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CHUS BALEATO IGLESIAS Entrenador de fútbol gallego

“Ahora mi situación me deja dirigir un equipo profesional”

Hablar con él es hacerlo con la ilusión: la de un joven de 66 años encantado con la experiencia de entrenador, de planificador del fútbol, que está llevando a cabo en Pernambuco (Brasil) con el Central Sport Club Caruaru, del nivel D. Y que por primera vez se siente libre, sin ataduras que en el pasado le cerraron las puertas del fútbol profesional.

-¿Qué tal le va a usted por Brasil?

- Pues me va bien: practicando el brasileiro y haciendo algo que me entusiasma: planificar el fútbol, los sistemas de trabajo, organizar la estructura de un equipo profesional, y también la base que está formando el equipo. Estoy en mi salsa.

- Sorprendieron un poco sus ‘aventuras’, primero en Gibraltar y ahora en Pernambuco.

- Ahora mi situación me permite dedicarme a estas cosas, poner en práctica mis conocimientos y mi experiencia. He tenido la oportunidad de poder hacerlo en Brasil, con la invitación del equipo, y estoy encantado de cómo van las cosas en el día a día y de cómo me tratan.

- La pregunta que sale directa es hasta cuándo va estar usted allí.

- Estoy como turista, y hay billete de vuelta para primeros de noviembre, pero eso se puede modificar. Me están elaborando un contrato de un año para que sea el director ejecutivo de la comisión técnica del club, lo que es la figura del mánager en el fútbol inglés: cubre todo lo relativo a la plantilla, entradas y salidas de jugadores o elaboración de planes de trabajo para el cuerpo técnico.

- ¿Las dudas sobre lo que sucederá en Galicia con el fútbol no profesional juega a favor de seguir? Al fondo, el proyecto del Negreira.

- Eso lo tengo siempre presente. Las informaciones que tengo es que eso va para largo, y es cierto que puede condicionar mi determinación final. Estoy siempre en contacto con el Negreira, tenemos un acuerdo de que si me sale una buena oferta del fútbol profesional, dejaremos ambas oartes que el destino actúe.

-¿Qué equipo, qué jugadores se ha encontrado en el Central Sport Club Caruaru y qué posibilidades le ve?

-Es un equipo centenario, tiene 101 años, con estadio propio con unos 30.000 asientos, una estructura totalmente vieja, abandonada... el equipo nunca ha ganado nada, y ahora se plantean darle un aire europeo, con nuevas metodologías de trabajo, y también fomentar el trabajo de escuela, porque los equipos aquí viven mucho de la venta de jugadores a Europa.

¿En qué se ha basado su trabajo hasta ahora?

-En realizar una estructura organizativa propia del fútbol profesional, y puesta en marcha de una escuela de jugadores, la base. También, aprovechando eso, estamos haciendo unos cursos que ya hacíamos en Santiago.

- ¿Es muy diferente el fútbol allí?

- Aquí se entiende de una forma muy diferente. Tengo en plantilla 43 jugadores. Como le digo al presidente, esto es ingobernable. Estamos tratando las salidas, pero es difícil. Plantillas y cuerpos técnicos muy largos... aunque aquí son mucho más trabajadores de lo que yo pensaba, de conocer a los cariocas, a los equipos de Río de Janeiro.

- Pues tiene labor por delante...

- Tienen que cambiar la mentalidad, la idea, y ahora la siguiente fase es estructurar las sesiones de trabajo, ya lo estamos haciendo: deben tener un método, una distribución razonable. Suelen hacer sesiones de más de dos horas, se aburren hasta los lagartos: son muy paradas, les falta intensidad, pierden muchísimos minutos en cosas que no son útiles. Trataremos de modificar eso, pero no es fácil cambiar la conducta. Las primeras sensaciones son muy buenas.

- Pero feliz de asumir el reto.

- Sí. Todo lo que es el papeleo, programar la estructura, está todo hecho, y ahora ya es labor de campo, y aquí es donde me siento como un chaval. Peso 72 kilos, hacía mucho tiempo que no pesaba tan poco: me siento como un avión. Si allá abajo me llamaban máquina, aquí me dicen el avensuado, o algo así: no sé exactamente qué significa, creo que es algo así con el inspirado.

- Empiezan la liga el día 19. La serie D del ‘Brasileirao’.

-Sí, empezamos en el estado de Alagoas contra el Jaceobá. Soy optimista, creo que le hemos dado un gran cambio a toda la estructura del club, la metodología, hemos incorporado un analista del plan de trabajo... un cambio que no imaginaban. Hay poco dinero, pero mucha ilusión. Es un proyecto bonito.

- ¿Empezarán con público? ¿Cómo está ahí el tema del covid?

- A partir de primeros de octubre se va a jugar con público, con alguna restricción: creo que no va a haber aforos completos. Hay gel hidroalcohólico en todas partes, y la gente utiliza mucho la mascarilla. Realmente, aquí la gente está más concienciada que en España.

- ¿No tiene morriña, no echa de menos a la familia, Galicia...?

- La verdad es que un churrasquito en el Don Manuel sí, o las cañas con los amigos, algún churrasco pendiente en el Milongas.... Lo que peor llevo es la comunicación; en el hotel tengo wifi y lo voy llevando.

- Pues a ver cómo sigue todo...

-Mi misión principal aquí creo que la cerraré en una semana. Tengo la oferta de estar al menos un año para completar la formación, pero no sé si se podrá arreglar mi tema laboral desde aquí, ni si aceptaré o no la oferta. Mi inquietud y mi gran ilusión ya casi está, no puedo decir qué decidiré después. Es un proyecto bonito, y estoy viendo jugadores jóvenes con unas condiciones y un talento impresionantes; falta dirigirlos, integrarlos en la dinámica moderna del fútbol. Los chicos me dicen “Llévame para Europa”, y yo les contesto: “Para chegar a Europa tés moito que traballar, neniño...”.

18 sep 2020 / 01:00
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