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Los recuerdos de un viejo marino. Con el almirante Gabriel Portal Antón

Este célebre gallego nacido en Ferrol tiene una biografía llena de experiencias y conocimientos. Su familia forma parte activa desde hace generaciones de la Marina Española y sobre todo ello nos habla desde el solaz de la madurez

ROMÁN PADÍN OTERO
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La familia Portal Antón es de orígenes asturianos en la rama paterna y gallegos en la materna. La parte Portal es  una familia originaria de Luarca, de clase media con  profesionales farmacéuticos, curas o jueces. Pero por una serie de circunstancias anecdóticas hubo un tío carnal de Gabriel que obligado a estudiar farmacia, se escapó y se hizo farmacéutico de la armada, regresando a Luarca vestido de comandante de marina con 21 o 22 años. Cuando lo vieron vestido de uniforme, al padre de Gabriel, Ceferino y su mejor amigo de juventud, les entró la marina por los ojos.

El padre Ceferino hizo carrera militar, falleciendo joven en Mahon, donde era comandante de un submarino, en la época de la guerra española.

La familia materna Antón, es de origen palentino, de un pueblo cerca a Venta de Baños que se llama Baltanás y se vinieron a Ferrol en la segunda mitad del siglo XVIII, para montar una fábrica de curtidos en Miño en tiempos de la construcción del Arsenal. Y ya con la segunda generación que nace aquí, entran en la armada los miembros de la familia Antón. Entre otros destacaron como marinos de guerra, el abuelo de Gabriel que llegó a ser Almirante Jefe de la Armada, un tío abuelo llamado Manuel que murió joven y estuvo mucho por Filipinas, otro hermano Antonio Antón médico de la Armada y Emilio Antón que fue alcalde de Ferrol. En generaciones sucesivas siguieron las carreras en la marina muchos de los Antón. El propio hermano de Gabriel fue Coronel de intendencia.

Gabriel nació en un día de San Juan, prácticamente en la base naval de la Graña, pues su padre submarinista estaba destinado en Ferrol. En su infancia estudió en el colegio de Tirso de Molina con los frailes mercedarios y tras la muerte de su padre con su tío Manuel Antón, que llegó a contralmirante, se trasladó a Mahón por un destino del marino y allí cursó la segunda parte del colegio en el Sagrado Corazón, lo mismo que su hermano. Son pues, un poco del Mediterráneo, como Serrat.

Tras el colegio, decidió hacerse de marina y preparó el acceso  en el CHA de Madrid. Estudió en Marín entre los años  1953  y 1958, año en que recibió los despachos como alférez de navío. Hizo el viaje de Elcano como guarda marina en cuarto curso. Y recuerda que fue casi una vuelta al mundo , una travesía de más de nueve meses visitando desde Hawai a Nueva York para participar  en una importante revista naval en Norfolk.

Al hilo de este viaje, me hace notar que en su época como Comandante de Elcano en el 1987-88, dio la vuelta al mundo, e hizo otro viaje de también nueve meses de duración. Era la época del bicentenario de Australia y la visitaron y también arribaron a Nueva Zelanda.

Tras recibir los despachos, su primer destino fue Ferrol, en el Crucero Canarias.

En el año 1959, en diciembre,  se casó con María Consuelo, matrimonio del que nació el hijo de la pareja que se llama Gabriel.

Después  estuvo destinado por dos años en la Fragata Legazpi. Tras lo que hizo la especialidad en Vigo en comunicaciones. Volvió a Ferrol y estuvo en el Vulcano dos años.  Después mandó su primer barco, el dragaminas Miño, también en Ferrol.

Y luego empezó lo que él llama su “vida más movida”.

Se trasladó a América en 1968, al norte de Chicago, junto al lago Michigan, para hacer un curso de comunicaciones. A su vuelta estuvo de profesor en Vigo desde el 1969 al 1972, en la Escuela de Transmisiones y Electrónica de la Armada.  Después hizo en Madrid el curso de Estado Mayor. Y luego dos años destinado en Ferrol. En el año setenta y seis fue nombrado jefe de la Estación de Comunicaciones de Madrid que se localizaba en la célebre localidad de Santorcaz, donde se filmó “Crónica de un pueblo”. Un centro que hacía radiodifusión y conexión buque tierra.

En el setenta y nueve tuvo su segundo mando, la corbeta Princesa en Cádiz. En Madrid estuvo en el Ministerio tres años y luego en Ferrol mandó el Destructor Blas de Lezo.

Luego volvió de Jefe de Comunicaciones a Madrid e hizo el curso de Estado Mayor americano en comunicaciones en Road Island. Entre el 1987-88 estuvo al mando de Elcano.

