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La feria de muestras internacionales de Barcelona y el fútbol

LA UEFA siempre será la UEFA. Como el Baskonia siempre será el TAU, el forzudo de la limpieza siempre será Mr. Proper o los helados de Nestlé siempre serán Camy. Y las imágenes del precioso trofeo sin asas factoría de los talleres Bertoni siempre estarán fijadas a la irreverencia de Maradona, a las bicicletas de Ronaldo Nazario, al botín de la Quinta del Buitre o la desgracia del Alavés.

Todo empezó con la Copa Challenge que enfrentó desde 1897 a los principales clubs del imperio austrohúngaro. La Mitropa ensanchó sus fronteras y abrazó contendientes hasta los Apeninos. El Servette suizo invitó en 1930 a los mejores equipos de Europa a celebrar su 40 aniversario. Mayor longevidad tuvo la Copa Latina: las federaciones italiana, francesa, portuguesa y española enviaban a sus campeones a una sede rotatoria.

Pero fue un inocente partido amistoso el que desató la fiebre. El Wolverhampton, campeón inglés, venció al Budapesti Honvéd, campeón húngaro, siendo proclamado como mejor equipo del mundo. Los periodistas de L´Équipe, Hanot y Ferran, lanzaron a la FIFA una propuesta para dirimir esta cuestión: una competición europea de clubs campeones de liga.

El escollo principal fue que la UEFA había nacido con otro proyecto entre manos: la Copa Internacional de Ciudades en Ferias, ideada por el presidente del fútbol inglés, Stanley Rous. El objetivo de la competición era enfrentar a los mayores equipos de las ciudades con ferias de muestras internacionales. De este modo surgieron ambas -Copa de Ferias y Copa de Europa- en 1955. Una el 18 de abril, la otra el 4 de septiembre. Una bajo el manto de la UEFA, la otra de la FIFA. Una con el Barcelona como estandarte, la otra el Real Madrid.

El prestigio que el club blanco alcanzó con sus cinco Copas de Europa seguidas pudo ser contrarrestado en parte por un Barcelona que ganó tres ediciones de la de Ferias, siendo el más laureado.

En la primera, los jugadores del Barcelona compitieron bajo el escudo de la ciudad condal, vestidos de blanco y compartiendo alineación con Di Stéfano, que en un partido de preparación contra Bolonia jugó para paliar sus bajas. En la segunda, el Barcelona recuperó su identidad y llegó a alternar partidos con la Copa de Europa.

En 1971, justo antes de que la UEFA le diese su nombre y la dotase de oficialidad, se disputó una final entre el primer campeón y el último para decidir quién se quedaría el trofeo en propiedad. El Barcelona ganó 2-1 al Leeds, quedando su nombre vinculado por siempre a la Copa de Ferias.

Los nombres de Barcelona y UEFA han estado unidos desde los orígenes. Hoy, 66 años después, vuelven a encontrarse.

10 dic 2021 / 01:00
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