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Progreso rural

De cultivar plantas para la Luna a transformar territorios: 35 años de ideas nacidas desde los pueblos

LEADER, un proyecto europeo de transformación rural, lleva más de tres décadas impulsando iniciativas que generan oportunidades en el medio rural a través de una red de Grupos de Acción Local (GAL), que conecta las necesidades de los pueblos con oportunidades de futuro

El conjunto de países de la Unión Europea (UE) debate estos días el presupuesto que financiará sus políticas de los próximos años, con el futuro de este desarrollo local europeo en juego

Uno de los proyectos de LEADER en Alfacar (Granada)

Uno de los proyectos de LEADER en Alfacar (Granada) / REDR

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En Alfacar, un pequeño municipio de Granada, se trabaja para saber cómo cultivar plantas en la Luna. Allí, la empresa Innoplant ha reforzado sus capacidades científicas gracias al apoyo del programa LEADER, gestionado por el Grupo de Desarrollo Rural (GDR) Arco Noreste de la Vega de Granada. Este instrumento europeo de desarrollo rural lleva más de 35 años promoviendo la participación de las comunidades locales en la definición de sus prioridades y la selección de proyectos. El término 'LEADER' tiene sus orígenes en las siglas en francés de Liaison Entre Actions de Développement de l'Économie Rurale, que significa vínculos entre acciones de desarrollo de la economía rural.

En el caso de Innoplant, el apoyo ha permitido que la compañía complete su finca experimental en Alfacar con un laboratorio especializado en investigación agroalimentaria. Desde este entorno rural, la empresa ha participado en el Green Moon Project, una iniciativa centrada en la agricultura espacial que pretende desarrollar soluciones para el futuro de este ámbito.

Que una empresa de un pueblo granadino forme parte de un programa de estas características no es una anécdota. Es una muestra de lo que puede ocurrir cuando los emprendedores rurales encuentran apoyo para desarrollar sus ideas y cuentan con organizaciones y financiación capaces de acompañar sus iniciativas, como es el caso de LEADER.

Potenciar la economía del territorio

En otros territorios, las oportunidades nacen también de recursos y actividades arraigadas en la economía local. Es el caso del Valle del Jerte, en Extremadura, donde las estrategias de desarrollo impulsadas a través de LEADER han contribuido a convertir la cereza en un motor económico que va mucho más allá de su producción y comercialización. La diversificación agroalimentaria se ha acompañado de la puesta en valor del paisaje y el patrimonio natural, el impulso del turismo rural y la organización de actividades culturales, gastronómicas y sociales. Iniciativas como el Cerezo en Flor, la Cerecera o la Otoñada han favorecido la desestacionalización turística, atrayendo visitantes en distintas épocas del año. Todo ello ha contribuido también a reforzar la identidad territorial, el arraigo de la población y las oportunidades económicas de la comarca.

Por otro lado, en el Somontano aragonés, el vino ha servido para conectar bodegas, patrimonio, paisaje y gastronomía, construyendo nuevas oportunidades vinculadas al turismo. Los fondos de desarrollo han contribuido a crear una oferta turística en la que la identidad de la comarca se ha convertido en un recurso económico. La Ruta del Vino y las iniciativas vinculadas al patrimonio cultural son ejemplos de cómo una actividad productiva puede generar oportunidades en otros sectores.

Todos estos proyectos son diferentes entre sí, pero comparten una misma idea: quienes mejor conocen las necesidades de un territorio también pueden encontrar las soluciones e ideas más adecuadas para su futuro. Y esto es gracias a la filosofía de LEADER.

Campaña de cerezas y picotas en el Valle del Jerte, uno de los proyectos de LEADER en Extremadura

Campaña de cerezas y picotas en el Valle del Jerte, uno de los proyectos de LEADER en Extremadura / REDR

Colaboración social e institucional

En este modelo desempeñan un papel fundamental los Grupos de Acción Local (GAL), organizaciones que reúnen a administraciones, empresas, asociaciones y habitantes para impulsar iniciativas adaptadas a cada comarca.

