El Correo Gallego

Verano

AL SOL QUE MÁS CALIENTA

Santiago Abascal en Sanxenxo, zumba y visita a la Fundación Manolo Paz

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Manolo Paz, izq., Menchu Lamas, Patiño, Julia, Xurxo Lobato, Antón Castro y Rosario Sarmiento - FOTO: ecg
Manolo Paz, izq., Menchu Lamas, Patiño, Julia, Xurxo Lobato, Antón Castro y Rosario Sarmiento - FOTO: ecg

ANA IGLESIAS SANXENXO   | 22.08.2019 
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No sé si solo me pasa a mí o hay alguien más al otro lado de las páginas que comparte mi sentimiento de verano raro, raro, raro (pronunciación Papuchi, por favor, que es como queda bien). Pero el caso es que yo lo siento así. Tengo la sensación de que entro en la etapa de finiquito estival sin que haya pasado nada ni haya visto a nadie, y se me ha dado por echar la culpa al tiempo, que es lo habitual en estos casos.

Porque otros años, por estas mismas fechas, ya había hecho de todo un poco. Había engordado unos cuantos kilos a base de comidas y cenas, me habían salido un par de arrugas más de tanto reírme, y estaba cansada de taconear por las fiestas, de dormir en la playa y de conocer a gente nueva.

Santiago Abascal, posando con unos veraneantes de Sanxenxo

Menos mal que ya han aparecido para normalizarlo todo habituales del verano sanxenxino como el exalcalde de Lugo, Xosé Clemente López Orozco; Jorge Temes, Juan Jurjo o el empresario Gerardo Lorenzo, a quien me encontré paseando con su hermano, el abogado y político Miguel Lorenzo, todavía convalenciente de una operación, pero más guapo que nunca, luciendo tipín y sombrero panameño como solo él puede hacerlo.

Y es que a mí por faltar este verano, todavía me falta ver día sí y día también a imprescindibles de la zona como la doctora Sonia Soto.

Menos mal que para compensar, ayer me apareció por sorpresa el dirigente de Vox, Santiago Abascal, acompañado por su mujer, la instagrammer Lidia Bedman, y demás familia, con los que estuvo paseando y comiendo en el Marlima.

Xurxo Lobato
Patiño y su mujer en el Pazo de Torrado.
FOTO: Xurxo Lobato

Ella con vestido fluído de rayas doradas y bolsas de shopping de tienda local, y él de lo más veraniego, soportando los 30 grados de rigor ataviado con polo azul marino, bermudas, alpargatas y unas cuantas banderas españolas. Y visto lo visto, de lo más accesible, oye, porque aparte de mí no debe de quedar nadie en el pueblo que no tenga foto con él.

Bueno nadie de aquí ni de la zona de Muros, que ya vi unos cuantos selfies con él por esa zona, de la que por lo visto es un asiduo.

Como habitual es ver una clase de zumba fitness en la playa de A Lanzada, a donde me fui para ponerme a tono intentando seguir los pasos del monitor deportivo Francisco Mourelos, y donde al igual que el año pasado me encontré con Emilia Brión, que no sé si es la que mejor sigue el ritmo, pero desde luego es la que más ganas le pone y la que más conjuntada va. Seguro cien por cien. Ella muy motivada y yo echando el hígado a la segunda coreografía con reggaeton discotequero; resumen de la sesión, vaya.

Cristina Saiz
Francisco Mourelos y Ana bailando zumba.
FOTO: Cristina Saiz

Así que fue empezar el bailoteo a lo Rosalía tra-trá y huir disimuladamente para recomponerme un poco. Que a ver, buena intención tengo, pero voluntad y ganas de sufrir cero.

Así que he decidido sumarme a planes más acordes a mi forma de ser, como el buen comer, la charla con risas y el cultivo del espíritu, que nunca está de más, sobre todo si es en compañía de Xurxo Lobato, uno de mis fotógrafos preferidos, y la comisaria de exposiciones Rosario Sarmiento, a quienes me encontré en la Fundacion Manolo Paz de Cambados junto al propio escultor y su mujer, Julia; los pintores Menchu Lamas y Antón Patiño, y el poeta Antón Castro, jefe de Cultura de Heraldo de Aragón. Visitas culturales y tortilla y albariño en un furancho. A estas alturas, ¿quién puede superar ese plan?

 C. Saiz
Los bañistas se ejercitaron al son de la música.
FOTO: C. Saiz