Ana Framiñán coordina este curso de la USC para desarrollar esta habililidad necesaria para el desarrollo integral de un equipo, tanto a nivel profesional como personal // Quedan las últimas vacantes para la segunda edición TEXTO Brais Fdez.

Inteligencia emocional para aumentar la eficiencia laboral

El Correo Gallego
Ana Framiñán, izquierda, coordinadora académica y directora de Espacio Emociona, y la profesora de la USC María Cadaval, directora de la formación. Foto: ECG

Con el objetivo de llevar a las organizaciones una competencia muy necesaria, pero poco desarrollada, para aumentar la eficiencia en el trabajo y conseguir que toda la plantilla esté alineada en busca de un bien común, se organiza en la Universidad de Santiago la segunda edición del Curso Experto en Inteligencia Emocional y Bienestar Organizacional. Coordinado por Ana Framiñán, directora de Espacio Emociona, está dirigido a personas que trabajen en o para una empresa, pero también para aquellas que asesoren a los que integran una entidad.

“El curso está pensado para todos aquellos que tenga un especial interés en el desarrollo de sus competencias emocionales, ya sea para ellos mismos o para sus equipos. Abarca desde cualquier responsable de equipo, mando intermedio (como jefes de departamento), emprendedores, autónomos, políticos, dirigentes de un club deportivo, monitores hasta profesionales que trabajen con otras personas (como médicos o enfermeros)”, explica Ana Framiñán.

Tras el éxito de la primera edición, en la que cubrieron con celeridad todas las vacantes, repiten experiencia bajo la modalidad e-learning, con sesiones a cámara abierta y con conexión permanente con cada alumno para que se genere un importante feedback. “Gracias a ese contacto pudimos ir comprobando como iban adaptando lo aprendido a sus organizaciones”, remarca.

De este modo, destaca la organizadora, los primeros participantes ya pudieron comprobar como merced a la inteligencia emocional (IE) eran más conscientes de las necesidades propias y de las de su equipo. “Esta es la primera de las competencias, ser consciente de lo que está pasando en el entorno para poder solucionar cualquier problema”, señala.

Con todo, este es un trabajo de fondo, ya que a medida que se van implementando estas nuevas medidas, los frutos se van recogiendo con el paso del tiempo. Además, al no ser una habilidad muy desarrollada, las posibilidades para ampliar conocimientos son inmensas.

En este sentido, de la mano de USC y de la profesora María Cadaval, estudian la creación de cursos más específicos. “Este es el comienzo de una formación, pero como resulta muy denso, comenzaremos con cursos más concretos, centrados en aquellas materias que gustaran más, para estudiarlas con más detenimiento, ampliando el aprendizaje sobre las mismas”, detalla.

En todo caso, durante el desarrollo de la formación, que dura cuatro meses, apunta, el alumnado consigue adquirir las capacidades necesarias de la IE: conciencia emocional, regulación emocional, autonomía emocional, habilidades de vida y bienestar y las habilidades sociales.

En virtud de estas aptitudes, se puede “generar un mejor clima laboral, proporcionar más confianza al equipo que diriges, hacer que se sientan más cohesionados con los objetivos de la empresa y con sus clientes y, a mayores, está comprobado que disminuye el ausentismo y mejora la productividad en la organización”, destaca.

Todo ello redunda también en un bienestar organizacional con el que se logra mejorar “el resultado de la calidad de vida de las personas y de la sociedad que las rodea”.

SEGUNDA EDICIÓN. Con todas estas premisas en mente, en febrero arrancarán con la segunda edición, para la cual ya sólo quedan muy pocas plazas disponibles. A pesar de que la inscripción culmina a mediados de enero, confían en cerrarla antes, ya que “sabiendo quienes son los alumnos, se prepara mucho mejor el curso, personalizándolo a ellos”, incide la coordinadora.

Asimismo, dado su desarrollo 100 % online, está abierto tanto a profesionales de la Comunidad, como de fuera de ella. De hecho, en la primera, “el treinta por ciento de los inscritos eran de organizaciones de fuera de Galicia”.