INFECCIOSAS

Enfermedad de Lyme: síntomas y precauciones de una infección que está aumentando en el norte

La enfermedad de Lyme es una de las enfermedades infecciosas más frecuentes transmitidas por garrapatas, que pueden adherirse a cualquier parte del cuerpo, sobre todo la ingle, las axilas o el cuero cabelludo

Rafa Sardiña

Rafa Sardiña

Este domingo, 1 de mayo, además del Día Internacional de los Trabajadores, se celebró el Día Mundial de la Enfermedad de Lyme, una infección bacteriana que se contrae por la picadura de una garrapata infectada.

Mientras que en Estados Unidos suele ser causada por una bacteria llamada Borrelia burgdorferi, en Europa y Asia la bacteria causante es Borrelia garinii.

En nuestro país es una de las enfermedades infecciosas más frecuentes transmitidas por garrapatas junto a la fiebre botonosa. Estas garrapatas pueden adherirse a cualquier parte del cuerpo, sobre todo en áreas difíciles de ver como pueden ser la ingle, las axilas o el cuero cabelludo.

La pediatra María Esther Vázquez-López, del Hospital Universitario Lucus Agusti, resalta en un estudio publicado por el Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) que:

  • "El número de casos está aumentando en determinadas zonas del norte de España y esto puede deberse a un mayor contacto del hombre con la naturaleza, o al aumento de la población de garrapatas debido a cambios ambientales y a una mayor disponibilidad de hospedadores".

En los ocho años de estudio, de los 199 posibles casos de enfermedad de Lyme, 108 fueron finalmente confirmados. La tasa de incidencia se situó entre 2,64 y 11,61 casos por 100.000 habitantes/año. 

“El 45,37% de los pacientes recordaban una picadura de garrapata, sin diferencias significativas entre los pacientes de las distintas fases de la enfermedad de Lyme.

El 68,5% fueron diagnosticados entre junio y octubre”, resalta la investigación. 

¿Quién está en riesgo de contraer esta enfermedad?

El mayor riesgo de enfermedad, hace hincapié el estudio, está en las zonas boscosas. No obstante, esto no significa que sea peligroso ir al campo, solo hay que tomar una serie de precauciones. 

Así lo recordó a este portal Ángeles Sonia Olmeda, profesora en la Facultad de Veterinaria de la Universidad Complutense de Madrid, en relación con la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo, una patología exótica en España.

“Es importante tener la conciencia que ya existe en otros países en los que saben que hay garrapatas que transmiten enfermedades”

Por lo general, la garrapata debe estar adherida a nuestra piel durante 36 o 48 horas para transmitir la bacteria causante de la enfermedad de Lyme. 

“Debido al ciclo vital de las mismas, es más frecuente que se transmita durante la primavera y el verano. La picadura es indolora y puede pasar inadvertida, dando lugar a las manifestaciones tardías de la enfermedad, fundamentalmente neurológicas, que llegan a ser incapacitantes”, señala M. Alonso Fernández, médico en el Centro de Salud de La Ería, en Oviedo.

Enfermedad de Lyme: ¿Cuáles son sus síntomas?

La sintomatología comienza entre 3 y 30 días después de la picadura de la garrapata infectada.

  • Sarpullido en la zona de la picadura, denominado eritema migratorio. Se expande lentamente día tras día y puede llegar a medir hasta 30 centímetros. No suele producir ni picor ni dolor. Es frecuente que, al tacto, se sienta caliente.
  • Fiebre.
  • Escalofríos.
  • Dolor de cabeza.
  • Fatiga.
  • Dolores musculares.
  • Rigidez del cuello.
  • Ganglios linfáticos inflamados.

Si no se trata, sus consecuencias pueden ser:

  • Inflamación crónica de la articulación, también llamada artritis de Lyme. “Se caracteriza por ser una artritis inflamatoria asimétrica, episódica, que afecta a una o pocas articulaciones, fundamentalmente la rodilla, y que puede convertirse en una artritis crónica”.
  • Parálisis facial y neuropatías.
  • Problemas de memoria.
  • Arritmias.

¿Cómo actuar ante una garrapata?

El Ministerio de Sanidad da las claves y desmiente un arraigado mito:

  • "Se desaconseja la retirada de las garrapatas fijadas por los sistemas tradicionales (algodón con alcohol, aceite, vaselina, petróleo, anestésicos, cortarlas con una tijera, tirar con los dedos de ellas, aplicar calor, etc...), ya que estos métodos son considerados de riesgo, al facilitar el contagio de los patógenos que pudieran albergar".