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Ángel Rey rinde homenaje a la figura de Ángel Grela a través de un libro que repasa su archivo fotográfico y su hemeroteca personal // Natural de Padrón, el púgil fue campeón de España de los pesos crucero en el año 1965 TEXTO Cristina Guillén

‘El boxeador de los puños de hierro’: una vida en imágenes

Toda historia merece ser contada, porque cada vida, mecida bajo el anonimato o el boato, encierra lecciones que no nos podemos permitir el lujo de desperdiciar. En el mundo del deporte se estila adorar a quien corre más rápido, a quien acierta más veces, a quien no suele fallar, pero también es verdad que para estar arriba son infinitas más las veces que uno se ha caído, que para alcanzar la meta el camino no siempre es recto, ni fácil, y que merece igual tributo quien lo consigue... como quien lo intenta.

Ángel Grela, lo buscó, tropezó, se levantó, llegó y cayó. En octubre de 1965, en el Palacio de los Deportes de Madrid, ganó el título de Campeón de España de los pesos cruceros al conseguir la victoria por K.O. ante José Luis Velasco en el noveno asalto, tras un tremendo golpe de derecha. Natural de A Ponte (6 de junio de 1937), puso a su municipio de Padrón en la portada de los grandes diarios de España con un hito aún inalcanzable para el deporte de la comarca, y como fue uno de esos personajes que enseñó sin pretenderlo, que marcó a todos quienes quisieron acercarse a él, amigos como Ángel Rey Castro aún hoy le rinden tributo.

El presidente de la Asociación Cultural Villa Petroni acaba de publicar un libro que supone una selección de su mismo archivo fotográfico y de su hemeroteca personal, tras la cual “se vislumbra su ascenso a las mieles y posterior caída a las hieles”.

Grela: El boxeador de los puños de hierro, se titula la obra que se puede adquirir a través de Amazon y en ella, estampa a estampa, guiada por la breve semblanza que redacta con cariño y rigor el autor, se entienden muchas de las palabras que otro fiel compañero de vida como el genial periodista Luis Alvite le dedicó en infinitos artículos: “El viejo Grela nunca fue un elástico boxeador para la galería, ni jamás lo pretendió, pero mirándole sus manos, grandes y pulposas, casi terneros, costaba creer que pudiese envolverlas en la ruda paquetería de los puños con los que destronó a José Luis Velasco una noche en Madrid, hace de esto cuarenta años, cuando aún hacía espuma el mármol tierno de los cementerios y el boxeo de élite era una deslumbrante mezcla de taquigrafía y escultura. Para su desgracia aquel fue el único combate estelar en toda su carrera, corta pero intensa, un punto triste, también decepcionante, antes de entrar en barrena y caer, como una avioneta de cuarzo, en ese olvido tenaz e inexpugnable que sólo se merecen algunos muertos. Aunque le duela reconocerlo, yo creo que a mi querido Ángel Grela sólo se le dieron bien los golpes que recibió, lo que explica que su historial en el ring sea accesible únicamente si se le rastrea con paciencia en el palmarés de sus rivales. Era lo que se dice un boxeador de un solo golpe, lo que pasa es que a Grela el golpe de gracia siempre se le dio mejor recibirlo” (Noches de un solo golpe; enero de 2015).

Epílogo. Se inició en Tenerife, a donde llegó en un buque petrolero de Cepsa en el que se había enrolado para trabajar y de la mano de Jorge dos Santos comenzó a demostrar sus dotes atléticas hilando combates como aficionado hasta que el por entonces presidente de la Federación Española de Boxeo y de European Boxing Union, Vicente Gil García, le lleva a Madrid para comenzar su etapa como boxeador profesional. “Grela tiene reconocido en el mundo del boxeo una pegada de potencia extraordinaria y demoledora. De esta manera, no tenía término medio en sus combates y en la mayoría de ellos, o ganaba por K.O., o le tumbaban también por K.O. Salía al ring al todo o nada”, incluye en su semblanza Ángel Rey. Recorrió los cuadriláteros de Suecia, Noruega, Finlandia, Dinamarca y Argentina hasta aquella noche del invierno de 1965 que le valieron los elogios del diario ABC: “El nuevo titular español de los semipesados tiene una pegada fortísima, es un púgil bravo, con mucho coraje al que el público ovacionó largamente por su estilo y bravura”.

Desde aquel golpe certero en Madrid, la vida de Ángel Grela fue un epílogo, pero el autor de este libro no quiere que nadie olvide que su figura fue el aliciente que propició el resurgir del boxeo en la comarca.

“Él quería hacer una biografía. Habló con Alvite y tenía intención de hacerla pero se fue dejando y murió antes que él. Yo soy de Padrón, lo conozco desde hace más de 30 años y aunque me contó muchas anécdotas tan bien no me atrevo a escribirlas, pero este es mi homenaje. Tenía su archivo fotográfico, su hemeroteca, y lo que plasmo en el libro son sus fotos de su época de boxeador y los recortes de prensa de cuando ganó el título”, sopesa Ángel Rey. “Para Padrón es un activo, no hay un campeón de España en cada pueblo”, enfatiza entre el dolor y el cariño el amigo que no olvida ni quiere que se le olvide.

17 ago 2020 / 01:00
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