La fresa es una de las frutas más deliciosas, versátiles y también delicadas que hay en el mercado. Aunque las fresas pueden consumirse todo el año gracias a los invernaderos, estas frutas nacidas en los fresales son más propias de los meses de primavera. Cargadas de vitaminas y minerales, los beneficios del consumo de fresas para la salud son muchos. Pese a sus múltiples beneficios, el consumo de fresas no está recomendado en todos los casos.

Las fresas ayudan a combatir la anemia, tiene una gran cantidad de fibra, son ricas en calcio y potasio y son un tentempié saludable para las embarazadas por su aporte en ácido fólico. También son ideales en aquellas dietas en las que se busque bajar de peso porque tienen muy pocas calorías. De hecho, 100 gramos de fresas pueden rondar las 30 o 35 calorías.

Esta fruta también puede ayudar a aquellas personas con altos niveles de colesterol y triglicéridos, pues no sólo ayudan a disminuir estos valores, sino que también contribuyen a mantener en el buen estado de los vasos sanguíneos.

No obstante, el consumo de fresas no siempre está recomendado. Lo primero que hay que tener en cuenta a la hora de apostar por esta fruta es que se recomienda que procedan de cultivos ecológicos para evitar la presencia de plaguicidas.

¿Cuándo evitar el consumo de las fresas?

A la hora de consumir cualquier alimento hay que tener en cuenta si se padece alguna patología. En el caso de las fresas, esta fruta no está indicada en los siguientes casos:

  • Alergias. Las fresas pueden ayudar a la liberación de histaminas en el cuerpo, por lo que puede aparecer urticaria en la piel. También deben evitar su consumo aquellas personas que sean alérgicas a la aspirina, pues las fresas contienen pequeñas cantidades de ácido salicílico.
  • Problemas en el aparato digestivo. Tampoco están indicadas para aquellas personas que padezcan de colitis o colón irritable.
  • Piedras en el riñón. Aparte de vigilar el consumo de sal, se recomienda evitar las fresas.