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Los tibetanos, un pueblo en el exilio

El Dalai Lama huyó del Tíbet después de haber fracasado un levantamiento popular contra las tropas chinas. Desde ese momento un millón doscientos mil tibetanos, han sido victimas de una locura genocida. Han pasado cincuenta años y se han establecido en la ciudad de Dharamsala, en el Estado de Himalchal Pradesh, en el norte de la India, a 1800 metros de altitud.

El Tíbet es un vasto territorio que ocupaba más de un tercio del territorio de la República Popular China. Poseía una gran cantidad de riquezas artísticas y recursos sin explotar, así como una gran situación estratégica. Una sociedad plenamente medieval. Un cinco por ciento de la población eran los dueños de las tierras y del ganado. Había más de seis mil monasterios, y templos y el número de monjas y monjes eran el diez por ciento de la población. Sólo una cantidad pequeña de monasterios siguen en pie y los militares distribuyen millares de libros rojos que tienen que recitar de memoria. En Lhasa el número de colonos ya supera a los tibetanos que en su tierra se han convertido en ciudadanos de segunda. En su momento fueron advertidos por el XIII Dalai Lama el cual hablaba de algo que se ha hecho realidad, una invasión. Fue el 10 de marzo de 1959 cuando surgió una importante sublevación. Los tibetanos se reunieron en torno al Norbulingka y el Dalai Lama fue invitado por parte de dos oficiales chinos, para que el “Dios-Rey” asistiese a un espectáculo de opera china que un general del ejercito invasor había decidido montar en el cuartel. Todos los dirigentes que habían sido invitados no habían vuelto. El Dalai Lama disfrazado de soldado y sin gafas huyó acompañado de algunos de sus fieles y cruzaron los picos nevados que hacen de frontera con la India. Cuando el presidente chino Mao Zedong fue informado de ello, dijo: «hemos perdido la batalla» El primer ministro Nehru los recibe y les concede asilo.

Desde un punto de vista estratégico, el País de las Nieves representa una gran apuesta para Pekín que roba sin pudor uranio, litio y unos doscientos minerales de su subsuelo y organiza el potencial hidroeléctrico de la región. Compañías estatales y privadas y todo tipo de personas desembarcan en masa para explotar la tierra sin piedad y a cambio obtener enormes sumas de dinero. Según los medios de comunicación oficiales: «Los expertos estiman que el valor del subsuelo del Tíbet puede llegar a los 600.000 millones de yuanes, unos 60.000 millones de euros» ¿Cuántas montañas y lagos sagrados contendrá dicho subsuelo del Tíbet? La organización Asia Watch describió el Tíbet en 1990 como un inmenso laboratorio de técnicas de tortura para las fuerzas armadas chinas. Muchos años de colonización que han servido para que el país más alto del mundo, con dos mil años de historia se encuentre al borde de la aniquilación. Pekín acabó imponiendo la autoridad del Panchen Lama, segundo gran dignatario de la jerarquía tibetana. La primera se dio en el siglo XIV de la era cristiana. Nunca ejercieron el poder temporal. A los veinte años el Pachen Lama pronuncia un discurso de setenta y mil palabras para denunciar el hambre y los abusos que los colonos han cometido en el Tíbet. Este texto le cuesta diez años de torturas.

En Enero de 1989, con ocasión de una visita al monasterio de Tashi Llumpo, el Panchen Lama declará: «La revolución cultural es la mayor catástrofe de la historia de China y el Tíbet desde hace cinco mil años» Cuatro días después el Panchen Lama muere de una crisis cardiaca fulminante. Usando los métodos tradiciones el Dalai Lama ha conseguido localizar al actual Panchen Lama en la figura de Gendum Choekyl Nyima- en poder de los chinos. A sus seis años de edad se ha convertido en el prisionero político más joven del planeta. Y estos han elegido a su propio Panchen Lama Gyatsen Norbu que desde un primer momento lo han puesto en contra del pueblo tibetano. ¿Dónde está la libertad?

Migmar Tsering nació en el Tíbet y cuando tenía ocho años tuvo que marchar. La represión comunista le empujó a abandonar Lhasa junto a su padre y desde el año 1996 vive en Mallorca. «En el Tíbet no podemos estudiar, hice un ciclo universitario en la Universidad de Benarés y a la hora de hablar de maestros en nuestra cultura- siempre pensamos que son la manifestación del Buda de la compasión» Y al ser preguntado sobre la figura del Dalai Lama: «pienso que tiene dos partes, una política y otra espiritual. Lo que puede pasar es que el próximo sólo tenga la parte espiritual»

Los tibetanos creen en una profecía que dice que el Dalai Lama será la última encarnación de Chenrezi (El Buda de la Compasión) No se sabe con exactitud en donde nació, pero Lobsang Sangay a sus cuarenta y tres años, alto y hablador asumió como Primer Ministro las responsabilidades del Gobierno Tibetano en el exilio, el actual Dalai Lama a sus setenta y siete años sigue siendo el líder espiritual del pueblo tibetano y a 20 kilómetros de Dharamsala nos encontramos con un posible sucesor del Dalai Lama. Vive según cuentan casi en arresto domiciliario. Su nombre es Ogyen Trinley Dorje y huyó del Tíbet con tan solo catorce años. Dorje es el líder espiritual de la escuela Karma Kagyu del budismo tibetano y una de las personas que reivindican el titulo de 17º karmapa. Aunque se le considera un «topo» chino tiene un aspecto serio y estudioso. Y a la pregunta de la periodista, Chistine Toomey sobre la próxima rencarnación del Dalai Lama- responde: «El único que puede ser el Dalai Lama es su rencarnación» Ahora cuando hay posibles tradiciones- el pueblo tibetano estaría a favor de la tradición y cuando al propio Dalai Lama se le pregunta sobre ello, suele responder: «Sea una mujer o sea un hombre, lo más importante es que el sucesor sea de una gran calidad».

La población tibetana en el año 2008 apenas alcanzó los seis millones de habitantes, distribuidos por un territorio de más de 2.200.000 kilómetros cuadrados y 28 tibetanos se inmolaron por la represión que están sufriendo por parte de china. Muchos monjes y monjas han protestado quemándose a lo bonzo en diferentes provincias chinas. Un estudio realizado por Amnistía Internacional demuestra que un 70% de los reclusos han muerto debido a las palizas, al hambre y a los trabajos forzados. Denuncian una situación, pero no hay respuesta. La seguridad se ha estrechado rigurosamente por parte de China- no sólo dentro del Tíbet-, sino a lo largo de la frontera con Nepal. China dice que se puede visitar el Tíbet, pero la realidad es otra. Thunten Wangchen – director de la Casa del Tíbet en Barcelona-, ha sido testigo de las atrocidades y de las muertes desde hace más de cincuenta años, de ver como muchos han querido ir al Nepal o a la India y se han quedado en el camino. «Caminábamos únicamente por la noche, cruzando los senderos del Himalaya y mi padre me llevaba sobre sus hombros, mi hermana me daba la mano. Y mi madre fue una de las victimas de los chinos durante aquellos días»

Sus gentes presentan una predisposición hacia los poderes misteriosos y la adivinación y conservan las creencias populares heredadas de los tiempos pre- budistas.

19 sep 2021 / 01:00
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