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Tendón de Aquiles: el punto débil del runner

CON LA LLEGADA del buen tiempo, cada vez son más las personas que se animan a salir a correr. En el verano, el running es la actividad deportiva por antonomasia, pero como en todas podemos llegar a lesionarnos, así que sentidiño.

Una de las lesiones más frecuentes es la tendinitis de Aquiles, al igual que otras lesiones que ya hemos tratado en estas páginas, suele asociarse a un aumento de la intensidad de la actividad, falta de estiramientos o mala técnica de realización de los mismos, entre otras causas.

La tendinitis de Aquiles se caracteriza por afectar a la zona muscular que une el talón con los músculos gemelos y el músculo sóleo (de hecho, la gran inserción de estos músculos es precisamente el tendón de Aquiles).

La función del tendón de Aquiles es la flexión plantar del pie, aunque también participa ligeramente en la flexión de la rodilla. En carreras, este tendón aguanta fuerzas similares a la media tonelada, por lo que un terreno irregular o una mala postura pueden producir una lesión del mismo.

De forma similar a otras lesiones ligadas a los corredores, la tendinitis del Aquiles suele producirse debido al entrenamiento en superficies duras o al uso de un calzado poco adecuado. Asimismo, el aumento de la intensidad o frecuencia de entrenamientos también suele colaborar y tener su peso en la aparición de esta lesión.

Por otro lado, las acciones repetidas que conlleven la flexión del tendón de Aquiles (saltos, giros, aceleraciones o frenadas en seco) con gran intensidad, de forma excesivamente repetida, también pueden causar esta lesión deportiva. Por eso esta lesión va más allá del running y no solo afecta a corredores, en deportes con estas características durante el juego también puede aparecer la tendinopatia de Aquiles, como el tenis o el pádel.

El síntoma típico de una tendinitis del tendón de Aquiles es el dolor en el talón y en la zona del mismo tendón, inicialmente durante la actividad física (al correr) y posteriormente incluso estando en reposo. Los movimientos de flexo-extensión del tobillo (intentar colocarse de puntillas por ejemplo) también provocarían dolor.

La prevención de esta lesión se basaría en evitar los factores desencadenantes, sobre todo en cuanto a la superficie de entrenamiento se refiere (buscar superficies regulares y con una pendiente adecuada), el uso de un calzado adaptado a las necesidades del corredor y el control sobre la intensidad y frecuencia de los entrenamientos.

Si a pesar de llevar a cabo una prevención adecuada, caemos en una tendinitis del Aquiles, es hora de valorar qué alternativa va a ser mejor para cada caso. En esta situación la mejor recomendación sería acudir a tu traumatólogo de confianza.

21 may 2021 / 01:00
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