Críticas a una misteriosa rotonda a la que nadie ve sentido en Fonte dos Concheiros

Los conductores se vuelven locos cada vez que llegan a este punto ante la falta de señales // Raxoi requerirá a la Xunta que aclare el cometido de la glorieta
Concheiros
Brais Fernández
En imagen, el citado punto de conflicto, el pasado mes de enero, cuando todavía no estaba abierta la rúa Fonte dos Concheiros para la circulación de vehículos. Foto: Antonio Hernández

Como ha quedado patente en las últimas semanas, la obra en marcha de remodelación de la entrada del Camino Francés está dejando más críticas que halagos. Estos reproches se focalizan especialmente en el famoso nudo, causante de infinidad de problemas diarios para los peatones. Pero, pese a lo que se pueda pensar, no es el único punto de discordia de estos trabajos realizados por la Xunta de Galicia. De este modo, otro de los quebraderos de cabeza con los que se encuentra el Concello de Santiago está en la rúa Fonte dos Concheiros.

En este sentido, atendiendo a las declaraciones del alcalde Xosé A. Sánchez Bugallo, Raxoi recepcionará unas obras que tendrían que haber acabado entre finales del 2020 y comienzos de 2021, pero que siguen sin culminarse, decisión con la que el ente municipal pretende poner fin a las quejas de los residentes de esta zona.

Con todo, más allá del posible aumento de la señalización, como se apunta en algunos casos, o a la colocación de los radares informativos, tema de moda estos últimos días, existen otros casos en los que la posible solución no resulta, a la vista, tan sencilla.

Esta es la situación que se genera en el espacio que aparece en imagen, un círculo en la parte superior de Fonte dos Concheiros cuya función nadie entiende, ni siquiera los propios técnicos municipales. Las dudas que provoca esta especie de “rotonda”, colocada justo delante de la subida hacia Altiboia, provoca que cada conductor la asuma a su gusto, entendiéndola como le viene en gana, ya que no queda nada claro qué cometido cumple en ese lugar.

De esta manera, como han confirmado fuentes municipales a este periódico y como se puede comprobar parándose en el entorno, existen infinidad de maniobras. Tomando como referencia los vehículos que suben por la citada calle, algunos coches la asumen como una glorieta y suben por la vía que emboca en el aparcamiento disuasorio, en teoría su misión principal. Otros también rodean la plaza, pero en su caso vuelven a bajar por la misma vía, o lo que es lo mismo, van en dirección contraria. Mientras que en el tercer supuesto, no tienen en cuenta lo del suelo y pasan por su izquierda.

Por su parte, para aquellos que vienen desde Fontiñas, algunos recortan por dentro (por el margen derecho de la fotografía), lo que tendría sentido si se entiende que es una rotonda; pero otros van por la izquierda, ya que por el interior existe muy poco espacio (más si hay coches parados), por lo que estarían girando en sentido inverso.

Todas estas dudas, dado que se encuentra en un área semipeatonal en el que las señales brillan por su ausencia, derivan en maniobras supuestamente ilegales, según la interpretación que se le dé a este invento, de ahí que el departamento de tráfico local ya esté estudiando qué hacer con él.

Esta misma semana, técnicos del Concello de Santiago, junto al concejal de Movilidad, Gonzalo Muíños, pasaron por la zona para plantear sus dudas a la Consellería de Infraestruturas e Mobilidade, al mismo tiempo que tomaron apuntes sobre las posibles actuaciones que se podrían llevar a cabo para solventar este sinsentido actual.

En cualquier caso, más allá de los posibles cambios futuros que se puedan proyectar en todo el entorno, cabría preguntarse cómo un proyecto de más de tres millones de euros plantea tantas problemáticas a la población. Más allá de su vertiente estética, llama la atención que no se tuviesen en cuenta las posibles dudas que generarían unos cambios tan drásticos, más teniendo en cuenta la escasa señalización prevista inicialmente y que se trata de una actuación para mejorar el discurrir de los peregrinos.