El Correo Gallego

Verano

Más de 40.000 personas fueron testigos del concierto

Caos y protestas en el concierto de Bruce Springsteen en Santiago

Tal y como se esperaba, el Boss se metió al público en el bolsillo nada más comenzar el concierto con la popular 'Rianxeira' // La Policía tuvo que intervenir para poner paz ya que muchos seguidores con entrada no podían acceder al recinto por 'overbooking'

Bruce Sprignsteen demostró un gran dominio de las tablas y se hizo acompañar por el público. Y hasta subió a un niño a cantar - FOTO: Patricia Santos Y Ramón Escuredo
Bruce Sprignsteen demostró un gran dominio de las tablas y se hizo acompañar por el público. Y hasta subió a un niño a cantar - FOTO: Patricia Santos Y Ramón Escuredo

S. CUIÑA • SANTIAGO   | 03.08.2009 
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El Monte do Gozo hizo ayer honor a su nombre. Más de 40.000 almas peregrinaron a lo largo de todo el día hasta el auditorio compostelano para adorar a su Boss, y como era de esperar Springsteen no les defraudó pese a que los comienzos fueron catastróficos. Se vendieron más entradas de las previstas o se calculó mal el aforo. Lo cierto es que un numeroso grupo de devotos se las vieron y desearon para entrar y poder ver a su ídolo. Tanto era el caos que se hizo necesaria la presencia policial para poner algo de orden. En ello colaboraron los técnicos del músico arrancando unos paneles que cegaban una zona para que se pudieran instalar allí. Con todo, alrededor de un millar de fans se quedaron fuera y esgrimieron sus entradas al llegar Núñez Feijóo. Las repercusiones de la organización traerán cola.

A pocos minutos del inicio del concierto los fieles de Bruce comenzaron a entonar las notas de la Rianxeira, rogándole a su particular dios, que como ya había hecho en Bilbao o en Sevilla arrancase el espectáculo con los acordes de un cántico de la tierra. Y entonces se hizo la luz sobre el gigantesco escenario y Bruce obró el milagro: el incombustible Nils Lofgren empezó a tocar en su acordeón la canción de la Virgen de Guadalupe, y en el Monte do Gozo se desató el delirio, y eso que Springsteen todavía no se había dejado ver. Ese fue el primer gesto de comunión del Boss con sus fieles. Todo ello aderezado con un "Santiago, boas noites" que despertó el orgullo compostelanista, aunque la cuenta atrás se hizo en inglés: "One, two, three". Daba igual.

Cuando el Boss se asomó al escenario el éxtasis del público fue total, y por un instante sus seguidores, la mayoría entre la treintena y la cincuentena, se olvidaron de los años, y comenzaron a gritar sin control, como poseídos por el espíritu de gruppies adolescentes.

Tras la Rianxeira, Bruce dio paso a su repertorio y, cuando sonaron los primeros compases del clásico Badlands, se fundieron con el rugido del público completamente enfervorecido al ver en el auditorio a Springsteen. Después, vinieron Out in the street, Hungry heart, Out law Pete y My love will not let you down, entre otros. Temas históricos del Boss que se fueron intercalando con algunas piezas de su último trabajo Working on a dream. Todo ello entremezclado con frases de ánimo al público como aquel "vamos a romper Santiago con nuestras canciones" o "nosotros ponemos la música, poned vosotros los gritos", en un pulcro castellano. El éxtasis llegó cuando el Boss, pasada hora y media de concierto, subió a un niño a cantar con él. Bruce demostró a sus incondicionales, que aunque está a punto de cumplir los sesenta, sigue conservando su arrolladora fuerza en escena, al igual que la E Street Band, cuya conexión es total. El Boss y su banda se dejaron anoche la piel sobre el escenario y el público les recompensó rindiéndose a su pies y entregándose por completo en cada nota.

Entre los adoradores de Bruce, se hablaba de muchos rostros conocidos, como los oscarizados Penélope Cruz y Javier Bardem, pero nadie los vio, y aseguran, incluso, que ellos estaban muy molestos con la filtración interesada que hizo la organización de su presencia. Es de suponer que el actor gallego Luis Tosar, que iba a ejercer de anfitrión de la divina pareja, sí estaba . No lo pudimos comprobar porque la carpa vip estaba alejada y aislada del mundanal ruido y los guardas de seguridad enjaularon, literalmente, a los periodistas. En la lista de asistentes previstos se encontraban el presidente de la Xunta, Alberto Núñez, junto con prácticamente todos los conselleiros, y se había anunciado que los ministros José Blanco y Francisco Caamaño, acompañarían al alcalde de Santiago pero tampoco se les pudo ver en el Monto do Gozo por lo que Sánchez Bugallo estuvo rodeado por sus concejales. No hubo noticias ni de Martín Sheen ni de su hijo Emilio Estévez, según las azafatas aunque, sostenían fuentes de la organización, que algunos músicos como Loquillo o Joaquín Sabina no se quisieron perder a Springsteen y estuvieron entre el público. Las ex Miss España Remedios Cervantes y Raquel Revuelta sí acudieron a la llamada. La última fue invitada por un misterioso caballero coruñés, y acudió con cinco jóvenes modelos de su agencia, tras comer en Sanxenxo.