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“El monólogo es un momento de confesión muy íntimo que compartes con el público”

Conocida por series como Os Atlánticos, O nordés, Periodistas, HKM o Gran Reserva, Ledicia Sola es uno de los rostros más conocidos del audiovisual. Premio Mestre Mateo por su interpretación en la película Os Fenómenos, entre sus últimos papeles se encuentra el de Elisa, junto a Álex González y José Coronado, en la serie Vivir sin permiso. Esta noche se sube al escenario del CC Pontevella de Ourense, a las 21.00 horas.

-¿Cómo es ‘Divina’, el monólogo que presentas hoy?

Es mi faceta más personal. Cuento al público mis experiencias en la vida sin personajes y sin filtros.

-¿En qué te inspiras a la hora de componer los monólogos?

La necesidad de contar viene de la necesidad de compartir. Hay ciertos puntos de vista o reflexiones que quieres decir en voz alta y descubrir si eres la única que lo piensa. Es un momento de confesión muy íntimo con el público. De ahí lo interesante, que nunca sabes lo que te vas a encontrar en cada función y el resultado en el stand up está bastante fuera de tu control. Me inspira la vida.

-¿Cómo es el proceso de trabajo?

A veces me pasan cosas en el día a día y las grabo en las notas de voz del teléfono. Después me siento a escribir y desarrollo esa idea. Una anécdota real suele ser el punto de partida para empezar a escribir.

-¿Más fechas para actuaciones en vivo en este verano?

De momento estaré en Ourense hoy y ya de cara al otoño, el 9 de octubre en A Rúa y el 24 en Burela. Espero en breve poder confirmar más.

-¿Cómo has llevado el confinamiento y cómo se presenta el futuro más inmediato para ti?

Aproveché el confinamiento para descansar y recargarme a nivel creativo. Pude disfrutar de hacer cosas para las que normalmente no tengo tiempo. Bailar, pintar, escribir... y sobre todo estar con los míos, en la distancia, claro. Ha sido un momento muy único dónde todos paramos y eso da para observarse y reflexionar. A nivel artístico me siento en la mejor etapa de mi vida, solo espero y confío en que vengan proyectos interesantes y que podamos seguir trabajando. De momento el futuro es incierto. Yo estoy escribiendo. Mientras espero a que suene el teléfono como actriz no me voy a quedar parada, eso seguro; soy muy inquieta. Creo que esto nos ha modificado a todos, aunque hay que ver qué efectos tiene esta experiencia que hemos vivido a largo plazo.

-¿Cuáles son tus proyectos más recientes en los que has estado metida?

Comencé el año trabajando en

-una serie en inglés para la BBC, The Mallorca Files, y después volví a Galicia para grabar la segunda temporada del programa de viajes Vou que teño que ir, de Televisión de Galicia.

-Has estado en numerosas series nacionales, ¿Qué recuerdos guardas de ellas? ¿Alguna en la que te haya gustado especialmente participar?

Creo que a estas alturas ya puedo decir que me siento orgullosa de mi carrera; cada uno de los proyectos en los que he participado están guardados en mi corazón. Me han aportado mucha vida y mucha felicidad. Me siento una privilegiada por llevar 20 años en esta profesión y por tener la suerte de haber trabajado con compañeros y compañeras tan maravillosas. En tiempos como estos lo valoras todavía más.

-¿Cómo ha sido volver a hacer ficción en casa rodando con Álex González y José Coronado?

Pues todo un lujo. La serie Vivir Sin Permiso funcionó muy bien en España y ahora sigue en Netflix y viéndose en todo el mundo. Eso es lo mejor que le puede pasar a una serie, que tenga una larga vida y que llegue a mucha gente.

-¿Qué te aportó el personaje de Elisa, una mujer ambiciosa y metida de lleno en esta oscura trama?

Para mí Elisa fue un personaje muy especial, que se movía continuamente entre la fortaleza y la vulnerabilidad. Me permitió explorar ciertos límites como actriz y exponerme un montón emocionalmente, porque además me pilló en una etapa muy intensa de mi vida. La serie también me ha aportado más visibilidad, incluso fuera de España. Cada día me llegan mensajes de gente que la ve en distintos países del mundo.

-También tuvistéis muchísimo éxito con la obra de teatro Amigos ata a morte, con David Amor y Xosé A. Touriñán. ¿Qué recuerdo guardas de la experiencia?

Lo que más recuerdo son las risas con mis compañeros y la entrega del público. Era espectacular el cariño que nos daban en todas partes. Y lo que me quedan son las ganas de repetir. Si me dicen que volvemos a hacer la gira no me lo pienso.

-¿Qué te aporta el teatro?

Una experiencia única y el contacto con el público. No hay nada como el directo.

A saber qué...

• La mejor comida de verano. Pimientos con cachelos, de toda la vida.

• El mejor sitio para tomar el sol. Cualquiera de nuestras playas, cuanto más salvaje, mejor.

• El primer chapuzón del año. Fue después del confinamiento, en Mera.

• El bañador más hortera que te has puesto. Uno de los años cincuenta que es como un corsé, ya no es que fuera hortera, es que era asfixiante.

• La canción del verano más hortera. Toda canción del verano que se precie es hortera, no podría elegir solo una...

• Un libro para leer en la playa. ‘La mujer zurda’, de Peter Handke.

• El mejor deporte de verano.

Padel surf.

• ¿Qué no harías nunca en verano? La depilación láser

• El mejor chiringuito. Este año hay que ir a conocer El Bico, en la playa de Pragueira.

• Tu última compra veraniega. ‘Andar, una filosofía’, el libro de Frédéric Gros.

• Mi mejor recuerdo de infancia. Las veladas de los campamentos de verano.

05 ago 2020 / 01:38
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