El Correo Gallego

Verano

DONDE SE CORTA EL BACALAO

Carlos Roma sopla las velas rodeado de amigos y María Calvo promulga la ciencia

Peregrinos y visitantes llenan de vida la zona monumental compostelana desde primera hora en plena época estival// Clima de oración en la Catedral a partir de las 7 de la mañana //Jornadas de turismo científico para conocer los recursos naturales de Galicia con metodología dinámica y divertida

El periodista Carlos Roma soplando su original candelabro de velas
 - FOTO: Instagram
El periodista Carlos Roma soplando su original candelabro de velas - FOTO: Instagram

ARTURO REBOYRAS   | 10.08.2018 
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Ayer amaneció un día estupendo para darse un buen paseo por el casco histórico compostelano a primera hora de la mañana. Ni frío, ni calor. Es un momento óptimo para observar cómo despierta la zona monumental: los establecimientos hosteleros se aprovisionan para recibir a miles de clientes, los músicos callejeros afinan sus instrumentos, las campanas de iglesias y conventos llaman a la oración, y en el Obradoiro... en el Obradoiro la cola para contemplar el recién inaugurado Pórtico de la Gloria ya acumula horas de espera. En el interior del templo que custodia los restos del Apóstol se dan cita los peregrinos, visitantes y fieles más madrugadores, que asisten a las eucaristías en diversos idiomas que se celebran en las capillas laterales de la Basílica. Se respira un ambiente de oración y también de emoción, la que desprenden aquellos que dan por finalizada su larga peregrinación hasta la casa del señor Santiago.
Poco después de este garbeo matutino me han contado ciertos manantiales de total solvencia que hace unos días se armó una buena fiesta: el cumpleaños del periodista Carlos Roma, el más televisivo de la capital de Galicia. Pues bien, en las redes sociales pude contrastar que, efectivamente, sopló el día seis de agosto un hermoso y vintage candelabro de velas posado con mimo sobre un vistoso brazo de gitano, de esos que están rellenos de crema pastelera y adornado con nata y guindas de las rojas... Ya saben ustedes. Lo celebró en compañía de familiares y amigos cercanos, pero, sobre todo, con la mejor de sus sonrisas. Esa tan característica de Carlos.

Sonrisas como las que cada día es muy fácil encontrar en las rúas compostelanas. En Instagram me topé con un par de peregrinos japoneses que no podían evitar las carcajadas y los saltos de alegría una vez pusieron el pie y los bastones sobre las históricas y sagradas piedras de la ciudad del Apóstol. Ya por todos es sabido que el Camino de Santiago es muy conocido en Japón, donde está hermanado con el Camino Kumano Kodo, ambos declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Es un destino que tengo pendiente en mi agenda y que, si todo va bien, espero tachar más pronto que tarde. Lo que más me echa hacia atrás son las 12 horas de avión entre la capital de España y la nipona; pero todo sea por peregrinar.

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