El Correo Gallego

Verano

DE FIESTA EN TRAJE... DE BAÑO

Los Secretos reunió a casi 4.000 personas y colapsó el casco histórico de Noia

Álvaro Urquijo y su banda ofrecieron un concierto en la Praza do Tapal, a los pies de la majestuosa iglesia de San Martiño // Fernandisco conducirá esta noche en la alameda noiesa una gala en la que actuarán La Década, Merche y David Civera

La Praza do Tapal se quedó pequeña para acoger a los asistentes al concierto.  - FOTO: Suso Souto
La Praza do Tapal se quedó pequeña para acoger a los asistentes al concierto. - FOTO: Suso Souto

SUSO SOUTO. NOIA  | 27.08.2016 
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No cabía ni un alfiler. Casi cuatro mil personas (según la estimación de la Policía Local) abarrotaron la noche del jueves la noiesa Praza do Tapal y las calles de las inmediaciones para asistir al concierto de la mítica banda de pop rock Los Secretos, en el marco de las fiestas de San Bartolomeu.
Déjame, Todo sigue igual, La calle del olvido, A tu lado... Álvaro Urquijo (voz y guitarras), Ramón Arroyo (guitarras), Jesús Redondo (teclados), Juanjo Ramos (bajo) y Santi Fernández (batería) pusieron letra y música a la banda sonora de las vidas de muchos cuarentones que esa noche tararearon y cantaron sus temas a la luz de la luna.
En realidad, Los Secretos tuvieron ante sí a un público entregado, de todas las edades, empezando por el concejal de Festexos, José Pérez, que se sabía casi todas las letras.
La banda presentaba su último trabajo, Algo prestado, un disco de versiones con el que homenajean a autores y canciones que les han inspirado en su carrera musical, como Graham Parker, Peter Gabriel, Nick Lowe, Gram Parsons, Foreigner, Ry Cooder o Ron Sexsmith. Sus temas han sido adaptados al español por Los Secretos.
Fueron puntuales: a las once y media ya empezaron a sonar temas como Ojos de gata o En la calle del olvido. La apuesta del Concello de celebrar este concierto en una plaza emblemática, pero pequeña, como la de O Tapal, en vez de en la alameda, estaba justificada por la calidad del sonido en ese lugar. El precio a pagar fue el de tener que estar un poco más apretados.

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