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Hoguera de vanidades: novela con Germán Sierra y enigmas de Cruz Calvo

Si se junta sobre el pétreo barroco de Santiago de Compostela un escritor y médico con una ‘couturier’ y especialista en alta cosmética surge una pareja fabulosa de la Galicia futura. Los Sierra Calvo, libros y perfumes

ROMÁN PADÍN OTERO
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En el corazón de la ciudad vieja de Santiago de Compostela fue innovadora y parece que polémica la construcción del Pazo de Raxoi. El edificio neoclásico de aires afrancesados, que es actual casa del Concello, está subrayado por el color blanco de la arquitectura y convive en la plaza del Obradoiro con el granítico barroco, plateresco y ecléctico románico de la Catedral, el Hostal y San Xerome.

Caminar por la zona vieja y encontrarse sorpresas de arquitectura blanca no sólo parece referido al caso del pazo proyectado por Charles Lemaur o al caballo blanco del Apóstol representado en innumerables efigies. Hay muchos nuevos establecimientos icono del siglo XXI que están decorados en ese color de arquitectura internacional.

En Cinco Calles se encuentra una de las más recoletas nuevas salas blancas de la ciudad. Es además el más internacional de los establecimientos de cosmética avanzada de España. Se trata de Beauty Cube el proyecto dedicado a productos de belleza ideado por Cruz Calvo.
Llaman la atención en la decoración las cortinas realizadas en materiales tecnológicos con forma de alga marina diseñadas por los hermanos Bouroullec. Me cuenta Cruz que antes de que se comercializaran en España, las compró en Italia en un viaje de trabajo y me subraya que son un ejemplo del arte del siglo XXI, algo desmontable, trasladable y ligero.
Junto a las cortinas sobresalen unos cubos de formas sinuosas para ser utilizados como taburete. Son un diseño de Frank Gehry y, como las cortinas, fueron comprados por los infatigables viajeros que son Cruz Calvo y Germán Sierra, en uno de sus viajes a Estados Unidos.

Aunque hay un cierto enigma sobre los lugares en los que se conocieron Cruz y Germán, parece que ambos compartiendo su pasión por las estancias en el extranjero cimentaron su sólida relación en saltos trasatlánticos y estancias pirenaicas.

Germán fue investigador en la Universidad en California y Cruz se formó como diseñadora en Milán.

En su época de Milán, Cruz recuerda su afición a las creaciones de Maison Martin Margiela, la simplicidad de Comme des Garçons con Rei Kawakubo y el renacimiento de Prada como proyecto de comercio niche.

Me cuenta las divertidas jornadas de trabajo, desfile y fiestas que pasaba en compañía de los hermanos Dean y Dan Caten, propietarios de Dsquared, a las que ellos asistían en ocasiones vestidos de Versace Couture.

Tuvo un acercamiento a la diseñadora Rei Kawakubo, quien advirtió su talento deconstruyendo piezas de ropa.

Tras conocer a Germán entre viajes a Los Ángeles y estancias en Roma, estableció en Santiago su casa de cosmética.

Es la más importante firma de estética de autor de España, ha sido objeto de editoriales en la edición española de Vogue, en Vogue India y otras publicaciones internacionales como European Business y Elle.

Entre sus secretos ofrece el perfume Cosmic de Solange Azagury Partridge, hecho con polvo de meteorito que se vende también en Colette Paris.

Germán Sierra Paredes es doctor en Medicina y como su padre, Germán Sierra Marcuño, continúa la tradición científica familiar en la Cátedra de Bioquímica de la Facultad de Medicina de la Universidade de Santiago.

Su interés por la literatura lo recuerda desde siempre y fue lector de los clásicos cuando era joven. Me hace notar que alrededor de los veinte años había leído ya una sólida parte de lo que cualquier caballero necesita para empezar a amueblar su cabeza.

La literatura norteamericana contemporánea, los relatos de Lovecraft y la combinación de literatura mainstream con literatura de culto son sus grandes inspiraciones, pues a su entender la fusión de alta y baja cultura, de difusión y elitismo es lo que caracteriza al siglo XXI.

Autor de cuatro novelas y dos libros de relatos fue premio Jaén con una de sus publicaciones.

La primera de ellas, Espacio aparentemente perdido, apareció en el mercado publicada por Debate en el año 1996. Desde entonces publicó la célebre La felicidad no da el dinero en el 1999 y después Efectos secundarios en 2000, con la que obtuvo el premio mencionado de Jaén.

Alto voltaje inicia su relación con la editorial Mondadori, es un libro de relatos cortos en que se combina fantasía, sátira y autobiografía.

