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Los locales se reinventan con atractivas propuestas para afrontar el nuevo curso

Santiago. A.P./A.I.S.

Lejos queda la movida santiaguesa de finales del siglo XX. Ahora, sobre todo en la situación en la que nos encontramos, el ocio nocturno se acorta y los pubs dejan paso, cada vez más, a los bares de tardeo. En Compostela, una ciudad eminentemente estudiantil, no es extraño ver como los estudiantes se reúnen cada tarde en los bares para tomar algo con los amigos.

Es por ello que, de cara a esta nueva temporada de transición del verano al otoño, y sobre todo con la nueva normativa provocada por la crisis sanitaria, que ha traído consigo la necesidad de buscar fórmulas diferentes para hacer viable el futuro de los negocios, muchos empresarios han decidido reinventarse, dar una vuelta de tuerca a los valores que forman parte de su esencia y ofrecer al público un ocio diferente, un ocio que, durante las tardes, aúne lo mejor de las noches.

NUNCA PERDER LA ESENCIA. El del pub Atlántico es un buen ejemplo de ello. Abierto hace 32 años por Pili Fernández y Guille Nodar, el local es uno de los más emblemáticos del casco histórico compostelano, y de su interior han salido algunos de los proyectos culturales más interesantes de la capital gallega, desde el primer Festival de Cuentacuentos de Galicia a mediados de los noventa, a los primeros ciclos de Petit Theatre más recientes.

“Vamos a trasladar el proyecto del Atlántico nocturno a otro momento del día, adaptándolo a este nuevo horario”, explica Pili Fernández, al frente de este lugar de encuentro de artistas, que aparece en las principales guías turísticas que hablan de la ciudad, y una de las cocteleras más conocidas.

Una idea a la que llevaba tiempo dándole vueltas, y que acabó de desarrollar con la nueva situación sanitaria.

“En este nuevo espacio de tardeo vamos a ofrecer lo que tiene el Atlántico de especial: nuestra coctelería; pero añadiendo también otros elementos, como los pinchos de autor, algo que normalmente no tenemos”, apunta.

De este modo, se tratará de una oferta “diferente, muy en nuestro estilo, con aperitivos distintos dentro de la coctelería más veraniega, como un Aperol, un Blanco de verano o una coctelería muy fresquita y más orientada al día”.

Por otro lado, la música, que siempre ha estado presente en el establecimiento desde sus inicios y que es parte de su identidad, “va a seguir teniendo mucha importancia, adaptada al nuevo horario para las tardes y primeras horas de la noche”.

La idea será “hacer rockumentales, es decir, ciclos de conciertos de rock”. Serán preferentemente en el exterior, aunque también se realizará algún acústico en interior. Y ya de cara a más adelante, “buscamos llenar el local también de contenido cultural, pero siempre en nuestra línea: cuentos, catas, degustaciones, tertulias... Y seguramente también alguna colaboración con San Martiño Pinario”, indica Pili.

“Pero siempre”, insiste, “con la personalidad y el estilo que nos caracteriza”, y que el público podrá apreciar desde las cuatro de la tarde, de miércoles a sábado, “aunque más adelante ampliaremos los días y el fin de semana, también las horas”.

Y es que de cara al invierno, se ampliará el horario con contenido a partir de las 12.00 y apertura durante toda la semana, excepto los lunes.

¿QUÉ CÓCTEL ESCOGER EN FUNCIÓN DE LA HORA DEL DÍA? Pilar, como experta coctelera, nos ha puesto sobre la mesa ideas de qué pedir en función del momento del día en que nos acerquemos al Atlántico. Así, tras el aperitivo recomienda, “sin lugar a dudas”, el Aperol Spring.

“Me parece un cóctel fresquito, amargo, para esa gente que no quiera tomarse una caña, pero busque las mismas características; le gusta a todo el mundo”. También es buena opción una sangría casera o un Presidente, opciones cortas y fresquitas.

Ahora bien, para después de comer, lo mejor es un Martini o un Alexander, “cócteles más post-comida”, y en esta línea, el Old Fashion también es muy recomendable.

Al repasar la historia del local, su fundadora recuerda que el Atlántico siempre ha sido lugar de reunión de los artistas y actores santiagueses: gente muy bohemia y alternativa. “Era la casa de todos ellos. En la parte superior del pub estuvo la primera oficina del grupo Chèvere, por lo que toda una generación de artistas estaba presente allí”.

Y, junto a ellos, la música, esencia del Atlántico. “De aquella era más complicada conseguirla; buscábamos los discos de forma pirata, los traíamos de Londres..., recuerda Pili.

Comienza un nuevo curso, y al igual que ella, muchos otros hosteleros están buscando nuevas fórmulas para reinventar sus proyectos y encarar el futuro más inmediato.

01 sep 2020 / 01:00
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