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BEA GÓMEZ Nadadora

“Tenía ganas de intentarlo porque sabía que si no, me iba a arrepentir”

{Pontevedra 1994} Su espíritu deportivo y de superación se impuso en el debate entre dejar el deporte de alto nivel o seguir un año más para luchar por llegar a Tokio // En un nuevo club, el Santa Olaya, una nueva ciudad, Gijón, y con un viejo conocido, el entrenador Pepín Rivera, preparará el asalto a sus segundos Juegos Olímpicos

¿Cómo le está yendo después de este prácticamente mes y medio en su nuevo club y en Gijón?

La verdad es que estoy muy contenta. He empezado con muchas ganas, el ambiente es muy positivo y eso se contagia. Las sensaciones entrenando personalmente son muy buenas, mi cuerpo parece que va cogiendo forma muy rápido y estoy muy contenta con eso.

¿Se hace muy complicado llevar a cabo los entrenamientos en el día a día en medio de las restricciones y las medidas de prevención derivadas de la pandemia de coronavirus?

Lo único de lo que podríamos quejarnos es del coronavirus. Tenemos que tener muchas cosas en cuenta, cada día hay normas nuevas y tenemos que adaptarnos a ellas. A veces es un poco complicado pero lo vamos llevando. Lo malo es cuando alguien del grupo está mal, porque hace días hubo una persona que tenía fiebre, tuvieron que hacerle la PCR y hasta que no dieron el resultado tenía que estar todo el mundo sin entrenar. Eso es lo malo, que a veces tenemos que estar varios días sin entrenar y luego cuesta recuperar, pero creo que todo el mundo está igual.

Esta temporada ha dejado Pontevedra y el Galaico para unirse al Santa Olaya. ¿Qué busca con el cambio de equipo?

En principio no estaba en mi cabeza cambiar de equipo. Estaba intentando prepararme para los Juegos en Pontevedra, pero después de la cuarentena valoré las opciones que tenía: si quería seguir apostando por ello e intentar ir a los Juegos o no. Y en caso de decidir ir a por los Juegos ver cuál era mi mejor opción, ir al cien por cien. Analizando todo, los pros y contras, todas las condiciones, vi que esta era la mejor opción. Aparte del club, que es muy potente a nivel nacional, tiene muy buen grupo de entreno, es un nivel más alto y el rango de edad de los chavales es mayor que con los que yo estaba entrenando en el Centro (Gallego de Tecnificación Deportiva). En el Centro de Tecnificación (de Pontevedra) son muy buenos pero les sacaba diez u once años, y eso se nota.

La opción de reencontrarse con Pepín Rivera, con quien ya se entrenó durante algunos años, también habrá tenido su peso.

El entrenador también influye, ya me conoce, ya he trabajado muchos años con él. Nos conocemos mutuamente, sabe lo que tengo que hacer y ya me ha ido bien con él una vez, ya he tenido buenos resultados. Cambiar de entrenador con un objetivo de un año es un poco arriesgado, porque hay veces que no te adaptas bien, cuesta adaptarse a un entrenador nuevo. A mí Pepín ya me conocía, y el tipo de trabajo ya lo he hecho y me ha ido bien, no iba a ser un cambio tan radical.

Cuando después del confinamiento tuvo que optar entre alargar un año más e intentar llegar a Tokio o dejar el deporte de alto nivel a un lado, ¿fue muy difícil decidir que quería seguir o más bien fue de esas decisiones que aunque les demos vueltas en realidad ya están tomadas desde el primer momento?

No fue muy difícil, pero en mi cabeza desde principios de la temporada pasada ya tenía muy claro que iba a ser mi último año, iba a dar el cien por cien y si me clasificaba para los Juegos, bien, y si no, no pasaba nada. Pero en septiembre me iba a poner a estudiar al cien por cien, porque siempre he tenido los estudios en un segundo plano y no les dedicaba todo el tiempo que necesitaba. Yo quería dedicarme a estudiar de una vez porque es mi futuro. Tenía las ideas tan claras y de golpe toda mi vida se dio la vuelta. No sabía si alargarlo un año más, porque ya lo llevo alargando muchos años. Yo veo a la gente de mi edad y ya está trabajando, ya tienen sus carreras y yo todavía estaba en primero o segundo de carrera y me frustraba un poco. Pero yo también llevaba una vida diferente, he vivido muchas otras cosas... Había momentos en que me debatía entre unas cosas u otras, pero tenía ganas de intentarlo porque sabía que si no, luego me iba arrepentir.

