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fiesta gastronómica

Carballiño se reinventa como meca del pulpo

Hace dos años que en O Carballiño, tal día como hoy, se batía el récord de preparación de la tapa de pulpo más grande del mundo, una hazaña que quedó registrada en 10 minutos y 8 segundos, después de que una treintena de pulpeiros de la zona lograse cortar 450 kilos de cefalópodos.

Se superaba así la gesta del año anterior, en medio de una enorme expectación entre los vecinos que estaban metidos de lleno en los preparativos de la tradicional Festa do Pulpo, una celebración con más de medio centenar de ediciones a sus espaldas, que ya era un fijo en el calendario el segundo fin de semana de agosto, reuniendo en la localidad ourensana a miles de personas procedentes de diversos puntos de España y a numerosos emigrantes gallegos que veranean en la zona.

Este verano, sin embargo, no habrá la tradicional y multitudinaria romería con tapa gigante incluida, pero O Carballiño, uno de los grandes templos del pulpo, ha sabido reinventarse y dedicará su popular fiesta a todos los profesionales que luchan contra el covid-19 y que han estado trabajando en los servicios esenciales desde el inicio de la pandemia.

La crisis sanitaria ha obligado a esta localidad ourensana a adaptarse, al verse obligada por primera vez a suspender la tradicional romería en esta localidad, que cada verano se convierte en lugar de peregrinación, para adaptarse a las actuales restricciones sanitarias.

Tierra por antonomasia para disfrutar de este suculento octópodo, las opciones este año 2020 en esta nueva normalidad son varias: La primera pasa por degustar el cefalópodo en un restaurante de la zona, eso sí, bajo reserva previa a fin de garantizar la distancia social necesaria.

También se puede adquirir a alguna de las pulpeiras que se encuentran en la calle para llevar a casa o degustar en terraza y después, realizar tanto el cambio como el pago a través de la mampara.

Todo un desafío en esta tierra que siente devoción por el pulpo, en sus diferentes formas de preparación, con las pulpeiras como personas más buscadas durante la jornada, para evitar aglomeraciones de gente.

“Este es un año diferente para nosotros. Desde que recuerdo, es la primera vez que no hemos podido celebrar la romería”, explica a Efe Aurora Gómez, una pulpeira de Santa María de Arcos, cuyo buen hacer viene avalado por los más de 35 años de tradición en el arte del corte y elaboración de este producto.

Pese a las actuales restricciones existentes por los actuales rebrotes, la jornada del sábado dejó las primeras imágenes del buen hacer que tienen estas maestras del oficio, que se remonta al siglo XVII, con los monjes de Oseira.

Después del tímido arranque de ayer, el reto pasa por saborear el plato estrella, el conocido como pulpo á feira, que elaboran las pulpeiras, de forma artesanal. “Es el plato típico de aquí. El secreto se resume en buena calidad, cariño y darle mucho amor”, abunda Aurora.

Aunque también aderezar bien ese buen producto con sal, pimentón dulce y picante, según los gustos, y aceite de oliva virgen extra.

Tal y como constatan los vecinos, por el momento, la jornada previa a lo que sería el día grande, arrancó con tranquilidad, pero la previsión desde el Concello es que hoy se sumen más pulpeiras, coincidiendo con el propio día de celebración de la Festa do Pulpo, y que eso atraiga la atención de muchos visitantes procedentes de otras localidades.

El desafío este año está claro: “Hemos tenido que adaptar la tradicional Fiesta”, cambiándola “por unas jornadas en las que no falta la programación cultural y los aforos limitados por el coronavirus”, apuntó a Efe el concejal de Cultura de la villa, Diego Fernández.

Y precisamente por ello, el gobierno local ya trabaja para “ordenar la llegada de visitantes” a la villa a fin de evitar aglomeraciones, con un sistema que pasa por reserva en los locales, para que nadie se quede sin saborear el producto estrella y dinamizador económico de la villa.

“Todo ello, sin descuidar el ámbito sanitario y respetando la salud”, incide el responsable de Cultura.

Los vecinos de esta localidad coinciden en que “como en Carballiño el pulpo no se come en ningún lado”, ni en cuanto a precio ni en oficio, que se ve en “esa manera de cortar el pulpo que cada año exhiben las pulpeiras”, señala el alcalde, Francisco Fumega, algo muy curioso teniendo en cuenta que es una localidad de interior, sin mar.

Este oficio, que no tiene rivalidad, se evidencia cada año durante la elaboración de la tapa gigante del pulpo, que este año no se ha podido celebrar por la crisis sanitaria, y que supone una promoción importante para O Carballiño y para la Festa do Pulpo, pero fundamentalmente, es un reconocimiento a ese oficio que tienen las pulpeiras que llevan más de cuatro siglos dedicadas a este oficio que ha pasado de generación en generación. Ojalá hoy, el pulpo sea el rey de muchas mesas.

08 ago 2020 / 21:47
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