, etc.

Decías que hay gente que lo considera un arte menor.

Eso es porque los cómics se han asociado siempre a los niños. Ahora mismo ya no, pero por supuesto que había cómic adulto en los 80 y en España era importantísimo, había grandísimas publicaciones y revistas, pero claro, luego todo eso se perdió.

Ahora se intenta darle el valor que tiene como arte y la verdad es que el término novela gráfica siendo lo que es ha ayudado bastante a que eso ocurriera.

¿Crees que entonces que se ha considerado menos literatura?

Creo que todavía falta mucho, claro, para que la gente se acerque al cómic. En general, el problema es que en este país se lee muy poco. Pero lo que sí creo es que desde hace unos años el cómic sí que ha ido ganando fuerza en España como arte: ha llegado a los museos, están en la universidad y se considera ya un poco más lo que debe ser una disciplina artística superimportante y con un montón de valores.

Recientemente te has hecho con un premio Eisner, el equivalente a los premios Oscar del cómic. ¿Cómo crees que afecta a tu futuro profesional un galardón como este?

Pues como ahora mismo estoy haciendo cómic independiente, básicamente tengo el control de toda mi obra. No estoy trabajando para una empresa grande como Marvel y DC. Ahora depende un poco más de mí la promoción... Entonces ha sido un golpe muy afortunado este premio porque esto te da mucha visibilidad y muchos ánimos. Era algo que parecía algo inaccesible para alguien como yo a pesar de que normalmente la crítica siempre me ha tratado bien.

Evidentemente, al final lo que quieres es que se te conozca para poder seguir haciendo lo que quieras tú y no tener que depender de esa hoja de encargo. Así que me viene como caído del cielo, porque emprendí esta aventura tras dejar Marvel.

¿Cómo es eso de abandonar tu zona de confort en un gigante como Marvel y establecerte por tu cuenta?

En realidad no fue tan cerebral. En el momento en que me fui, Marvel acababa de comprar Disney y se produjeron bastantes cambios en la editorial y aunque a mí no me estaban afectando muy directamente, era una situación un poco inestable. Sí es un gigante pero mi oficina era pequeña. Trabajaba en el universo de Spiderman y mi perfil de artista Marvel era bastante más indie. No estaba tanto en series superventas como Vengadores.

Me pareció una buena oportunidad probar algo por mi cuenta pero para luego volver porque llevaba intentando hacerlo ya unos años con Kelly Sue De Connick, mi compañera en Bella muerte, con la que ya había trabajado en Marvel en un par de series Marvel fue como ir a la universidad. Aprendí los tejemanejes de la industria –siendo independiente no es fácil entrar en el mercado extranjero–, y tuvimos suerte de que el primer número de Pretty Deadly (Bella Muerte) se vendiera muy bien, casi como una de las series de Marvel de primera línea. Eso me dio una estabilidad económica que me permitió creerme que podría seguir haciéndolo.

Y de vez en cuando hago cositas. Hace poco escribí una historia de Batman, por ejemplo. No me importa hacer cosas de vez en cuando para editoriales grandes, sobre todo pensando en que una persona que ha alcanzado el ecuador de su carrera como yo haga obras que cuando no puedas dibujar te den derechos de autor.

Es inevitable que te pregunte por las influencias que has recibido.

La pregunta de las influencias siempre es muy fastidiada porque cada día siempre te influye algo. Yo sobre todo soy fan, estoy muy pendiente de lo que sale. El manga me encanta desde siempre. Akira fue lo primero que me dio la vuelta porque estaba muy acostumbrada al cómic europeo o norteamericano. Lo que pasa es que piensas que nunca puede ser un trabajo de verdad para mí es difícil de creer que haya conseguido ganarme la vida con esto.

¿Se puede contar cualquier historia en cómic?

Sí, creo que sí. Es un medio superbarato que no tiene ninguna limitación. Solo necesitas un papel y un boli para hacer una superproducción en Hollywood sin tener que pagar grandes cantidades de dinero por un helicóptero. Me río, pero es verdad. Además, hay como mil géneros y mil posibilidades. Tanto los cómics como los videojuegos me parecen ahora mismo las dos disciplinas artísticas donde más está innovando a día de hoy.

¿Habrá algún día algún Nobel de Literatura con un cómic?

Ojalá, aunque sí es cierto que se han dado premios literarios importantes. En países como Japón no hay distinción entre libros y cómics. Espero que algún día la cosa crezca suficientemente como para entender que como mínimo están al mismo nivel y que es un arte clarísimamente en sí mismo.

¿Existe algún truco para motivar a una persona a leer un cómic?

Es complicado, pero siempre recomiendo ir a las tiendas pequeñas y hablar con el librero porque esa persona sabe mucho de cómics y te va a aconsejar algo que te guste.

Y para acabar... ¿Cómo te definirías?

Uy, qué difícil. Yo me veo introvertida, aunque no lo parezca. Y a pesar de haber tomado grandes decisiones de mi vida, siempre ha sido a base de tener miedo.

¿De qué trata ‘Bella Muerte’?

Celos, obsesión, una hija. De Connick describe en una entrevista el origen de la historia, basada en los cantares de ciego, de los que le había hablado Emma Ríos: “En nuestro libro hay un par de mendigos que llegan a una especie de mítica ciudad del Oeste y cuentan su historia. Una historia que habla del amor de Albañil por Bella, de su unión y de cómo, tras su matrimonio, Albañil se consume con la idea de que otros hombres admiren a su Bella. Así que –sigue DeConnick– construye una torre de piedra y la encierra en ella. Bella, sin la caricia del viento y el calor del sol empieza a marchitarse y muere. Muerte acude a buscarla, pero también cae hechizado y engendra una hija con ella. Sin embargo, la hija no es suficiente para atarla a nuestro mundo. Muerte se apena y se lleva a la niña con ella. Y la cría en el mundo entre los vivos y los muertos para convertirla en un espíritu de venganza y castigar a los que maltratan a los inocentes. La llamamos Ginny”, concluye.

Fuente: astiberri.com

14 ene 2021 / 01:00
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