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ENTREVISTA
Antonio Antela. Jefe de la Unidad de Enfermedades Infecciosas del CHUS

“Un rebrote global en España es inevitable. Sería catastrófico que fuera durante el verano”

“Ante la desescalada, creo que hay un riesgo muy alto de tener un rebrote global. En España es inevitable. Lo importante es que sea controlable, que no sea tan intenso como el primero y que no sea muy temprano. Sería catastrófico que fuese durante el verano y en eso creo que todos tenemos una responsabilidad: los gobernantes, para no correr demasiado; los ciudadanos, en tomar las medidas de prevención y de no bajar la guardia, y todos nosotros, los sanitarios, advirtiendo de que esto no está superado ni mucho menos. Y los medios de comunicación, que sirvan de caja de resonancia a este mensaje. Estamos ante la amenaza de nuevo rebrote intenso”. Foto: Efe

Doctor, parece que hay un nuevo tratamiento para los pacientes con VIH. Se trata de uno inyectable. ¿Qué nos puede contar?

De los tratamientos inyectables de los que estamos hablando, que son los que estamos utilizando en ensayos clínicos y que van a ser aprobados próximamente, se administran por vía intramuscular cada ocho semanas. La ventaja más importante que tiene respecto al tratamiento actual, que es diario, es que durante ocho semanas el paciente no tiene que tomar nada. Aunque parezca un asunto poco importante, para muchos la diferencia es dejar de tener la sensación de que están enfermos, de tener un tratamiento diario y que además ese sea para una enfermedad de la que no pueden hablar, porque tiene un estigma social bien conocido.

El tratamiento se administra una vez cada dos meses, con lo cual, un paciente no tendría que verse desatendido en caso de una recaída de la pandemia por covid-19, ¿verdad?

En realidad eso no marca ninguna diferencia porque durante la pandemia tampoco hemos desatendido a nuestros pacientes que están tomando tratamiento diario. Han sido atendidos por teléfono, aquellos que han tenido que venir al hospital han venido y los hemos visto.

¿El modo de relacionarse va a cambiar incluso en las relaciones sexuales esporádicas tras la covid-19?

No, yo creo que no. De hecho no ha cambiado, incluso durante la pandemia en la que estamos inmersos, ni siquiera durante el confinamiento.

¿Cómo sabe eso?

Porque seguimos recibiendo pacientes que se han infectado con VIH y otras enfermedades de transmisión sexual y, por lo tanto, el comportamiento no cambia por esta pandemia. Quizá lo más difícil de cambiar por parte de la sociedad sean las costumbres y los hábitos sexuales. Ese es el gran reto justamente cuando tratamos de intentar modificar esos hábitos y reducir la transmisión de enfermedades por vía sexual. Y esto se pone de manifiesto en una época como esta, en la que las relaciones son más difíciles y en realidad no lo son, porque la gente se junta de la misma manera y siguen teniendo relaciones con o sin protección.

Se busca una vacuna urgente contra el coronavirus, pero contra el sida aún no es viable. Cuatro décadas desde el inicio de la epidemia, y parece que nos hemos acostumbrado, que ya no hay tanto miedo... ¿Pero no deberíamos incidir en la idea de que ambas infecciones son distintas entre sí? Una requiere confinamiento y otra no, una es aguda y otra es crónica...

Estás mezclando cosas muy distintas. Son virus que se transmiten de una forma muy distinta, con un recorrido muy distinto. No son comparables.

La infección por VIH, que explotó a mediados de los años 80 y que se ha extendido hasta ahora, afectando a más de sesenta millones de personas en todo este tiempo, de las cuales viven actualmente casi cuarenta millones, es una enfermedad de transmisión sexual y tiene esa vía de contagio, además de la transmisión materno-fetal o del contacto con la sangre de personas infectadas o bien a través de transfusiones o consumo de drogas por vía parenteral. La infección no se manifiesta de forma inmediata y a raíz.

Esta otra infección es radicalmente distinta, se transmite por vía aérea o por contacto, tiene una altísima tasa de transmisibilidad con millones de personas afectadas y cientos de miles fallecidas. Es una enfermedad que nos ha sorprendido a todos, pero con la que llevamos solo tres meses.

La dificultad de desarrollar una vacuna frente al VIH viene del propio virus en sí y de su capacidad de mutación, de sus vías de escape, de la dificultad que sea útil para todas las cepas frente al nuevo coronavirus, con el que llevamos poco tiempo.

Hay que tener el cuenta que del coronavirus de epidemias anteriores tampoco llegamos a desarrollar una vacuna, lo que pasa es que no tuvo la extensión en el número de casos que está teniendo esta epidemia. Por eso en esta se están invirtiendo muchos medios para poder desarrollar alguna.

