¿Sabías que… el Convento de Santa Clara para que su iglesia no pasase desapercibida desgajó su fachada del resto y la desplazó unos metros para hacerla bien visible desde la calle? Sin duda, el aspecto más llamativo del edificio conventual sigue siendo esta fachada, el ejemplo por antonomasia de lo que se ha llamado barroco de placas, proyectando el aparato decorativo de forma contundente y escalonada en altura hasta alcanzar el remate, compuesto de paralelepípedos y cilindros. Pero no menos llamativo resulta atravesar el umbral y encontrarse con una zona ajardinada y no con el interior de la iglesia, como cabía esperar, pues ésta se halla desplazada unos metros más allá, a la izquierda, con doble acceso lateral, el principal asoportalado. Estamos un ejemplo de arquitectura como engaño, ante la más llamativa de las fachadas-telón del barroco compostelano. La falta de terreno agudizó el ingenio, alcanzándose una solución imaginativa que sumar a un proyecto arquitectónico rebosante de originalidad.