Su trabajo en el territorio va más allá de gestionar ayudas. Los GAL orientan a emprendedores, acompañan a los ayuntamientos y apoyan a asociaciones y colectivos locales. Actúan como nexo entre quienes habitan la zona y ayudan a convertir ideas en proyectos concretos. Son, en definitiva, una puerta de acceso a oportunidades que, sin ese acompañamiento, podrían pasar inadvertidas.

Las iniciativas pueden abarcar ámbitos muy diversos: desde mejorar servicios y apoyar proyectos de asociaciones hasta recuperar patrimonio, fomentar el turismo o incorporar tecnologías como la inteligencia artificial, la robótica y la impresión 3D. También pueden facilitar la participación de jóvenes y mujeres, incorporar nuevas tecnologías o responder a necesidades cotidianas, como mejorar la movilidad mediante fórmulas de coche compartido o aprovechar la lana de oveja como acolchado para viñedos.

Impacto en miles de municipios

La dimensión de esta red se refleja en sus cifras. En España, 253 GAL trabajan en unos 6.000 municipios, y su labor ha beneficiado a más de nueve millones de personas. En el conjunto de la Unión Europea, 2.894 grupos cubren al 62% de la población rural, lo que equivale a 170 millones de habitantes.

El impacto también se mide en actividad económica y empleo. Por cada euro de inversión pública destinado a LEADER pueden movilizarse hasta tres euros de inversión total. Además, más de 1.200 millones de euros de inversión pública contribuyeron a generar o consolidar 72.000 empleos directos en diez años.

Vino de la Denominación de Origen Somontano, en Aragón; otro de los proyectos de LEADER

Vino de la Denominación de Origen Somontano, en Aragón; otro de los proyectos de LEADER / REDR

El futuro se construye desde los pueblos

El enfoque LEADER cuenta con el respaldo de distintas instituciones europeas, entre ellas la Comisión Europea, que han destacado el valor del desarrollo local participativo y la importancia de reforzarlo. Su aportación consiste en reconocer que no existen fórmulas universales para afrontar los retos rurales. Cada territorio tiene sus propios recursos, necesidades y aspiraciones. Por eso, escuchar a quienes viven en él y facilitar la colaboración resulta esencial para generar nuevas oportunidades.

Sin embargo, la continuidad de este modelo se enfrenta a un momento decisivo. La UE negocia su próximo Marco Financiero Plurianual (MFP), el presupuesto a largo plazo que definirá las prioridades y los recursos comunitarios para el periodo entre 2028 y 2034. El diseño de este marco presupuestario determinará las condiciones en las que se financiarán las políticas agrícolas, de cohesión y desarrollo rural, incluido LEADER.

En la actualidad, la negociación sigue abierta, ya que la cumbre europea de los días 15 y 16 de octubre concluyó sin acuerdo, especialmente en políticas agrícolas y territoriales. En este contexto, la Red Española de Desarrollo Rural (REDR), entidad que representa a los Grupos de Acción Local españoles, ha advertido del riesgo de que las estrategias LEADER pierdan peso si no cuentan con una dotación suficiente en el conjunto de los 27.

La preocupación no se limita a los recursos, sino también a la capacidad de los territorios para decidir cómo utilizarlos, ya que, si el desarrollo local participativo queda diluido entre otras prioridades presupuestarias, los GAL podrían perder capacidad para mantener equipos, acompañar iniciativas y sostener las estrategias a largo plazo. José Manuel Penella, vicepresidente de REDR asegura que "LEADER demuestra que las mejores respuestas a los retos rurales nacen cuando quienes conocen el territorio pueden participar en las decisiones. Mantener esta capacidad de acción local es clave para que las oportunidades lleguen también a los pueblos".

Todos estos proyectos contribuyen a diversificar las economías rurales y a reducir su dependencia de un número limitado de actividades productivas. A veces, la transformación comienza conectando vino, patrimonio y turismo. Otras, impulsando un negocio agroalimentario. Y, en ocasiones, poniendo a una empresa de un pueblo granadino a investigar cómo cultivar plantas pensando en la Luna. Porque el desarrollo rural también consiste en hacer posible que las ideas nacidas en los pueblos lleguen mucho más lejos y pongan en marcha su propio desarrollo.

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