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Alfredo Brañas ante la Galicia tradicional

Formado en Santiago, es a día de hoy un autor casi olvidado

ARTE Alfredo Brañas retratado por José María Fenollera.

ARTE Alfredo Brañas retratado por José María Fenollera. / Manuel Yago Arza-Galán Mayer

Manuel Yago Arza-Galán Mayer

Don Alfredo Brañas y Menéndez nacía un 11 de enero de 1859, en el municipio coruñés de Carballo. En su 163 aniversario, el actual desconocimiento de su obra y el rechazo de su figura por ciertos sectores del galleguismo lo convierten a día de hoy en un autor casi olvidado. Sin embargo, por su aportación al regionalismo gallego y su visión tradicional de Galicia, este singular jurista del siglo XIX merece ser recordado como un gran personaje, que consagró su vida y obra a los intereses de su amada tierra gallega.

Hijo del registrador de la propiedad Don Vicente Brañas, el joven Alfredo estudió Derecho en la Universidad de Santiago de Compostela. Tras doctorarse en Derecho Civil y Canónico en Madrid, culminará su carrera académica ocupando las Cátedras de Derecho Natural y Economía Política en las universidades de Oviedo y Santiago respectivamente. En la capital gallega ejerció desde 1883 como letrado miembro del Ilustre Colegio de Abogados, secretario general de la USC, concejal del Ayuntamiento de Santiago entre 1890 y 1891; además de articulista en diarios locales como El Libredón o El Pensamiento Galaico.

Tras años de colaboración con la Asociación Regionalista Gallega de Manuel Murguía, se distancia de ella por sus diferencias políticas y religiosas. Católico convencido e ideológicamente tradicionalista, Brañas teorizó una nueva visión del regionalismo gallego de corte antiliberal, plasmada en El Regionalismo, su “magnum opus” publicado en 1889. Muy influenciado por la obra del Marqués de Valdegamas, Donoso Cortés, concebía a Galicia como la tierra de la tradición, de los fueros y los gremios, frente al liberalismo centralista que había triunfado en la política decimonónica.

La vida política de Brañas discurrió plenamente en la Restauración, una época en la que Galicia estaba dominada por las redes caciquiles y las corruptelas locales, las mismas que provocaron su derrota en las elecciones a Cortes de 1896 frente al Marqués de Monchales, López de Carrizosa, por el distrito de Cambados.

Su desprecio al control que ejercían el Partido Liberal y el Conservador sobre la sociedad gallega hizo que Don Alfredo, al igual que otros regionalistas católicos como Barcia Caballero, Cabeza de León o el célebre Vázquez de Mella, terminase su vida en las filas del legitimismo de Don Carlos de Borbón, ya que el carlismo era para él, el último reducto de esa Galicia regionalista y tradicional.

En sus artículos publicados en El Correo Español en 1898, dedica al pretendiente Carlos VII las siguientes palabras: “El regionalismo no es un partido: es una agrupación de españoles, enemiga de todos los partidos, que aspira a reconstruir a España sobre la base de la autonomía administrativa regional, y de la consagración de los fueros y privilegios de los antiguos reinos”. Aunque Brañas pone de manifiesto el carácter apartidista del regionalismo, no esconde que el carlismo es garante de sus intereses.

simpatías entre Valle-Inclán o Castelao Falleció a la temprana edad de 41 años, nada más comenzar el siglo XX. Sus restos reposan piadosamente en el Panteón de Galegos Ilustres de Santo Domingos de Bonaval, junto a sus admirados Domingo Fontán o Rosalía de Castro.

Pese a despertar grandes simpatías entre personas tan dispares como Valle-Inclán o Castelao, quien llegó a decir que “foi un gran patriota”, tristemente, en la Galicia actual, Alfredo Brañas está postergado al olvido, quedando su nombre relegado a una céntrica calle del Ensanche compostelano. Paradójicamente que sean partidos de posiciones liberales los que hoy reivindican su legado, contradice la visión de Brañas, que ante todo fue el “apóstol” del galleguismo católico-tradicionalista y el “padre” del regionalismo antiliberal.

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