¿Sabías que… el alumbrado por gas lució por primera vez en Santiago la noche del 7 al 8 de agosto de 1874? No era el primer paso para que la ciudad estuviese iluminada, aunque sí de enorme relevancia porque de una ciudad aletargada, simplemente desperezada por medio de una frágil y deficiente iluminación como había sido la de aceite, se había pasado a una ciudad que se podía presentar como despierta, que empezaba a dejar de experimentar la noche como abrazo, milenario, siniestro y peligroso, y la incorporaba como franja vital, eso sí, de momento, sin sospechar aquel futuro de posibilidades ilimitadas que la electricidad iba a aportar un poco más adelante, rompiendo definitivamente las barreras de la noche.