"11.000 habitantes no pueden asumir el gasto que generan 40.000 turistas"

La tasa turística, a debate en los concellos: de la rotunda negación al clamor por el impuesto

Financiar los gastos derivados del turismo es la razón que lleva a posicionarse a favor

Mientras, otras localidades tienen miedo de que el impuesto repela a los visitantes

Bañistas en una playa del sur de Galicia

Bañistas en una playa del sur de Galicia / Ricardo Grobas

Carmen Novo

En Galicia, el debate sobre la implantación de una tasa turística lo abrió Santiago de Compostela. El jueves pasado, la alcaldesa de la capital, Goretti Sanmartín, confirmaba que desde el Gobierno local ya se había remitido a la Xunta toda la documentación recogida en la Propuesta de proyecto de ley del Impuesto sobre Estancias Turísticas en establecimientos de la comunidad. A raíz de esto, otros ayuntamientos gallegos reflexionan sobre el tema que el Pazo de Raxoi ha puesto sobre la mesa, con posicionamientos que van desde la negación más rotunda hasta el clamor por un impuesto a los visitantes que ayude a cubrir los gastos de gestión del patrimonio.

La tasa turística a debate en los concellos:  de la rotunda negación al clamor por el impuesto

La tasa turística a debate en los concellos: de la rotunda negación al clamor por el impuesto / Carmen Novo

Es precisamente ese último punto el que utilizan como justificación los alcaldes que se sitúan a favor de la implantación de la tasa. En 2022, Galicia batió su récord turístico con 6,5 millones de viajeros y 12,5 millones de pernoctaciones. Los ingresos del sector fueron de 368 millones de euros, un 47% más que el año anterior. “Todos podemos entender que atender de forma correcta a ese volumen de visitantes significa más operarios de limpieza en las calles, personal para la recogida de basura o un incremento en el consumo de agua potable”, explica José Cacabelos, alcalde de O Grove.

Como destino cuyo principal atractivo son los arenales, indica que para ellos también es importante “atender al ciudado de las playas mejorando su accesibilidad y su limpieza, facilitar un servicio de vigilancia con socorrista o la limpieza de los baños públicos”. “Creo que todos los que disfruten de nuestro destino, de una u otra manera tienen que participar en la financiación de los gastos de los servicios que nosotros les podamos ofrecer. Está claro que 11.000 habitantes, que es el censo de O Grove, no pueden asumir los gastos que generan 40.000, que es la cantidad de turistas que hay ahora”, continúa el socialista.

En Santiago, la cuantía económica de la tasa, que también gravaría los alojamientos en pisos turísticos, oscilaría entre los 0,5 euros de mínima y los 2,5 euros de máxima por persona y día, con un límite de seis jornadas. “Algún año hicimos el ejercicio de devaluar los costes en el presupuesto municipal de lo que significa para nosotros el verano, y no exagero si hablamos de un incremento de entre 500.000 y 700.000 euros. Quedaría por hacer un análisis, pero seguramente sería entre 1 euro o 1,5 euros por pernoctación que se le aplicaría a todos los cámpings, hoteles y nuevas formas de alojamiento que ahora tenemos, desde viviendas turísticas a casas domésticas”, explica el alcalde de O Grove.

Cristina Cid, alcaldesa de Allariz por el BNG, comparte con el socialista la necesidad de fuentes extraordinarias para la financiación de los gastos que tiene el ayuntamiento derivados del turismo. No obstante, no se posiciona ni a favor ni en contra del modelo de la tasa. “Hay un problema para la financiación, está claro que necesitamos una solución urgente para los costes derivados del turismo. Puede ser la tasa turística u otras vías, antes de posicionarnos tenemos que estudiarlo con todas las partes implicadas”, explica la edil. Apela a una mesa de diálogo con la Xunta en la que se valore, con los datos sobre la mesa y la visión de otros ayuntamientos y empresas turísticas implicadas en la ecuación, los modelos más rentables para solucionar un problema que creen fundamental: que el sector turístico no genere pérdidas a los responsables de gestionarlo.

Como posible solución, también hace referencia a “una compensación en la participación de los tributos del Estado”. “Allariz, al tener menos de 20.000 habitantes, no tiene derecho a eso. Otros concellos de base turística que supera ese número en el censo, sí”, explica Cid. “También puede pasar por regular los flujos de gente. Hay muchas alternativas, pero no podemos posicionarnos sin tener una visión general y detallada de todas”, sentencia.

