El Correo Gallego

Verano

AL SOL QUE MÁS CALIENTA

Kiko Veneno en la bodega Martín Códax y homenaje a Nacho Montenegro

Arranca la Regata Illas Atlánticas de Barcos Clásicos en San Vicente // La Illa daToxa acoge nuevos torneos de croquet y de golf // Concierto de Beret en Pontevedra // La cantante Anni B. Sweet repite en el Náutico

Autoridades y familiares de Ignacio Montenegro con la placa del paseo que lleva su nombre - FOTO: Cristina Saiz
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Autoridades y familiares de Ignacio Montenegro con la placa del paseo que lleva su nombre - FOTO: Cristina Saiz

ANA IGLESIAS SANXENXO  | 17.08.2019 
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Por lo visto, mis hormonas deben de estar tan revueltas como el tiempo, porque lo mismo paso de la euforia colectiva y el buen rollo a la tristeza y la nostalgia. Bueno, no es así exactamente, pero lo parece, aunque en mi defensa diré que lo mío es producto de la fórmula causa/efecto, no como la meteorología, que excepto Diego Viaño, Ana Celia Vázquez y Noelia Rodríguez no hay quién la entienda.

El caso es que llevo dos días atravesando todos los estados de ánimo habidos y por haber. En modo relax, contagiada por el abogado José Lorenzo, amante de los paseos por el puerto, y por Manolo Tojo y Mariloli García, que acostumbran a ver pasar la vida desde la hamaca de la playa y las terrazas, y en modo deportivo estrés, a la par que el abogado Manuel Silva, a quien de caminata express matinal con su mujer Lara Otero, y el matrimonio Santi Garrido y Susana Sánchez.

Y también he estado en modo buena onda(guión)feliz, gracias al concierto de Kiko Veneno, uno de los indispensables de mi playlist particular desde siempre, y el gallego Baiuca, que sumaron ritmos en la terraza de la bodega Martín Códax, que solo el hecho de estar allí, Alma Atlántica en mano y atardecer sobre la ría, ya es un plan positivo y acertado de por sí.

Pero si por encima te reencuentras con amigos como el promotor Carlos Mariño, el momento se convierte en momentazo al más puro estilo Izaguirre.

Y luego también he tenido un momento tristón y melancólico, lo reconozco, durante el homenaje que le hicieron ayer al que fuera presidente del Club Náutico de San Vicente do Mar, Ignacio Montenegro, fallecido hace unos meses y cuyo recuerdo es imborrable.

Prueba de ello es la gran cantidad de amigos que se reunieron en la entidad para recordarlo junto a su familia y visitar la placa del paseo que lleva su nombre, entre ellos la vicepresidenta del Congreso de los Diputados, Ana Pastor, y su marido, José Benito Suárez Costas, con quienes tenía una gran amistad; al alcalde de O Grove, José Antonio Cacabelos; el vicepresidente de la Xunta, Alfonso Rueda; la conselleira do Mar, Rosa Quintana, llorosa y emocionada, recordando con voz entrecortada su relación con el homenajeado; el exalcalde de Lalín Rafa Cuíña, o el doctor Joaquín Potel, una de las personas más cercanas a Nacho, que le hizo una bellísima semblanza recordando "su capacidad de disfrute de la vida o sus paseos en barco por la ría de Arousa".

Pesarosos también Ulises Bértolo, Josela García, Antón Cimadevila, Luis Polo, Avelino Ochoa, Pedro Piñeiro, Marta Míguez, Javier Ruiz de Cortázar, Beatriz Gil de la Peña y todos los que se dieron cita en el acto para recordar a una gran persona y, creo que en un día perfecto para hacerlo, coincidiendo con el inicio de la regata de barcos clásicos Illas Atlánticas, en la que él ponía tanto corazón y tantas horas de trabajo. Imposible no imaginarlo mimando a los tripulantes y a todos cuantos andábamos por el medio del pantalán.

Enmorriñada perdida estaba ya, casi tanto como el mal tiempo que se anunciaba, cuando decidí plantarle cara a la nostalgia al ritmo de Anne B. Sweet que tocaba en el otro Naútico.

Tanto me motivé que para hoy ya tengo agenda completa: croquet en el Beach Club, y golf en el campo de La Toja, a ver si se me pega algo del swing de Manuel Carballal, que acaba de hacer el drive más largo en el hoyo 11 y la bola más cerca en el 14 en el Memorial Carlos Alonso Lamberti, en el que se proclamaron ganadores Patricia Vázquez-San Luis y Rafael Leyes Vence.

Ah, y noche musical a ritmo de Beret en Pontevedra, más que nada por aquello de que el ritmo no pare, no pare, no que cantaba Patricia Manterola en su época.