Mobile World Congress 2026
Sin redes sociales ni adicción: los 'móviles tontos' se hacen un hueco en el MWC de Barcelona
Por primera vez, la feria tecnológica responde la creciente ola mundial de restricciones a los móviles por su impacto en la salud mental y da espacio a empresas y debates que proponen alternativas al modelo hegemónico del capitalismo de la atención

Dos emprendedores han hecho un móvil para niños y adultos, para controlar el contenido al que se accede. / JORDI OTIX

Smartphones con pantallas plegables y sumergibles, con IA integrada o con cámaras sin nada que envidiar a las ópticas más profesionales. El MWC, la feria de la telefonía móvil por excelencia, ofrece cada año una ventana al futuro al acoger las tendencias más vanguardistas del sector. Este año, sin embargo, ha dado luz de forma inédita a otra moda que podría parecer contraintuitiva para el sector: los 'móviles tontos' o dumbphones.
Piensa en el icónico Nokia 3310. Un teléfono compacto, con botones, sin scroll infinito y, quizás lo más importante de todo, sin internet. Eso es, sin redes sociales, sin plataformas de streaming, sin videojuegos, si apuestas o sin pornografía. Solo llamadas, mensajes de texto y poco más.
En un mundo en el que unos 6.000 millones de personas (el 73,2% de la humanidad) tiene acceso a la red y otros 4.700 millones (el 58%) tiene su propio dispositivo móvil, según datos de la Unión Internacional de Telecomunicaciones y de GSMA, hay quien prefiere nadar a contracorriente y ofrecer una respuesta a tanta hiperconectividad.

Un cartel que prohíbe los móviles en el IES Doctor Balmis de Alicante, anterior al decreto autonómico / Jose Navarro
Tendencia global
No son una minoría. Cada vez más familias, escuelas e incluso países optan por limitar o prohibir el uso de los móviles en edades tempranas en las que el cerebro de los usuarios no está plenamente desarrollado. Sin ir más lejos, el Gobierno de España ha propuesto restringir el acceso de los menores de 15 años a redes sociales, una iniciativa que han tomado o estudian tomar en otros lares como Australia, Francia, Reino Unido, Dinamarca o algunos estados de Estados Unidos.
Es también el caso de Light, una start-up fundada en 2014 que, desde un año después, comercializa un dispositivo rudimentario que se limita a las llamadas, los mensajes de texto y una cámara. En la pantalla del Light Phone no se proyectan los iconos de aplicaciones y sus coloridos señales que nos advierten de cuántos mensajes tenemos por leer, sino una simple lista en blanco y negro. Por soso que parezca a simple vista, ese diseño reduce el impulso de acceder de forma automática al móvil.
Cada vez más familias, escuelas y países optan por limitar o prohibir el uso de los móviles en edades tempranas en las que el cerebro de los usuarios no está plenamente desarrollado
"Quiero que la tecnología sea como un martillo, una herramienta que puedo utilizar, no que me enganche durante horas para que la empresa que la comercializa pueda ganar dinero", ha explicado Kaiwei Tang, director ejecutivo de Light. De su mano y de la del actor Aaron Paul, el MWC ha dado así cabida por primera vez a un debate que va en contra de la narrativa habitual del sector. "Los móviles han sido diseñados para generar adicción"", ha remarcado el coprotagonista de Breaking Bad, serie en la que interpretó al adicto a las drogas Jesse Pinkman. "No estoy en contra de la tecnología, pero no quiero seguir ahogándome en ella".
Adam Mosseri, el director ejecutivo de Instagram, aseguró el pasado febrero que la adicción a los móviles no existe, tampoco entre menores de edad que utilizan la red social durante 16 horas al dia. Aun así, múltiples estudios han concluido que el uso compulsivo de los smartphones se traduce en daños tangibles para la salud mental de los usuarios: peor autoestima, distorsión de la imagen corporal, mayor aislamiento y soledad y menor satisfacción y felicidad.

Comparativa de la interfaz habitual de un 'smartphone' con la de Balance Phone y sus tiempos de uso / Balance Phone
Presencia catalana
La presencia de los dumbphones en el MWC 2026 ha sido por partida doble. Y es que, además de Light, una empresa catalana del mismo ramo ha tenido un stand propio en el 4YFN, el pabellón dedicado a las empresas emergentes. Se trata de Balance Phone, una empresa nacida a finales de 2024 con la misma misión que comercializa un dispositivo austero muy similar al que propone la firma estadounidense.
En una conversación con EL PERIÓDICO, su cofundador, Albert Beltran, ha celebrado que poder participar en el congreso tecnológico es como exponerse en un escaparate global que les permite tejer las relaciones comerciales necesarias para que su negocio, ya al alza, vaya a más. "Cada vez hay más conciencia, interés social y de los inversores", explica. "Es el primer año de muchos. Y no porque sea una tendencia, sino porque ya es una necesidad".
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