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biodiversidad. Dentro de la desgracia que supone haber perdido gran parte del verde de la sierra del Barbanza, en la mañana de ayer podían verse en la zona del monte Iroite cabras y caballos que habían logrado sortear las llamas TEXTO Á. Precedo

A un kilómetro y medio de la ‘zona cero’ se refugia la vida

Las llamas arrasan todo a su paso. Las imágenes de viviendas rodeadas, del cámping Ría de Arosa 2 destrozado tras el paso del fuego y la panorámica desoladora de una sierra que pasó de ser verde a ser gris en cuestión de horas están clavadas en la retina de todos los gallegos, especialmente de la gente del Barbanza. En medio de tanta desolación, surge una pregunta: ¿Cuántos animales habrán perdido la vida al verse acorralados por el fuego? ¿Cuánta biodiversidad de fauna se habrá perdido después de este incendio que se propaga por toda la sierra, desde Boiro hasta Ribeira pasando por A Pobra y Porto do Son?

Pues, aunque cueste creerlo, lo cierto es que todavía hay vida entre las cenizas. En el lugar conocido con el nombre de Coto da Moreira, en Boiro, que fue el foco principal donde se originó el incendio, la ‘zona cero’, puede verse todo quemado a ambos lados de la carretera que lo atraviesa, tal y como informan a EL CORREO dos vecinos de la zona, Juan José Fajardo y Marcos Martínez, que ayer en la mañana salieron de caminata por la zona.

Cuál fue su sorpresa al encontrarse, a tan solo kilómetro y medio de esos márgenes quemados, grises, sin vegetación, unas cabras tumbadas a la sombra de un árbol, tan tranquilas, como si la cosa no fuese con ellas y como si no estuviese ardiendo unos kilómetros más allá. Fueron salvadas por el viento, según aseguran estos senderistas, ya que al soplar del nordés durante la madrugada del viernes, las llamas avanzaron hacia la zona de A Pobra y Ribeira, pero no hacia la parte de Padrón, de manera que las zonas del norte de Boiro quedaron resguardadas de la desgracia.

En los alrededores de la base de Iroite nos aseguran que está todo limpio, que se conservó en perfecto estado el monte. Y precisamente ahí es donde se encuentra la zona de los caballos, los potros, las vacas y las cabras, que siguen a lo suyo mientras el fuego asciende ya a las 2.200 hectáreas calcinadas. Además, estos vecinos aseguran que, tras hablar con el alcalde de Boiro, José Ramón Romero, este les confirmó que no había muerto ningún animal grande, pues todos huyeron hacia esa zona norte donde las llamas no llegaron. Dentro de lo malo, por tanto, pudo haber sido peor para la fauna.

Ahora mismo, además, tampoco les afecta el humo, pues en Boiro todo está bajo control, prácticamente ya ardió lo que podía y no hay llama como tal más allá de pequeños focos que los equipos de extinción refrescan con asiduidad. Juan José explica que solo queda algún resquicio pequeñísimo de humo, un piquillo, como cuando se tira una colilla al suelo y se ve que aún sale de ella algo de humo, pero nada preocupante si no hay rebrotes debido al aumento del calor o del viento.

Además, a estos animales tampoco les faltará la comida, pues Marcos nos cuenta que hay mucho pasto, porque esa parte de la sierra en su gran mayoría tiene pasto y está verde. Los caballos, además, están en zonas muy controladas, en la parte intermedia. Y tanto alrededor del monte Iroite, como en los lugares de A Graña y Searas se ve todo bien. Así como en la mitad de Os Chans hacia Porto do Son. En la otra mitad de Os Chans, que abarca desde Boiro hasta A Pobra, más afecta y a la que sí pudo haber llegado el fuego, también hay bastantes animales, pero los senderistas creen que se habrían podido desplazar sin problema.

Ambos coinciden en que la gran pena es que el incendio haya quemado zona arbolada, porque lo que vienen a ser xestas y toxos, aunque es una desgracia también para el medio ambiente que se pierdan, no son cobijo de mucha fauna y, además, tienden a recuperarse rápido. El problema es que haya quemado también la zona donde había eucaliptos y pinos, algo que, sin duda, tardará años en volver a crecer. Afortunadamente, una parte importante de la masa arbórea de la zona sí pudo salvarse, en la zona más baja de la montaña y en aquella que rodea a las casas de las diferentes aldeas.

Asimismo, estos vecinos de Boiro quisieron tener unas palabras de agradecimiento para los bomberos, que se volcaron en las labores de extinción y que realizaron un muy buen trabajo, ya que todas las aldeas que hay dispersas por esa parte de la sierra que ardió quedaron muy protegidas. Así que, dentro de la indudable desgracia, pudo ser mucho peor, pero los efectivos de extinción llegaron a tiempo para proteger a la población, ponerla a salvo y luchar contra las inclemencias del tiempo en una zona orográficamente muy complicada, por las pendientes escarpadas y las laderas casi verticales que la conforman.

08 ago 2022 / 01:00
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