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CHIQUI BARROS Entrenador del Institutos de Compostela-Xunta de la Liga Femenina 2

“¿Sorpresa? No, lo que tenemos es mucho mérito”

Para el entrenador del Institutos de Compostela-Xunta, la situación de su equipo en la clasificación, octavo, ¿se puede calificar de sorpresa?

No, las cuatro victorias son merecidas, aunque eso podría ser ventajista pues incluso se nos pudo haber ido algún partido y por otro lado hicimos méritos para tener alguna más ya que tanto contra León como contra Adareva, con una jugadora más, simplemente, cada día, hubiéramos sacado el partido. No es sorpresa, lo que tiene es mucho mérito y nos tiene que servir para valorar que el esfuerzo, el trabajo y la fe te pueden ir dando cosas y además significa tener algo ya echado en el depósito que puede ser importante. Ahora estamos pasando un momento difícil, no por cómo estamos entrenando, sino porque estamos muy al límite.

¿En qué sentido?

Vamos a estar un tiempo quizás más largo de lo que esperábamos sin Sara Corredoira, Catherine Traer, en principio, regresa el día 1 de diciembre lo que nos ha parado desde el punto de vista táctico porque cosas que íbamos haciendo con ella en función de sus características, si no está no tiene sentido. Luego estamos muy mediatizadas porque no sabemos si vamos a poder contar con Carla García (con una uña del pie infectada) y con Sarai Carro (lesionada en un dedo) en Melilla, y en el caso de que estuvieran será muy por debajo de su mejor nivel. Son cosas no controlables. Pero esas cuatro victorias ya las tenemos y el objetivo es recuperar gente, seguir entrenando igual de bien, intentar subir el nivel, que lo vamos haciendo, de las chicas más jóvenes para que cada vez nos ayuden más y seguir compitiendo hasta diciembre, para en el parón intentar recuperar a todo el mundo y hacer una segunda vuelta muy buena.

¿Cómo calificaría entonces la situación actual del equipo?

De sorpresa no, porque si hablara yo de sorpresa parecería que no confío en el equipo y sí lo hago, sino de mucho mérito. Es un mérito muy grande, enorme, porque llevo muchos años entrenando y es de esos equipos que más satisfacciones te dan y he tenido la suerte de entrenar a muchos muy buenos. Es un equipo que cuando te vas a casa lo puedes hacer contento porque está muy cerca de darte siempre lo máximo y de progresar cada día.

Hablaba antes del crecimiento de las jóvenes pero es que en este equipo todas son jugadoras jóvenes. ¿Ayuda esa juventud (la mayor jugadora, aparte de Traer, tiene 23 años) a mantener la ilusión pese a las dificultades?

Hay un poco de todo, pero para eso estoy yo. Las entiendo porque yo pasé por eso. A mí me llegó muy pronto tener que entrenar a un equipo de LEB Oro y era muy inexperto. Ya estoy yo para darles tranquilidad, confianza, apretar cuando haya que apretar, soltar cuando haya que hacerlo... tiene su lado bueno, pero sí a lo mejor echo en falta tener a una jugadora del corte como tuve a Irene Salgado en Bembibre o a Ivonne Turner en Ecuador, que en un momento determinado en el vestuario, con su experiencia, tenga ese liderazgo fuerte. Pero hay que aprenderlo también y las jugadoras son mucho más maduras ahora y están evolucionando mucho. En este aspecto es un proceso de aprendizaje y ellas se están haciendo cada día más fuertes. Noto un proceso muy positivo a nivel individual, para el equipo y para el proyecto, porque tienen que ser ejemplo para las jugadoras de cantera y lo son.

En este punto, ¿el orgullo es una virtud? ¿Saber de la buena imagen que está dando el Rosalía y cómo se está cumpliendo pese a todos los problemas y los hándicaps, el sentirse orgulloso es el verdadero motor para no conformarse?

