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¿Quién no conoce a Maigret?

a comienzos de este siglo era queja generalizada el desprecio, la marginación de que era objeto la novela policíaca por críticos y estudiosos de la literatura, pese a contar esta con fundador tan ilustre como Edgar A. Poe y, ya en el siglo XX, con el grupo norteamericano encabezado por D. Hammett, Ross Macdonald y Raymond Chandler entre muchos otros; sin olvidar, por supuesto, la exitosa figura de Agatha Christie y la de quien no lo es menos, Sir Arthur Conan Doyle, en el ámbito británico. Hoy, esa injustificable barrera, levantada en buena medida en foros universitarios (algunos de los cuales proporcionaron sin embargo ilustres cultivadores del género en la línea detectivesca; los ingleses, por ejemplo) se ha venido abajo estruendosamente y lo policíaco ocupa lugar preferente y venta privilegiada, masiva en las más encopetadas librerías. Esto es: como en tantas otras ocasiones hemos pasado de un extremo a otro.

A este cambio han contribuido: a) la impresionante aportación de las literaturas nórdicas. b) la llegada de un abultado número – de mano del feminismo – de escritoras (Fred Vargas, Donna León, Camilla Läckberg, Mari Yungstedt, etc) de género policial/ negro. c) Factores de apoyo editorial, éxito y moda.

La más reciente manifestación de la situación actual es la continuidad, a través de las editoriales Anagrama – Acantilado, de la reedición de la prolífica narrativa (alrededor de doscientas novelas y mayor número de relatos) del escritor belga de expresión francesa Georges Simenon, que iniciaba su larga trayectoria a los diecinueve años con La novela de una mecanógrafa (1924), aunque ya llevaba dos escribiendo artículos y relatos en La Gazette de Liège y otros medios de prensa franceses.

Del total de sus novelas, casi ochenta pertenecen a la serie policíaca protagonizada por el comisario Maigret. El primero de ellos aparece en 1928 y se titula Una sombra en la noche; ese mismo año publicará cuarenta y ocho novelas más de diversa temática, escenografía y personajes. La fama del comisario, ya en escenarios parisinos, y de su creador, no llega hasta 1931 con El difunto filántropo. El éxito y la asombrosa fecundidad creadora universalizan su nombre y su obra, divulgando la materia policíaca.

A finales del pasado siglo, Tusquets lanza como proyecto editorial un amplísimo corpus de la obra de Simenon (que luego pasará al libro de bolsillo) contando con un cualificado grupo de traductores. En el presente 2021 la iniciativa pasa, renovada, al bloque Anagrama–Acantilado, aunque se ceñirá a los títulos de la serie de Maigret, contando, por lo poco que hasta ahora sabemos, con otros traductores.

De los tres primeros títulos publicados escogemos el número 2, Maigret duda, aparecido en el mayo francés de 1968, cuando la televisión Francesa empezaba a emitir la popular serie del comisario, personaje ya protagonizado en el cine por el notable actor Jean Gabin, amigo del escritor.

Maigret, en su carácter y su actuación profesional – siempre profesional – resulta convincentemente humano, de familiar cotidianeidad y ajeno a tanta disparatada demasía, a tan exacerbada tendencia a la atroz perversión, al baño de sangre que viene prodigando el cine. Maigret se mueve en la rutina de su oficio, en sus normas y cautelas; investiga y analiza, como acreditan sus bien construidos diálogos, donde Simenon muestra su experiencia de la vida y del trato con las gentes; de su conocimiento de la geografía parisina y del mundo de la delincuencia. Maneja con temple sobrado las situaciones y también el análisis psicológico de los personajes. Sus novelas patentizan, además, un altísimo dominio del arte de contar que siempre se llama “oficio”. El lector lo nota y lo celebra. Lo agradece.

26 nov 2021 / 01:00
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