Los 'populares', en contra

En el punto adverso se encuentran algunos de los ayuntamientos con mayor peso del turismo, como Sanxenxo. Anualmente, miles de personas acuden en época estival a disfrutar de sus arenales. En efecto, según datos del IGE, es la localidad que, al márgen de las grandes ciudades, agrupa un mayor número de visitantes. Conscientes de la situación, desde el gobierno local, presidido por el Partido Popular con Telmo Martín al frente, son tajantes sobre la aplicación de una supuesta tasa turística: “A corto plazo no se valora. Podemos decir que el año que viene no va a haber tasa turística en Sanxenxo”, indica. Al no haberse tratado con el sector turístico, los principales afectados, no es una opción que tengan sobre la mesa en estos momentos. “Cuando termine el verano haremos, como todos los años, un balance sobre la rentabilidad de estos meses en cuanto a turismo se refire. En esa reunión valoraremos las cosas a cambiar, pero por ahora no se plantea”, continúa.

La tasa turística a debate en los concellos:  de la rotunda negación al clamor por el impuesto

La tasa turística a debate en los concellos: de la rotunda negación al clamor por el impuesto / Carmen Novo

Martín comparte visión con su compañero de partido, Jesús Vázquez Almuíña, alcalde de Baiona. Explica que su objetivo prinpal es desestacionalizar el turismo y también promocionarlo, hecho que ven incompatible con la implantación de una tasa turística. “No creemos que vaya a mejorar la atracción de visitantes a Baiona. Queremos promocionar el pueblo como destino turístico, cobrar por venir no entra en nuestros estándares”, explica.

En la misma línea se encuentra Juan González, alcalde de Nigrán por el PSdG. “Los meses de verano, la tasa de desempleo baja a lo nulo, los locales hacen más contrataciones y los empresarios sobreviven al resto del año gracias a las ganancias de estos meses”, explica el edil para justificar su posicionamiento en contra. “En verano casi triplicamos nuestro censo de población, pero hemos hecho cuentas y nuestros ingresos no necesitan la tasa”.

Alegando que “los ciudadanos ya tienen impuestos suficientes”, el socialista piensa que la implantación de una tasa podría ser un impedimento para que los turistas eligieran la localidad como destino. “Vendemos Galicia como destino turístico y ahora parece que nos molestan”, argumenta el edil. Su visión es contraria a la de José Cacabelos, compañero de partido y alcalde de O Grove. “Económicamente, para el turista particular no va a generar un gran desembolso económico. No van a dejar de visitar O Grove por eso”, puntualiza, alegando que “al viajar por Europa se paga la tasa sin rechistar”, señala el primer edil meco.

Destinos no masificados

El alcalde de Baiona indica que, aún sin datos definitivos, los días que llevan de agosto están en un 96% de ocupación hotelera. Los meses anteriores de la temporada, estuvieron en torno al 78% y al 82%. No obstante, pese a ser “una temporada que está cumpliendo los objetivos fijados”, admite que todavía tienen capacidad para aumentar el número de pernoctaciones. “Nosotros no tenemos la saturación de otros destinos turísticos y por eso queremos invertir para mejorar”, explica Vázquez Almuíña.

Lo mismo piensa el alcalde de Nigrán, que descarta la aplicación de una tasa turística porque, entre otras razones, el pueblo “no es un destino masificado”. “Viene gente en verano, pero por ahora es algo sostenible. Nosotros no tenemos la problemática que puede tener Santiago”, indica.

Luis Pérez, alcalde de Ribeira por el BNG, también señala la densidad como motivo para no tener la aplicación de la tasa turística como un objetivo a corto plazo. En referencia al caso de Santiago, piensa que “hay concellos que la necesitan porque tienen que hacer frente a muchos gastos”. “Nosotros no tenemos una presión turística como para hacerlo. Tan solo hay dos hoteles”, alega Pérez. Asume que parte de las pernoctaciones en el pueblo son en cámping o en viviendas de uso turístico. Ahí es donde focaliza el problema: “La tasa no tiene por qué afectar a la vivienda estacional, cosa que hay que regular. Está en auge y no puede haber gente joven que no tenga un apartamento que alquilar porque se emplean con usos turísticos. Se está generando una competencia desleal”.