También el momento es distinto: la biología molecular se ha desarrollado. Pero aun así, si se consigue la vacuna en solo unos meses o un año y pico desde que estalló la epidemia, sería un éxito absoluto. Otra cosa es la eficacia.

Pero no son epidemias comparables en ningún aspecto.

El VIH fue la primera gran pandemia global tras la gripe española, ¿qué cambios sociales supuso y qué cambios podrán venir ahora?

Yo creo que aunque el VIH es una pandemia global, fue una instauración lenta y paulatina y, por lo tanto, los cambios han sido más a largo plazo, y tienen que ver más con la prevención y con la aceptación de determinados hábitos sexuales que no eran aceptados en todas las sociedades y todo lo que eso conlleva en cuanto al estigma.

Eso es una historia muy distinta respecto a los cambios que pueden venir ahora motivados por la epidemia de la covid-19, que son radicalmente distintos, que no sabemos si están para quedarse o no. Está claro que algunos van a quedarse (distanciamiento social, la mayor tendencia al teletrabajo, las relaciones telemáticas en todos los sentidos, la minimización de las posibilidades de contagio: el turismo va a cambiar), pero también todo dependerá de si conseguimos pronto una vacuna, si es eficaz y si es extensible a todo el mundo.

A lo mejor esto es un mal sueño y volvemos a la vida previa. Pero si esta situación se extiende en el tiempo, lógicamente todas estas alternativas a la vida previa se irán implantando cada vez más para quedarse.

¿Cree que el uso de la mascarilla ‘se cronificará’? Parece que la gente está muy susceptible con este tema. De hecho, me han comentado que en un establecimiento comercial de Milladoiro denunciaron a dos personas por no llevarla.

Pues me alegro, creo que una de las medidas que más han demostrado reducir la transmisión de este virus es llevar la mascarilla. Los países asiáticos la usaban de forma natural antes ante el indicio de cualquier enfermedad respiratoria y cuando empezó esta epidemia, todos sus habitantes se la pusieron en todos los momentos, dentro y fuera de los espacios, y se ha demostrado una menor incidencia de esta infección.

Si no se hizo en nuestro país desde el principio es porque no teníamos suficientes; luego se recomendó cuando las hubo. El no llevarla es una genial irresponsabilidad y de poco respeto a los demás.

Es verdad que no es lo mismo un espacio cerrado o donde no se puede guardar un espacio social, que un espacio abierto donde no estás rodeado. Pero aún así nunca sabes si en un momento dado te vas a cruzar con otras personas con las cuales puedes interactuar y puede haber una infección. Con lo cual, creo que la norma debería seguir siendo esa y me parece bien penalizar a quien no la utilice.

Hay gente que no se ha mentalizado de que esto puede afectarnos a todos y que puede ser mortal. Y el hecho de que no se mantengan las normas de protección va a hacer que tengamos que volver a confinarnos. Con lo cual, las consecuencias del confinamiento sociales y económicas se van a agravar, con independencia de que sanitariamente pueda haber un colapso.

¿Tienen las personas con VIH más riesgo de contraer el coronavirus?

Puede ser el pensamiento de algunas personas, pero tenemos datos para poder confirmar que aquellos con infección por VIH no tienen más riesgo de infectarse por el coronavirus ni tampoco, si se contagian, de tener una infección más grave que la población general. Si algo tienen es que quizás están más protegidos si están tomando tratamiento antirretrovírico porque algunos fármacos tienen eficacia frente al SARS-CoV2. Esto se publicará próximamente.

Quien supera la covid-19 no transmite la enfermedad

“La ignorancia puede llevar a muchos errores. Una persona que haya sufrido la infección por el SARS-CoV2, como yo, una vez curada y comprobado que tienes una PCR negativa, claramente no trasmites la enfermedad. Yo, a pesar de eso, salgo con mascarilla y estoy en el hospital con ella aun sabiendo que no soy transmisor, pero es para dar ejemplo. También hay el caso contrario. Hay quien está poniendo en su currículum que ha padecido la covid-19 con la idea de que lo puedan contratar porque no se puede infectar y ya no es transmisor. Lo cual es un error porque eso es utilizar datos de salud, que está prohibido por la ley porque son confidenciales para obtener una ventaja respecto a otros.

En fin, eso siempre va a dar lugar a malos comportamientos, pero para eso está la educación, el trasmitir los mensajes adecuados. Otra cosa es que no se pueda volver a infectar porque no está clara la inmunidad que desarrollamos quienes que la hemos padecido”.

26 jun 2020 / 00:10
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