¿Todavía le falta mucho para alcanzar el nivel físico y de forma que tenía antes del parón provocado por el confinamiento?

Sí que falta porque antes del confinamiento llevaba desde septiembre entrenando a tope. A pesar de que estoy cogiendo la forma muy rápido falta base. Aparte, no había estado tanto tiempo parada en mi vida. Si cuando estamos una semana sin entrenar ya se nota, cuesta un mes recuperar una semana perdida, imagínate tres meses. Pero es algo que le pasa a todo el mundo, no solo a mí. Yo, en parte, tengo suerte porque creo que me recupero bastante rápido, hay gente a la que le cuesta más. Pero también lo bueno es que creo que después lo hemos pillado con más ganas.

La Real Federación Española de Natación (RFEN) publicaba en los últimos días los nuevos criterios de selección para los Juegos de Tokio, obviando las marcas mínimas que ya se habían conseguido y reiniciando el proceso. Después del aplazamiento, ¿empezar de nuevo de cero era lo más justo?

Al final sí, porque al ir a los Juegos nos exigen tener el nivel olímpico ese año. Lo que hay hecho atrás de nada sirve. Imagínate que alguien se hubiera clasificado pero este año no está entrenando y va igual. Por eso me parece bastante justo, aunque me da pena por la gente que haya trabajado a tope y ya hubiera conseguido el objetivo, pero es lo más justo realmente.

Se retiran las mínimas B y ya solo valdrá la mínima A, aunque en su caso no le quedaba otra que ir a por la marca más exigente teniendo en cuenta las rivales en sus pruebas.

Las pruebas que nado yo son siempre en las que más competencia hay, eso no cambia. El tema de la mínima para mí está igual.

¿El principal objetivo en su camino a los Juegos de Tokio va a ser el Open de Holanda, el Campeonato de España o ambos?

Yo diría un poco los dos. Nos vamos centrando en objetivos cortos, paso a paso. Primero nos centraremos en el Open de Holanda, luego en el Campeonato de España, y así sucesivamente. Vamos poco a poco, mirando día a día, pero lo primero va a ser el Open de Holanda, a ver cómo sale.

¿No formar parte del equipo nacional puede suponerle una gran desventaja?

La diferencia más grande es que no dispongo de las ayudas para ir a competir internacionalmente, no me convocan. Tampoco tengo ayuda para poder irme de concentración. Y más allá de eso cuando estás en el equipo nacional te tienen más en cuenta, sobre todo a la hora de hacer relevos, o con los criterios de selección. Antes de publicarlos se hacen reuniones técnicas con nadadores y estás más informada, en realidad te tienen más en cuenta para todo en general.

camino a tokio
PROCESO DE CLASIFICACIÓN

CRITERIOS La RFEN solo atenderá a las marcas del curso 20-21 en el proceso de clasificación para los Juegos de Tokio (23 de julio al 8 de agosto), con un máximo de dos nadadores por país en cada prueba. No hay mínimas B.

PRUEBAS La selección se realizará en base al Open de Holanda (Róterdam, 3-6 de diciembre —logra plaza el primer clasificado español que consiga la mínima A), el Open de Primavera (Sabadell, 24-28 de marzo —si ya hay un nadador seleccionado se clasifica el siguiente que logre la mínima A; si no, los dos mejores con mínima A) y el Europeo (Budapest, 17-23 de mayo —nadadores con mínima A en las pruebas con plazas disponibles).

MÍNIMAS Bea buscará el billete en 200 y 400 estilos (2:12,56 y 4:38,53) y 200 libre (1:57,28).

19 oct 2020 / 01:00
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