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ENTREVISTA
Roberto Saviano // Escritor

“España está repleta de traficantes y criminales, pero no hay mafia española”

El crimen organizado mundial, desde Italia hasta Latinoamérica, registra una “tendencia real” y alarmante: la edad media de sus miembros es cada vez menor, avisa Roberto Saviano. “En muchas partes del mundo se muere como en el Medioevo, con 21 años”, dice el escritor antimafia. “Mientras alargamos la vida del hombre de nuestro tiempo, en Egipto, Filipinas, Latinoamérica o en muchas partes de Italia se muere exactamente como en la época medieval, con 25, 28, 30 o 21 años, combatiendo”, sostiene.

Saviano (Nápoles, 1979) nos recibe entre los bastidores del teatro de la apacible ciudad italiana de Lucca (Toscana, centro-norte), adonde ha acudido para presentar en la Feria del Cómic la última entrega de sus historias en viñetas, Le storie della Paranza. Sus esfuerzos por desentrañar los mecanismos perversos -y humanos- del crimen le han hecho escribir auténticos éxitos de ventas, grabar premiadas películas y documentales y ahora se ha lanzado también al cómic.

ADOLESCENCIA CRIMINAL. Estas historias de la ‘Paranza’ van precisamente de eso, de hablar de los jóvenes soldados de las mafias y el narcotráfico. Y de ahí su nombre, que alude a un plato de fritura de pescaditos típico de la gastronomía napolitana, cuna de la peligrosa Camorra. Sus novelas gráficas, explica, reflejan “una tendencia real e internacional”: que la esperanza de vida dentro el hampa es cada vez menor, porque se toman antes las armas, también en Europa.

Son jóvenes que derraman su sangre por coches, relojes o ropas caras, por acceder a un estatus: “Están dispuestos a morir por esta riqueza y esto les hace más hambrientos y eficientes”, advierte Saviano.

Esto se debe a un pliegue “hipócrita” del sistema: mientras la ley justamente persigue el dinero sucio de las mafias, “el mercado lo acoge muy bien” y permite comprar con él cualquier cosa, sostiene.

POR LA LEGALIZACIÓN. Pero, ¿cómo atajar este fenómeno? Saviano cree que la legalización de las drogas ligeras, como el cannabis, sería “un primer paso necesario”, pues el de todos los estupefacientes solo lo haría “una humanidad responsable” que él, a día de hoy, ni siquiera imagina. Entretanto, los cargamentos de cocaína siguen llegando a suelo y puertos europeos desde las profundidades de América Latina, en especial Venezuela, entre otros puntos, ante la inacción de sus Gobiernos que, alega el escritor, “pueden hacer relativamente poco”.

También hay que tener en cuenta la corrupción y depravación política que genera este negocio, capaz de producir “masas enormes de dinero” con los que llenar los bolsillos del funcionariado. “Son los gobiernos de todo el mundo los que deben encontrar un acuerdo sobre esto”, máxime cuando la pandemia ha aumentado el consumo de sustancias como la heroína y cuando los cárteles mexicanos, asegura, ya compiten con las farmacias cocinando sus propios productos. Pese a la prevención, la línea blanca del narcotráfico alcanza sin muchos problemas los grandes puertos del norte de Europa, el Mediterráneo y las costas españolas, donde, destaca Saviano, curiosamente no existe una mafia autóctona.

LA PARTICULARIDAD ESPAÑOLA. Italia tiene a las sanguinarias ‘Ndrangueta y Cosa Nostra; Brasil, el Comando Vermelho; El Salvador, Guatemala o Nicaragua, sus temidas maras... mientras España y Argentina no tienen mafias propiamente dichas, con una estructura clara. Esto ha rondado en la cabeza de los investigadores, que se han preguntado en los últimos años por las razones de esta particularidad: seguramente son muchas, pero la clave es que los criminales españoles simplemente trabajan para otras hampas del mundo. Madrid y Galicia, asegura, “son las puertas para el narcotráfico a nivel europeo”, mientras que Cataluña y la Costa del Sol “se han convertido en grandes agujeros negros del lavado de capitales”.

“En realidad (España) está repleta de traficantes y criminales, pero no hay una mafia española. Esto es porque están al servicio de otras organizaciones, lo que ha dado la percepción a la sociedad española de estar limpia”, avisa.

En esto influye el modelo de familia y el modo en que establece sus propias reglas. Porque de eso van las mafias, de organizarse según reglas estrictas que permiten su desarrollo y crecimiento, como parásitos de las sombras de la sociedad.

Las mafias italianas, por citar un ejemplo, tienen siglos de historia, datan de antes de la Unificación del propio país, en 1871, y si han sobrevivido al paso del tiempo es por su férreo código de reglas, rituales y liturgias. Esto, alerta Saviano, no quiere decir que la sociedad española esté a salvo del crimen organizado, más bien lo contrario: la tentación es creer que los maleantes llegan de Nigeria, Georgia, Albania o Italia, lo que alimenta el discurso xenófobo de la ultraderecha. “Olvidan que nada de esto podría suceder si no hubiera bancos intermediarios españoles”, zanja el escritor.

ASALTO CONTRA LA LIBERTAD. El escritor italiano considera un “asalto increíble contra la libertad de expresión” el juicio por difamación al que le someterá la actual primera ministra italiana, Giorgia Meloni. “Es un increíble asalto a la libertad de expresión. El derecho de todo intelectual es utilizar palabras incluso feroces y fuertes contra el poder, es un derecho imprescindible”, sostiene. Saviano, desde hace años amenazado por la mafia por libros como Gomorra (2006), deberá comparecer ante el juez el 15 de noviembre acusado de difamación por la primera ministra y jefa de los ultras Hermanos de Italia, en el Gobierno desde el 22 de octubre.

El contencioso entre el intelectual y la política empezó cuando éste, en un programa de televisión el 7 de diciembre de 2020, denunció el supuesto uso político que la ultraderecha hacía contra el fenómeno de la inmigración en el Mediterráneo central. “Os habrá venido a la memoria toda la basura lanzada contra las ONG, a las que llaman ‘taxis del mar’ o ‘cruceros’. Solo me sale decir: bastardos. A Meloni y (Matteo) Salvini, bastardos, ¿cómo podéis?”, dijo desde la pantalla. Saviano lamentó este proceso en su contra por “la desproporción entre el poder político y el intelectual, que está claramente solo”.

“Yo he criticado duramente las mentiras narradas por los partidos populistas sobre la inmigración. Toda la especulación que han hecho, engañando a la opinión pública lamentablemente ha tenido éxito como demuestra su resultado electoral y la izquierda no fue capaz de desmontarlo”, señaló el autor.

Pero no solo afrontará el proceso de Meloni, sino que le llevarán ante la justicia otros dos miembros del actual Gobierno: el ultraderechista Salvini, vicepresidente y ministro de Infraestructuras, y el titular de Cultura, Gennaro Sangiuliano. El escritor ha arremetido frecuentemente contra Salvini y su política antiinmigación, llamándolo “ministro de la Mala Vita”, un término que en Italia se usa para referirse a la mafia. La primera audiencia del juicio está fijada el 1 de febrero de 2023. Mientras que Sangiuliano le reclama una indemnización de “cientos de miles de euros” por asegurar que durante su carrera como periodista, en la que llegó a director del informativo del segundo canal de la televisión pública RAI, “su único mérito fue servir” a la derecha.

13 nov 2022 / 01:00
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