Los vecinos del Ensanche piden un mayor control policial de madrugada

Consideran que con la mera presencia de los agentes se podrían evitar problemas como el de este lunes // Han elaborado un documento con puntos calientes en los que serían necesarios
Movida nocturna
Brais Fernández
Un agente policial este lunes en el punto donde se produjo la reyerta. Foto: Antonio Hernández

Los vecinos del Ensanche están cansados, cansados de ciertas actitudes, en puntos muy concretos y en determinadas horas que dificultan y entorpecen su vida diaria. Dentro de esa lista negra de ejemplos encaja el suceso de este pasado lunes, un caso que superó la gravedad de otros anteriores, pero que sigue la línea de comportamientos que demuestran poco respeto a las normas y al entorno.

En esta línea, los residentes tienen muy marcadas las zonas calientes en las que tienen lugar estos incidentes, los cuales quieren erradicar, puesto que afectan de manera muy notoria a su descanso y a su seguridad. Por ello, han elaborado un documento, aprobado en la última Asamblea General de la Asociación Veciñal Raigame, que será trasladado a la corporación para que se tenga en cuenta.

En especial, como principales problemáticas, están la seguridad de madrugada o a primera hora, la acumulación de basura, la limpieza de las calles o los ruidos, cuestiones “que nos traen de cabeza”, señala el presidente del ente, Xosé Manuel Durán.

Entre esos espacios en los que resulta complicado pegar ojo, en especial durante las principales jornadas de movida, están la propia calle de Santiago de Chile, aunque sobre todo en la parte baja de la misma; Fernando III, en el entorno de la conflictiva cafetería; el cruce de República Argentina con Fernando III y Ramón Cabanillas, por la presencia de los establecimientos de 24 horas; o la intersección de República Argentina con el Hórreo.

Según apuntan, se trata de los lugares en los que las fiestas se alargan hasta más tarde, “concentrándose xente pasada de voltas”, de ahí que se escuchen gritos, se rompan elementos públicos o se orine o vomite en los portales de los edificios.

Para poner solución a estos inconvenientes, remarcan, resultaría preciso un mayor control policial en estos ámbitos, una presencia que ayude a disuadir y que facilite el buen devenir del barrio.

“A solución pasa por unha maior presenza policial nos puntos quentes en determinados momentos do día, en especial, a franxa que vai das 5.00 ás 7.00 ou 8.00 horas. Non fai falla unha intervención activa, porque a súa presenza xa disuade”, cita el representante de la organización, en base a la experiencia anterior.

Con este objetivo, consideran prioritario la coordinación entre los distintos cuerpos para incrementar el control y atender las demandas de los habitantes. “Noutros momentos, o Concello manifestounos que había escaseza de efectivos para controlar todas estes comportamentos, polo que lles pedimos unha coordinación coa Policía Nacional, para que así aumente a presenza policiaal, en especial a partir dunha determinada hora”, explica.

INCREMENTO EN LA VENTA DE DROGAS. Asimismo, otro de los quebraderos de cabeza para los vecinos del Ensanche compostelano es el incremento del tráfico de sustancias estupefacientes, así como el aumento de pisos en los que se ejerce la prostitución, una tendencia que se ha visto incrementada a raíz de la pandemia.

En base a los testimonios de usuarios de la asociación, preocupan los movimientos de personas en algunos edificios, con la inseguridad que genera en las distintas viviendas, así como la comercialización de drogas a plena luz del día, en lugares públicos y cercanos incluso a centros de educación.

Así, por ejemplo, señalan casos detectados de venta en negocios situados en la calle y que funcionan como autoservicio o el conocido suceso que tuvo lugar en las Casas de Ramirez, “onde se empregaban a menores de idade para facer este reparto”.

Por ello, para este tipo de situaciones también destacan la importancia de la vigilancia de las fuerzas del orden, puesto que, si bien ahora se denota una mayor tranquilidad, a tenor de sus vivencias, podrían repuntar en cualquier momento, con lo que ello supone.

En este sentido, los residentes están preocupados por el suceso que tuvo lugar el pasado fin de semana, a plena luz del día, con una redada de antidisturbios en un local de ocio nocturno situado en Santiago de Chile, llegando a la Avenida Romero Donallo. Según apuntan, los policías, tras entrar en el establecimiento, estuvieron accediendo también a varios párquines, en busca de un vehículo relacionado con el tráfico de sustancias prohibidas.