En la actualidad está a punto de aparecer en el mercado Intente usar otras palabras, un título que juega con las opciones que ofrecen los buscadores web cuando no encuentran lo que solicitamos. Con esta novela se pone de manifiesto el interés que tanto Germán como Cruz sienten por el universo de la red, esa otra realidad que amplía nuestros movimientos como si fueran nuevas extremidades.

La editorial Berenice ha presentado recientemente una antología de grandes literatos españoles contemporáneos en la que está Germán Sierra. El libro titulado Mutantes es un must para fashionistas webizados culteranos del siglo XXI. El futuro a velocidad de escape desde nuestra Galicia barroca y lluviosa se vive en espacios blancos de arquitectura trans internacional con personalidades visionarias como las de Cruz Calvo y Germán Sierra, unos reales cosmopolitas.

En torno a la actividad de comprador como una de las bellas artes

Hace poco tiempo en el aeropuerto de Heathrow caminaba una figura hiperchic con enormes gafas negras y una pamela con forma de amapola. Me giré curioso y descubrí que era Cruz Calvo. Charlando con ella y Germán me explicaron que viajaban a Singapur para conocer algunas nuevas líneas de cosmética de dermatólogo que se presentaban en la capital asiática. Del viaje no sólo trajeron algunas firmas únicas en Europa, sino que también vinieron con historias para su archivo de las compras como una de las formas de las bellas artes.

Cuando salían con el tiempo justo, del hotel Ritz-Carlton en dirección al aeropuerto supieron que unos zapatos de Marc, la línea más trend de Marc Jacobs, se vendían en exclusiva en una tienda al otro lado de la ciudad. Era hora punta, pero viajaron al otro extremo de la ciudad y llegaron con la compra a tomar el avión in extremis.

En otra ocasión Cruz, recuerda un abrigo de Maison Martin Margiela que vio en Londres que se vendió en minutos tras ser puesto en expositor. Es un patrón del siglo XVIII con mangas articuladas y un cinturón de forma robe de chambre que está acabado con aires clochard. La suerte hizo que encontrara una reedición de la prenda en una boutique en París y lo compró, hoy ocupa un maniquí en su salón, de donde lo descuelga para usarlo en días ventosos.

Tiene en su colección piezas de Azzedine Alaïa que no visitó más que una vez, abrigos de Balenciaga de las colecciones creadas por Nicolas Ghesquiére y una biblioteca con varios miles de revistas y libros de moda, entre otros el Fashion theory.

El gran conocimiento que detenta del universo de la moda le facilita hacer abstracción sobre los aspectos de la compra de gran difusión y aquella otra de objetos singulares. A Cruz le parece que el estilo hoy lleva implícita la dialéctica de lo mainstream con lo niche. De hecho opina que grandes casas como H&M o Zara se adelantan en ocasiones a la tendencia masiva proponiendo objetos casi de culto. A su vez los couturiers exclusivos como Prada inventan objetos que se hacen generalizados. Son los aspectos mercantiles y artísticos del fashion system.

El traje del escritor. Un estilo urbano que trasciende la ficción

Los relatos de Germán Sierra en torno a la cultura contemporánea de la interdisciplinariedad y la superposición de influencias culturales en las obras literarias actuales no se limitan a la conversación sobre libros. Entre sus fascinaciones recientes se encuentra el libro de Mark Danielewski titulado House of leaves. Una novela de metaliteratura, en la que se narra como el interior de una casa es más grande que su exterior y sobre ella se filma una película. El terror subliminal y la evocación de personajes rígidamente vestidos en la novela sirven a German para referir su propia afición a la cultura de la compra en el siglo XXI.

Aficionado a la moda como forma de expresión cultural desde los años ochenta, ha ido siguiendo las novedades de los creadores pero haciendo de todas ellas un instrumento de su propia estética y cultura cosmopolita.

Entre sus piezas del arte de la compra destacan varios trajes de Claude Montana que adquirió en la boutique de Place des Victoires del creador galo. Además durante muchos años tuvo como uniforme un traje de Thierry Mugler negro que repitió encargándolo en couture en varias colecciones para tenerlo siempre disponible en su armario.

En la actualidad los trajes de Thom Browne que hace americanas y pantalones cortos y abrigos inmensos son la afición que colma en cada viaje a Nueva York. Además, su gusto por el street wear como forma de expresión contemporánea le ha llevado a comprar varias piezas de A Bathing Ape, la marca manga por excelencia del diseñador oriental Nigo. Entre oriente y occidente la partida queda en las tablas de la metacultura contemporánea donde las artes aplicadas trufan cada momento del día haciéndolo genial.