Fue luego Jefe de Gabinete del Estado Mayor de la Armada  y ascendió a contralmirante.

Fue jefe de la Misión Militar Española ante la OTAN en Saclant, Norfolk. Luego vicealmirante en Logística, comandante general en Canarias y comandante general en Ferrol. Su último trabajo como almirante en Ferrol se vio compensado con éxitos personales como el buen recibimiento de su ciudad natal y éxitos profesionales, como entre otros la gesta del Museo de la Construcción Naval.

Desde que está en la reserva se ocupa de aspectos de la mar y sus gentes a través de la Fundación Philippe Cousteau Unión de los Océanos.

Con otra Fundación que lleva su nombre se ocupa de ayudar a los conflictos generados por la drogadicción. En fin, una actividad con la que también disfruta es la “Asociación de Antiguos Comandantes de Elcano”. Todas son actividades gestadas en el interés cultural y la larga trayectoria de una  vida vivida intensamente.

 

Soluciones en la era de la guerra del fletán y la costera del bonito

De su época de almirante en Ferrol entre los años 1994 y 1998, guarda muchos recuerdos. Sus funciones eran diversas, tenía una misión operativa que era pequeña pero importante, pues detentaba el mando de todos los patrulleros y todas las unidades de río a río. Desde el  Bidasoa al Miño.

Me destaca del recuerdo dos interesantes experiencias. En la guerra del fletán, los barcos españoles, estaban pescando en aguas de Terranova y por razones no muy nítidas Canadá lo convirtió en un problema político y dijo que no teníamos derecho a pescar allí. La tensa situación originada de modo inexplicable casi llega a casus belli.

Los patrulleros españoles durante dos meses estuvieron en permanencia en aguas de Terranova. Hay que pensar que era complejo pues un barco en ir de aquí de Terranova tardaba seis días con lo cual había que tener una barco en origen, otro en destino y otro navegando durante todo el tiempo.

Llegado un momento en esa situación crispada, se supo que podían entrar en acción las fragatas canadienses y se hizo una retirada calmada e inteligente. Fue una tarea difícil pues los buques españoles están pensados para clima templado. Y hubo necesidad de dotar de apoyo contra el frío a los medios humanos y a los medios materiales. El conflicto se resolvió pues con éxito.

En la guerra del bonito también en los años noventa  hubo, un enfrentamiento entre los pesqueros del norte con los franceses. Pues los del norte encerraron un pesquero francés en un puerto, alegando que los franceses parece que pescaban con un arte que esquilmaba la pesquería.

Para evitar esos conflictos cuando Gabriel Portal Antón fue nombrado almirante en Ferrol se le ocurrieron dos ideas.

Una, dotar la mar con policía en los patrulleros. Se designó  para patrullar a infantes de marina con preparación y medios policiales.

Y lo segundo fue coordinar a todas las partes, pescadores vascos, cántabros y gallegos, en una mesa de información para cruzar información clarificadora. Ese año no hubo conflicto, ni el siguiente, ni el siguiente....

Presencia y trabajo en Bruselas de un  eficaz profesional ferrolano 

Durante los primeros años de pertenencia de España a la OTAN hubo participación de Gabriel Portal Antón en la presencia española en la Organización.

Una vez sujetados los poderes administrativos, empezó a haber presencia de los miembros del ejército en las reuniones de la Organización.

Gabriel Portal como oficial de comunicaciones de la Armada, tenía relación con varias Agencias.

En la Agencia Aliada de Comunicaciones en Bruselas, una vez que se hubo hecho el ingreso de España, había reuniones operativas a las que asistió Gabriel Portal Antón, que eran de hecho su primera presencia en una mesa paneuropea.  

En las reuniones había unos veinte representantes de todos los países y para hablar había que levantar la mano y una vez que daban la palabra decir “thankyou mr. Chairman”.

Luego de la intervención se volvía a decir de nuevo “thankyou mr. Chairman”. Gabriel comenta hoy con tono de broma la diferencia de esas reuniones del mundo sajón, ¡Con los debates que hoy se ven en la televisión española!

De esa primera reunión recuerda como el presidente  celebró dándole la bienvenida, la incipiente presencia de la representación española y los representantes de los restantes países, empezaron a dar golpes en la mesa con las palmas de la mano. En ese momento Gabriel se preguntó si lo recibían o lo pateaban. ¡Realmente la manera de más simpatía  eran las palmadas en la mesa y no los aplausos!

A partir de esa primera reunión fue muchas veces a Bruselas, con comunicaciones y también a Roma o Atenas en representación del Estado Español para realizar gestiones de diverso espectro en su especialidad.