Esencial. Es sangre, es vida, es todo. No conozco ningún proyecto en ningún equipo que haya dejado alguna huella que no tenga orgullo. Sé que a veces desgasta porque te expone a cosas como si estuvieras en contra de alguien y yo soy muy tranquilo, sé cuando tengo que dar un paso atrás y hasta dónde llega mi papel. Aquí me toca exponerme más. Hay cada vez un sentido más grande de pertenencia, un orgullo de vestirse esta camiseta pero no solo en el primer equipo, desde el equipo de mini, y eso no está relacionado con ganar o perder sino con lo que quieres ser y nos ayuda mucho. Es esencial y sin eso no estaríamos en la situación que estamos.

¿Y qué se puede decir de los supuestos fichajes que no acaban de llegar? ¿Habrá incorporaciones por fin?

Trabajamos mucho en verano. Yo he pasado por todo tipo de situaciones, desde clubes en los que ya había el equipo hecho, donde solo había parte y he tenido que completarlo hasta otros como en Bembibre donde jugamos las semifinales de la LF y lo hice yo. No me gusta, me gusta entrenar porque esa es la labor del entrenador. Yo tengo que generar ilusión y no problemas. ¿Que nos hace falta? Evidentemente. Lo ve todo el mundo. Pero no por nada malo con las jugadoras que tenemos, que son el sentido del equipo, sino porque vamos muy justas en determinadas posiciones y muy exigidas, entonces tener a una o dos más que nos ayuden aunque solo sea en lo físico nos va a hacer mejores. ¿Si van a venir? No lo sé. ¿Si tengo la esperanza? Sí. ¿Me afecta? No. Y eso lo saben las jugadoras. Llego cada día con una sonrisa y con una ilusión enorme por hacer un trabajo bien hecho y eso lo uno con el orgullo. Tampoco tengo que reprocharle nada a nadie porque sé que se ayuda en todo lo que se puede.

¿Hay fecha ya prevista para la vuelta de Sara Corredoira?

No queremos ponernos fecha. Tenemos nuestros plazos. Podría entrar algo en pista en el tramo final de diciembre pero todo hay que llevarlo con mucha precaución por varias razones, porque Sara ya tuvo más dificultades en ese tobillo y porque hay que cuidarla mucho ya que es una jugadora en la que no solo tenemos que pensar en el presente sino en el futuro aquí o donde sea. Sara tiene un recorrido muy largo y lo que no podemos hacer es poner en riesgo ese futuro porque será brillante. Con paciencia. No puedo decir que no esté deseando que esté, pero lo que quiero es que esté tranquila, positiva aunque le fastidie estar fuera porque Sara es así y tiene un corazón enorme.

“CON UN POQUITO MÁS SE DARÍA UN SALTO EXPONENCIAL”

¿Falta de apoyos? “La afición que tenemos es superfiel, gente del Rosalía, familiares, jugadoras de cantera que sienten el equipo como suyo porque es así... y además yo estoy fuera de todos los temas institucionales. Pero creo es que es una pena no aprovechar las oportunidades y ahora estamos ante una muy buena para la que no se necesita mucho pues hay una gran base por detrás. Estamos cerca de poder hacer algo grande. Con un poquito más se daría un salto exponencial. Queja ninguna. Estoy muy feliz, tengo un grupo de jugadoras muy bueno y una buena cantera con valores y un futuro brillante”.

Con la creación de la Challenge ya auguraba una Liga muy competitiva, ¿responde la competición a lo que pensaba? “Es la que esperaba, una Liga mucho más igualada, dura, en la que equipos como Melilla, Cortegada, Barakaldo o Maristas se han reforzado muy bien y tienen plantillas muy fuertes. Es muy bonita, muy complicada, con un componente de desplazamientos para algunos equipos como es nuestro caso muy difícil porque hay que ir dos veces a Canarias, a Melilla, a Córdoba, a Málaga... Es una liga que exige. Pero lo prefiero así porque cuanto mejor sea tu competición te obliga a ti a ser mejor”.

25 nov 2021 / 01:00
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