Sánchez se abre a que el PSOE se abstenga si hay un cordón sanitario a Vox

El líder del PP aleja un pacto con la ultraderecha en Castilla y León al abogar por el centro frente al populismo y los extremos
Elecciones castellanoleonesas
Mario Álvarez
Mañueco, en el centro, saliendo del Comité Ejecutivo Nacional del PP. Foto: Alberto Ortega/E.P.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, pidió al PP que ponga un “cordón sanitario” y “rompa” sus acuerdos en varias autonomías con Vox si quiere hablar con el PSOE de una hipotética abstención para facilitar la investidura de Alfonso Fernández Mañueco en Castilla y León.

En ese caso “a lo mejor nos podemos entender”, apuntó el líder socialista en el pleno del Senado, donde hizo su primer análisis de los resultados de las autonómicas, según el cual “quien ha salido perdedor ha sido Castilla y León” y quien ha vencido ha sido “la ultraderecha” de Vox “propiciada” por el PP al anticipar los comicios, informa Efe.

Respondió Sánchez a una pregunta del portavoz del PP, Javier Maroto, quien le replicó que el domingo fue Sánchez y no el socialista Luis Tudanca quien perdió las elecciones, le acusó de tener “más ganas de ver gobernar a Vox” que el propio Santiago Abascal y le exigió que ponga “de patitas en la calle” al presidente del CIS, José Félix Tezanos, por fallar en sus sondeos.

Aunque la interpelación de Maroto versaba sobre los planes del Gobierno sobre el llamado “impuesto al volante”, desde el primer momento sacó a colación los comicios para pedirle que cesara a Tezanos, ya que al igual que hizo con las madrileñas, utilizó el CIS “en su propio beneficio”.

Le citó las “voces autorizadas” del PSOE de Castilla y León, como el alcalde de Valladolid, Óscar Puente, partidario de abstenerse en la investidura de Mañueco, y le preguntó si pondrá “una mordaza” a todos ellos.

Sánchez le contestó haciéndole ver que él no tenía “la culpa” de lo ocurrido en unos comicios sobre los que “hay dudas” si los convocó Mañueco o el líder del PP, y puso su empeño en enfatizar que Vox fue el gran beneficiado.

Recalcó que ni él ni el PSOE son culpables del adelanto ni de los acuerdos del PP “con la ultraderecha” en Murcia, Madrid y Andalucía.

Maroto le insistió en que “escuche más a los suyos”, y especialmente a los alcaldes que admiten que un Gobierno del PP en solitario sería “una buena opción”.

Algo que para Sánchez no es más que “retorcer y estirar los argumentos”, contestó, porque la “realidad” es que el PP pensaba que en la mayoría absoluta y no ha sido así.

“Si usted quiere pedir la abstención al PSOE en Castilla y León explique el porqué, porque si explica que la ultraderecha es un peligro para la democracia a lo mejor nos podemos entender”, señaló.

El líder del PP, Pablo Casado, alejó después un pacto con Vox en Castilla y León al pronunciar en el Comité Ejecutivo Nacional de su partido un discurso en contra de los populismos y los extremos, lleno de recados al partido de Santiago Abascal y en el que cargó contra Sánchez.

Ante los suyos, dio su respaldo a la opción de un Gobierno “fuerte, estable y en solitario” por la que, según el líder del PP, apuesta Mañueco, pese a que sus 31 procuradores le dejan a diez de la mayoría absoluta y que Vox, con 13, ha exigido formar parte del Ejecutivo autonómico para votar la investidura.

Casado no cierra la puerta a un pacto, porque el PP, argumentó, acuerda a izquierda y derecha, pero pone líneas rojas: las condiciones del PP son sus principios, y nunca renunciará a ellos. Así, no son negociables la igualdad, la cohesión territorial, la integridad autonómica y la integración en Europa.

No respondió a la petición de Sánchez de un cordón sanitario contra Vox, pero cargó contra él por estar preso “de la radicalidad de los herederos de ETA, los independentistas y los comunistas”.

Recalcó que Sánchez lleva cuatro derrotas, por lo que debe ser él y no el PP, quien debe plantearse por qué pierde, pese a sus “trampas”.

Su discurso estuvo repleto de advertencias en contra de los populismos y de mensajes para diferenciar al PP de Vox.

Argumentó que para ser alternativa deben aspirar a una mayoría social, no a un “equilibrismo sobre minorías radicalizadas”, como el PSOE, y sostuvo que hay quienes “están más preocupados por sustituir al PP que por cambiar al Gobierno”.