El pasado 26 de julio, un grupo de miembros de la Guardia Presidencial nigerina retuvo al entonces presidente Mohamed Bazoum en el Palacio Presidencial junto a su familia, declaron el fin de su mandato e instauron una junta militar. Desde entonces, los duros choques entre el Ejército y los manifestantes y el espaldarazo de la comunidad internacional al militar autoproclamado al mando, el general Abdourahmane Tchiani, han ido tensando una situación prebélica que amenaza con estallar en cualquier momento. Estas son tres claves para entender qué ocurre en este país del Sahel:

1.Cronología de los hechos

Tras el primer envite golpista llevado a cabo por los miembros de la Guardia Presidencial, la primera medida emprendida por el nuevo líder militar nigerino, Abdourahmane 'Omar' Tchiani, fue autoproclamarse líder de la nueva Junta Militar y aislar al entonces presidente.

En ese primer día, el presidente Mohamed Bazoum, en el poder desde 2021, fue retenido junto a su familia en el Palacio Presidencial y se le permitió comunicarse con el exterior, llegando a transmitirle a António Guterres, secretario general de las Naciones Unidas, que se encontraba "bien" pero que la situación era "extremadamente complicada".

Las primeras manifestaciones para pedir la liberación del presidente fueron dispersadas a tiros por los militares afines y poco después se anunció una suspensión institucional, toque de queda y un cierre de las fronteras terrestres y aéreas del país.

Al día siguiente, el 27 de julio, las Fuerzas Armadas declararon su apoyo al golpe de Estado y salieron a la calle manifestantes partidarios de la nueva junta militar patriótica gritando consignas anticolonialistas contra Francia y exhibiendo banderas rusas.

El tercer día, el 28 de julio, realizó su primera aparición pública el general Tchiani tras reunirse con los ministros del anterior Gobierno para pedirles su apoyo. En su intervención, justificó su autoproclamación como jefe de la junta militar en razón de "la degradación permanente de la situación de seguridad" y aseguró a los ciudadanos que con su liderazgo "se termina todo lo anterior". En la misma línea, hizo un llamamiento a la comunidad internacional para que no intervinieran en sus asuntos internos. Paralelamente la Cedeao (Comunidad Económica de los Estados de África Occidental) dió un ultimatum que expiró este lunes a los militares para restablecer el orden constitucional bajo la amenaza de una acción militar.

Una semana tras la asonada, Tchiani empezó a purgar el Estado Mayor de sus fuerzas armadas de militares que no fueran afectos a la causa de la junta autodenominada "de salvaguardia patriótica".

2.Quién es Abdourahmane Tchiani

El general Abdourahmane 'Omar' Tchiani se autoproclamó líder de la nueva junta militar, pero llevaba desempeñando un importante papel en la vida política de Níger desde 2011, cuando fue nombrado jefe de la Guardia Presidencial del país. Tchiani, que fue ascendido al rango de general en 2018 por el entonces presidente Mahamadou Issoufou, es ahora la máxima autoridad en el país del Sahel.

El general, de 62 años, es oriundo de la región de Tillaberi, en el oeste del país, una zona cercana a la frontera con Mali y se formó militarmente en Senegal. Antes de su puesto en la guardia del presidente nigerino, fue agregado militar de la Embajada de su país en Alemania. Tras regresar al país, en 2015, fue vinculado con el intento de golpe de Estado contra el expresidente Issoufou, del que se le consideraba allegado pero posteriormente se descartó su implicación en la trama.

Recientemente, se había especulado con un posible desencuentro con el actual presidente Bazoum. Medios como 'The Economist' han apuntado que, presuntamente, el presidente habría tratado de relevarle al frente de la Guardia Presidencial y que esta podría haber sido esta la causa que le habría llevado a levantarse en armas.

3.Cuál es el papel de Rusia y la comunidad internacional

El derrocamiento de Bazoum, que asumió el cargo en 2021 en el primer traspaso de poder democrático de la historia de Níger, ha desencadenado una crisis sin precedentes. La preocupación inmediata es que pueda desencadenar una guerra regional. El levantamiento ha recibido la condena conjunta de Naciones Unidas, la UE, Estados Unidos, la Cedeao y la Unión Africana, que además han recalcado el posible aumento de influencia ruso ahora que el poder es ostentado por un militar afín. Por su parte, los dirigentes de África Occidental discutirán el jueves en una "cumbre extraordinaria" en Abuya, Nigeria, la situación en Níger para volver a exigir el restablecimiento del orden constitucional.

Los analistas han advertido de que el caos político podría hacer retroceder la lucha contra los grupos extremistas iniciada por el anterior presidente e incrementar al influencia de Rusia en la región. La lacra del yihadismo sigue siendo una realidad en el Sahel y se cobra anualmente cientos de víctimas en los países africanos que lo integran (Burkina Faso, Malí y Niger). El levantamiento militar nigerino ha sido respaldado por los recientemente establecidos gobiernos de los países vecinos del Sahel, también de forma violenta, en los que Rusia tiene un poder creciente en detrimento de la influencia francesa, que cada vez es peor vista y más fuertemente rechazada.

Y es que después de dos golpes militares que tuvieron lugar en los países vecinos en 2021 y 2022, las nuevas juntas en Bamako y Uagadugú han puesto su mira en la dirección rusa después de haber forzado la retirada de las tropas europeas de su territorio. En los últimos años, ambos gobiernos han preferido abrir sus puertas a los mercenarios rusos de Wagner para hacer frente a la inseguridad que continuar contando con Francia o Estados Unidos.