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Vigo se rinde ante la maestría de Sting

No fue el mejor concierto de su vida, como pronóstico Abel Caballero, alcalde y cuasi telonero de Sting, pero el artista británico ofreció un concierto de mucho nivel en un parque de Castrelos, más allá de la platea y el auditorio, abarrotado para la ocasión.

Al contrario que otras grandes leyendas, esquivas a la hora de ofrecer al público las canciones que mejor resumen su carrera, el cantante británico, que en otras etapas sí huía de recuperar sus clásicos con The Police, integra en My songs tour, la gira que emprendió en 2019 y que la pandemia obligó a posponer, buena parte de lo mejor de su repertorio. Evidentemente faltan muchas joyas y el espectáculo no es especialmente extenso -poco más de hora y media-, aunque permite un buen repaso a su trayectoria.

Message in a bottle fue el punto de partida antes de dar paso a Englishman in New York. Un comienzo por todo lo alto que supo mantener gracias al apoyo de una banda solvente, aunque muy remozada y sin varios de los virtuosos que le acompañaron durante décadas. Solo resiste Dominic Miller, cuyo hijo es el segundo guitarrista. Todo queda en familia, ya que el propio hijo mayor de Sting, Joe Sumner, ejerció de telonero y participó en varios de los temas de su progenitor, con especial protagonismo en King of pain. Otros de los integrantes de su banda tuvieron sus minutos de gloria en canciones secundarias del repertorio. Sting repartió juego con sus acompañantes y buscó la complicidad con el público. Sus conocimientos de español le permitieron una buena comunicación, sin resultar cansino, con un auditorio entregado a la causa y que festejó sus alocuciones. Hubo pocas pausas y algunos temas sonaron empastados, como cuando fundió If I ever lose muy faith in you con Fields of gold.

Musicalmente el repertorio sonó fresco y el músico británico, en impecable estado de revista a sus setenta años, intercaló variaciones, especialmente en la línea de su eterno y desgastado bajo, que hicieron que los temas no sonaran a reproducciones manidas. Incluso intercaló estrofas de No woman no cry en So lonely, uno de sus éxitos iniciales con The Police.

El primero, Roxanne, donde integra pasajes de jazz, recordando su pasión por un género que siempre le ha seducido y al que homenajeó en aquel memorable doble álbum en directo llamado Bring no the night, le sirvió para abrir el bis, que cerró con Fragile, epílogo a otra noche que quedará para los anales del recuerdo de Castrelos.

08 ago 2022 / 01:23
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