Descarta el sector logístico gallego desabastecimiento para la Navidad

Desde el clúster, que moviliza el equivalente al 10 % del PIB autonómico, revelan que empresas cambian barcos por camiones para traer mercancía de Asia // Instan a crecer ahora en China
Exportaciones
José Calviño
Contenedores en el puerto de Vigo, que acaba de anotar un récord en movimiento movidos mediante grúa en la terminal de Guixar. Foto: Gallego

Las alarmas saltaron en todo el mundo cuando se constató que el reencendido de las fábricas tras dejar atrás las peores fases de la pandemia se tradujo en un desabastecimiento de materias primas que limitó la capacidad productiva. Sin embargo, con la recuperación económica llegó el aumento de demanda del consumo... y la imposibilidad en múltiples frentes de hacerle frente. El Banco de España, en su último Informe Trimestral de la Economía Española, alertaba de que el número de empresas manufactureras que declararon enfrentarse a escasez de material o equipo marcó un máximo histórico del 40 % en julio, muy superior al 7% registrado a finales de 2020. Este fenómeno, global, se acentuó tras las noticias e imágenes de estanterías vacías de multitud de productos en EEUU y Reino Unido.

¿Podría pasar algo similar en Galicia? Para responder a esta pregunta, acudimos al Clúster da Función Loxística de Galicia, que aglutina tanto a las principales empresas transportistas como a grandes cargadores de mercancías de la comunidad. Su gerente, Iago Domínguez, sostiene que “no estamos viendo que pueda haber un riesgo de desabastecimiento” en la comunidad gallega.

Reconoce que se está sembrando un temor a ante el próximo Black Friday o para Navidad se produzca una falta generalizada de productos, pero desmiente que vaya a ser así. “Es como todos los años, habrá productos de difícil acceso, ahora más por los problemas de producción de algunas marcas concretas, que complicará que se pueda adquirir sus productos, pero no prevemos que vaya a haber un desabastecimiento”.

Alega que “en Galicia no se darán esas imágenes que veíamos del Reino Unido de lineales sin productos. En absoluto prevemos que, ni de lejos, lleguemos a algo así, ni en Galicia ni en España ni probablemente ningún país de la Europa continental”.

El mayor problema, reconoce Iago Domínguez, que provoca “problemas realmente relevantes en el mundo industrial” es sobre todo “la escasez de determinadas materias primas”, lo que acaba impactando en la logística. “Las paradas de producción o los ajustes que están siendo necesarios en Galicia están más relacionados con eso que con los problemas de transporte”, apunta el gerente.

Reconoce que el transporte marítimo ha registrado un incremento de precios, “eso es evidente”, pero no sólo en Galicia, sino a nivel mundial. Pone un ejemplo orientativo: traer un contenedor de Asia a Galicia pasó de los 1.500 euros aproximadamente “hasta los doce mil o catorce mil en la actualidad”, según Domínguez. Hubo momentos más caros y más baratos, pero el hecho es que es un coste que se multiplicó por ocho y algunos momentos por nueve.

¿A qué llevó esto? A que mover productos de bajo valor añadido –chatarra, por ejemplo– sea inviable.

Apunta Domínguez que “en algunos momentos hay mayor dificultad al acceso a espacio en buque, hay momentos mejores y peores, pero más o menos está solventando razonablemente bien gracias al esfuerzo de las empresas logísticas gallegas”.

Además, no todo son barcos. Se incrementó ligeramente el exiguo aún (menos del 1 %) transporte por ferrocarril, y “para envíos de especial urgencia, a pesar de que el transporte aéreo también es sufriendo un incremento de precios, se están fletando algunos aviones más para llevar mercancías a Galicia”. Pero la gran sorpresa es la siguiente: se ha reestablecido una especie de ruta de la seda similar a la de Marco Polo, pero en camión: ante el colapso portuario en puertos asiáticos, hay empresas que “están fletando camiones hasta Galicia para realizar esas importaciones, pues los plazos son largos, pero más predecibles en la situación actual”.

A vuelo de pájaro hay 10.325.46 kilómetros entre Compostela y Shanghái, así que por tierra supone un megaviaje que obliga a cruzar multitud de fronteras.

Otro factor es la distribución interna de mercancías, en España y Galicia, donde la carretera es ley, y no anécdota. Aquí les está afectando tanto el disparado precios de la energía, del gasóleo, como la incertidumbre por los peajes que se quieren instauran en las autovías, que temen puedan lastrar la competitividad de comunidades periféricas como la gallega.

El presidente del Clúster da Función Loxística, Xoán Martínez Reboredo, subraya, por su parte, que “a pesar de las dificultades innegables que sufren nuestros asociados y el resto de empresas de la comunidad, no debemos resignarnos a ser víctimas de esta coyuntura mundial, sino que debemos poder formular alternativas”. Toca aprovechar dos factores únicos: la posición estratégica de Galicia, al lado de las principales rutas marítimas mundiales y el punto más próximo a América de la Europa continental, y la gran experiencia y capacidad de su sector logístico.

Oportunidades en China. Alguien que conoce al dedillo la situación en Asia, el gallego Rodrigo Fabeiro, CEO de Entrii –primera plataforma tecnológica que facilita el proceso de exportación de alimentos y bebidas al mercado chino–, alega que “el actual aumento descontrolado de los fletes afecta directamente al ritmo de las exportaciones gallegas” a ese país.

Sobre los próximos meses, Rodrigo Fabeiro cree que “van a suponer un reto para las empresas exportadoras gallegas, que demandarán cambios en su operativa y requerirá optimizar procesos”. Al menos, aprecia que “no es algo que afecte únicamente a Galicia, es un problema global para todos los países, por lo que puede ofrecer oportunidades a las empresas que adapten sus estrategias”.

Algunas de estas oportunidades afectan a los productos de mayor valor añadido, pues “el impacto de los fletes sobre su precio final es menor y el consumidor chino aprecia los productos diferenciales y de muy buena calidad”.