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El disco volador que vino en son de paz

HACE exactamente 70 años, Klaatu, un alienígena de forma humana según la cinta pionera Ultimatum a la Tierra, aterrizaba en Washington. Venía con un mensaje de paz ante el que la humanidad respondió con miedo y violencia. Klaatu barada nickto es el adagio cinematográfico más famoso de todos los ‘venimos en son de paz’ que han venido después. Esto es ficción.

Tan solo cuatro años antes del estreno de la película, otro alienígena, según la fotografía sacada por una mujer piloto de la USAF, aterrizaba de modo accidental en un rancho cerca de Roswell (Nuevo México). Lo hizo a bordo de un disco volador u OVNI. Esto, para los partidarios de la hipótesis extraterrestre, es el acontecimiento ufológico más importante de la historia moderna. Esto es realidad. Diez años antes del incidente de Roswell, Walter Frederik Morrison jugaba con su novia Lu Nay en las playas californianas. Lo hacían lanzando por el aire el plato sobre el que comían palomitas de maíz. Medio siglo antes, los universitarios de Yale hacían lo propio con la tapa de las latas en las que se vendían los pasteles de la Frisbie Pie Company, del panadero William Russell Frisbie. Morrison fue movilizado a la guerra donde, tras aprender unas nociones básicas de aeronáutica, perfeccionó aquel rudimentario plato de palomitas y lo rebautizó en 1948 -en plena fiebre por el caso Roswell- con el nombre de Flying Saucer (platillo volador).

Arrasó en todas las ferias locales y lo mejoró con el modelo Pluto Platter, llamando la atención de la compañía Wham-O, que adquirió sus derechos. La empresa lo promocionó en los campus universitarios con el nombre de Frisbee, en honor a aquel panadero que inventó con una tapa de pasteles y sin saberlo, el disco volador.

Hoy el frisbee es mucho más que eso. Y también un deporte. El Ultimate cuenta con cerca de 400.000 jugadores distribuidos en 5.000 equipos según el censo de 2019 de la World Flying Disc Federation. Dos equipos de siete jugadores compiten en un campo rectangular pasándose el disco con el objetivo de alcanzar las zonas de ensayo, situadas en los extremos, que es donde se anotan los tantos. El único juez del Ultimate es el conocido como Espíritu del Juego, ya que es un deporte autoarbitrado. Los jugadores son los que tienen la responsabilidad de juzgar de forma limpia e imparcial el desarrollo del juego y resolver objetivamente las disputas y faltas. Y es que el Espíritu del Juego es tan importante como el resultado. Al finalizar cada partido, se le entrega a cada capitán una hoja, en la cual se puntúan distintos aspectos del equipo contrario, y, el que mayor puntuación obtiene al final de la competición, obtiene el premio del Espíritu del Juego.

Y esa es quizá la mayor prueba de que los extraterrestres llegaron a Roswell en 1947. Porque su disco volador y su son de paz, han perdurado hasta hoy.

30 sep 2021 / 01:00
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