Opinión | POLÍTICAS DE BABEL

Biden ante la Super Bowl

A MI REGRESO DE LAS VEGAS advertí que Nikki Haley se iba a presentar “inútilmente” a las primarias del Estado de Nevada del martes; es decir, dos días antes de que Trump hiciese lo propio en los caucus del día 8, en los que Haley no aparecía ni en las papeletas. La derrota de la republicana ha sido estrepitosa. Incluso sin Trump en las papeletas del día 6, más del 63% de los votantes eligieron la casilla “ninguna de las opciones anteriores”. Trump ha vuelto a salirse con la suya, como hizo en Iowa y en New Hampshire en enero. Triunfa incluso pese a los reveses judiciales que Estados como el de Colorado tratan de infligirle. Este martes el magnate vio cómo el juzgado de casación de Washington negaba su inmunidad frente a las imputaciones que acumula. Sin embargo, dos días más tarde, los jueces del Tribunal Supremo pusieron en duda la capacidad de uno o varios Estados para “alterar los comicios” e impedirle presentarse a la presidencia. Incluso una magistrada moderada señaló su sorpresa por tal intención. Así pues, el neoyorquino recobra fuerzas en su carrera a la presidencia.

Quien no levanta cabeza es Biden. Si hace unos días señalábamos cómo el Partido Demócrata, consciente de sus meteduras de pata, trata de exponerlo lo menos posible, este jueves ha sido el fiscal Robert Hur, que investiga la apropiación indebida de documentos clasificados por parte de Biden cuando era vicepresidente, quien ha decidido no someterlo a juicio debido a su avanzada edad. Además, en el informe el fiscal señala que Biden tiene “memoria limitada” hasta para recordar la fecha del fallecimiento de su hijo, o su periodo de mandato como vicepresidente.

El hoy presidente compareció airado ante los medios, y de nuevo mostró sus carencias, confundiendo a los presidentes de Egipto y México, al igual que hiciera días antes en Las Vegas con Macron y Mitterrand (fallecido en 1996), y horas más tarde en Nueva York, aludiendo a su encuentro en la cumbre del G7 de 2021 con Helmut Kohl en vez de con Angela Merkel (el excanciller falleció en 2017). Pero este tipo de lapsus, como confundir a Viktor Orbán con Erdogan, fomentan los ataques de los republicanos, que relacionan su edad (apenas 81 años) con sus problemas de aptitud mental. Lo cierto es que las carencias cognitivas de Biden las reconocen la mayoría de los estadounidenses.

El mundo mira hoy a la final de la Super Bowl que se celebra en Las Vegas. Habrá que ver qué mensajes transmiten estrellas de la Liga Nacional de Fútbol Americano (NFL) como Travis Kelce, o su pareja, la cantante Taylor Swift si decide actuar. Veremos si le dan un mayor apoyo a Biden, o si adoptan la postura de U2; banda que, pese a sus pullas a Trump, en sus conciertos de la famosa Sphere del The Venetian Resort de Las Vegas, y como yo mismo pude comprobar, suele apelar a la libertad espiritual y política de las personas.