Los vecinos del Ensanche están cansados, cansados de ciertas actitudes, en puntos muy concretos y en determinadas horas que dificultan y entorpecen su vida diaria. Dentro de esa lista negra de ejemplos encaja el suceso de este pasado lunes, un caso que superó la gravedad de otros anteriores, pero que sigue la línea de comportamientos que demuestran poco respeto a las normas y al entorno.

En esta línea, los residentes tienen muy marcadas las zonas calientes en las que tienen lugar estos incidentes, los cuales quieren erradicar, puesto que afectan de manera muy notoria a su descanso y a su seguridad. Por ello, han elaborado un documento, aprobado en la última Asamblea General de la Asociación Veciñal Raigame, que será trasladado a la corporación para que se tenga en cuenta.

En especial, como principales problemáticas, están la seguridad de madrugada o a primera hora, la acumulación de basura, la limpieza de las calles o los ruidos, cuestiones “que nos traen de cabeza”, señala el presidente del ente, Xosé Manuel Durán.

Entre esos espacios en los que resulta complicado pegar ojo, en especial durante las principales jornadas de movida, están la propia calle de Santiago de Chile, aunque sobre todo en la parte baja de la misma; Fernando III, en el entorno de la conflictiva cafetería; el cruce de República Argentina con Fernando III y Ramón Cabanillas, por la presencia de los establecimientos de 24 horas; o la intersección de República Argentina con el Hórreo.

Según apuntan, se trata de los lugares en los que las fiestas se alargan hasta más tarde, “concentrándose xente pasada de voltas”, de ahí que se escuchen gritos, se rompan elementos públicos o se orine o vomite en los portales de los edificios.

Para poner solución a estos inconvenientes, remarcan, resultaría preciso un mayor control policial en estos ámbitos, una presencia que ayude a disuadir y que facilite el buen devenir del barrio.

“A solución pasa por unha maior presenza policial nos puntos quentes en determinados momentos do día, en especial, a franxa que vai das 5.00 ás 7.00 ou 8.00 horas. Non fai falla unha intervención activa, porque a súa presenza xa disuade”, cita el representante de la organización, en base a las experiencias anteriores.

Con este objetivo, consideran prioritario la coordinación entre los distintos cuerpos para incrementar el control y atender las demandas de los habitantes. “Noutros momentos, o Concello manifestounos que había escaseza de efectivos para controlar todas estes comportamentos, polo que lles pedimos unha coordinación coa Policía Nacional, para que así aumente a presenza policial, en especial a partir dunha determinada hora”, explica.

INCREMENTO EN LA VENTA DE DROGAS. Asimismo, otro de los quebraderos de cabeza para los vecinos del Ensanche compostelano es el incremento del tráfico de sustancias estupefacientes, así como el aumento de pisos en los que se ejerce la prostitución, una tendencia que se ha visto incrementada a raíz de la pandemia.

En base a los testimonios de usuarios de la asociación, preocupan los movimientos de personas en algunos edificios, con la inseguridad que genera en las distintas viviendas, así como la comercialización de drogas a plena luz del día, en lugares públicos y cercanos incluso a centros de educación.

Así, por ejemplo, señalan casos detectados de venta en negocios situados en la calle y que funcionan como autoservicio o el conocido suceso que tuvo lugar en las Casas de Ramírez, “onde se empregaban a menores de idade para facer este reparto”.

Por ello, para este tipo de situaciones también destacan la importancia de la vigilancia de las fuerzas del orden, puesto que, si bien ahora se denota una mayor tranquilidad, a tenor de sus vivencias, podrían repuntar en cualquier momento, con lo que ello supone.

En este sentido, los residentes están preocupados por el suceso que tuvo lugar el pasado fin de semana, a plena luz del día, con una redada de antidisturbios en otro local de ocio nocturno situado en Santiago de Chile, llegando a la Avenida Romero Donallo. Según apuntan, los policías, tras entrar en el establecimiento, estuvieron accediendo también a varios párquines, en busca de un vehículo que estaría relacionado con el tráfico de sustancias prohibidas.