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Música solidaria

Allá, en las décadas de los sesenta-setenta, fueron bastante los jóvenes de Santiago que vieron en los Beatles, los Mustang, los Sirex, y tantos otros referentes, una ventana abierta hacia una música que les sonaba a libertad, alegría y, sobre todo, a nuevos tiempos por los que ansiaban discurrir. A esa generación pertenece Luis Rivero de Aguilar, que hoy preside Compostela Solidaria, entidad desde la que, entre otras actividades, nos convoca, desde hace siete años, a asistir a un Concierto Solidario que se celebró en ese buen y espacioso auditorio del Colegio La Salle, contando con el trabajo, en el sonido, de Edu Vidal, en la proyección, de Carlos Otero y en el grafismo, de María R. Lameiro.

Llamó la atención, una vez más, como la juventud no se pierde si uno practica la música en uno de esos conjuntos –todos ellos masculinos– de aquella época. Que Los Chelines y The Music Starts recibiesen un reconocimiento por llevar sesenta años subiendo a escenarios es todo un síntoma de la perdurabilidad de las buenas y sanas aficiones compartidas. En este caso el cartel lo compusieron Zona Vella, The Music Stars, LX, Los Potes, Juan Viña y Lagartos do Sarela, cada uno con su estilo y repertorio, con el pop y el rock como telón de fondo, sus guitarras eléctricas, batería y órgano como instrumentos fundamentales a la hora de justificar su sonido, con voces que buscan el recuerdo de los mejores de un tiempo ya pasado.

No es cuestión menor , la altura de quienes son sus presentadores. Moncho Lemos y Ramón Castro llenan de entusiasmo, saber y nostalgia su participación. Es conocido lo mucho que ha hecho Moncho Lemos por la música, tanto desde la TVG como en la configuración de la atractiva oferta que supone Radio Galega Música. Ramón Castro demuestra también a diario, desde Onda Cero, su buen hacer, con su voz jovial, optimista y llena de empuje, siempre en clave compostelana. Carlos Nieves, con su sano y eterno sentido del humor, enriqueció, igualmente, la gala.

Una serie de regalos, asociados al número de cada entrada, fueron recorriendo el concierto en forma de sorteo, significándose, de este modo, tanto una muy numerosa asistencia como la generosidad de aquellas entidades que colaboraron en un evento en el que lo recaudado se destinó a la Asociación Fonte da Virxe de Familiares e Amigos dos Enfermos Mentais, a la que Santiago y su comarca tanto le agradece, y debe, por su quehacer diario. 

Si todo va bien volveremos al Colegio La Salle el año que viene y asistiremos, una vez más, a un concierto de estas características para reencontrarnos con tantos amigos del ayer, tanto entre los que están sobre el escenario como en el patio de butacas. Y todos, unos y otros, siguen ahí, cantándole a la vida, soñando tras una guitarra, marcando el ritmo, con la fuerza de siempre, desde la batería…, gozando, en definitiva, de la música.