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Galicia cuenta con un ecosistema para emprender extenso pero descoordinado

Innovadoras empresas como Situm, Optare Ventures, Alazia Couture o Galiwonders revelan el secreto de su éxito // Con Senén Barro critican que falta información sobre el apoyo público y una nula educación financiera

POR LA IZQUIERDA, Víctor Álvarez Santos, de Situm; Luis Álvarez-Sestelo, por Optare Ventures; Senén Barro, director de RedEmprendia; Carmen Louzao Soneira, de Alazia Couture; y Sabela Ruiz Gippini, de Galiwonders, en la mesa sobre casos de éxito en emprendimiento celebrada en el hotel OCA Puerta del Camino.  - FOTO: Antonio Hernández
POR LA IZQUIERDA, Víctor Álvarez Santos, de Situm; Luis Álvarez-Sestelo, por Optare Ventures; Senén Barro, director de RedEmprendia; Carmen Louzao Soneira, de Alazia Couture; y Sabela Ruiz Gippini, de Galiwonders, en la mesa sobre casos de éxito en emprendimiento celebrada en el hotel OCA Puerta del Camino. - FOTO: Antonio Hernández

SANTI RIVEIRO SANTIAGO  | 01.07.2017 
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Emprendedor es aquella persona que no solo se conforma con soñar con el cuento de la lechera… sino que trabaja para convertirlo en realidad. Un luchador que, con optimismo, da el salto y lanza su proyecto. Contra viento y marea. Sin la formación adecuada, muchas veces. Sin conocer los apoyos a los que podría aspirar, en la gran mayoría de los casos. Y que debe celebrar cada hito en su proyecto, por pequeño que sea.
Son algunas ideas que se extraen de la mesa que, en el Foro Emprendimiento del Grupo Correo Gallego, analizó casos de éxito y factores de fracaso bajo la batuta de Senén Barro, catedrático –y ex rector– de la USC y director general de RedEmprendia.
Allí estaba Víctor Álvarez Santos, consejero delegado de Situm, empresa tecnológica nacida de la USC –y antiguo y brillante pupilo del propio Barro–, que triunfa gracias a su tecnología y software propio que, a través de los teléfono móviles (smartphones) permite algo imposible para el GPS tradicional: la geolocalización dentro de edificios e instalaciones. Álvarez lanzó Situm junto a otros dos fundadores en 2014. Ahora desde aeropuertos a hospitales, pasando por centros comerciales, están entre sus clientes. No solo para guiar a pasajeros, pacientes o clientes: su uso para servicios de seguridad, permitiendo optimizar recursos y acortar tiempos, han ganado importante peso ante el azote actual del terrorismo.
Sabela Ruiz Gippini, consejera delegada de Galiwonders, decidió regresar de Irlanda, donde trabajó cinco años –dos para la embajada, atrayendo turistas irlandeses a España– y otros tres para un turoperador online. Allí comprobó que ese mundo de los ciberviajes ubicaba sus WWW en Dublín… y en Galicia no había nada. Dejó su empleo, dejó el país y en febrero de 2016 creó su propio portal, volcado en la venta de experiencias únicamente por Internet, directamente al cliente final, y especialmente a los angloparlantes de Reino Unido, Irlanda, EEUU, Canadá o Australia. Las reservas llegan ahora de todo el mundo, sudeste asiático incluido.
La estrella es el Camino de Santiago, aunque también el enoturismo, termalismo e incluso aventuras tienen su público. Sus clientes tienen un alto poder adquisitivo –no son de albergues, el hotel con baño, y hasta se le traslada el equipaje entre las etapas–, agradecen el valor añadido y la seguridad que aporta la ubicación local de Galiwonders.
Luis Álvarez-Sestelo reconoce, sin tapujos, que Optare Venture es el fruto de un proyecto anterior fracasado por motivos societarios. Pero reconstruido con tal éxito que el año pasado, con siete millones de facturación y un centenar de ingenieros trabajando, batió sus marcas. Por todo los aprendido de sus errores decidieron ayudar a otros emprendedores, y lanzaron su propia aceleradora de empresas tecnológicas, que hoy apoya a tres en Galicia y una inglesa, donde invierten doscientos mil euros.
No solo buscan el éxito de firmas como Silagames, que vende sus videojuegos online ya en 70 países: también le sirve para captar talento, el bien más preciado y por el que más se compite hoy entre las compañías tecnológicas.
Carmen Louzao Soneira, socia de Alazia Couture, admite de entrada que el textil es, tras el petrolero, el sector que más contamina en el mundo. Por eso sus tres emprendedoras apostaron por desvincularse de ese mundo y fundar una firma diferente, para la “moda que nos toca directamente la piel”, sostenible y basada en materiales diferentes, naturales o recuperados: un total look femenino elaborado con proteína de leche, de botellas de plástico recuperadas, con fibras de eucalipto… Dejó la empresa donde coincidieron el triunvirato de socias y dos días después ya sondeaba mercados para sus propuestas. Un año después están a punto de presentar su tercera colección, que triplica las referencias. Presentes en España y México, buscan ahora extender su original propuesta, que se distribuye en tiendas del sector de nivel medio-alto de precios, por el resto de Europa. Por ejemplo, una Holanda donde ya casi han plantado una pica.
Tras dejar que se presentasen, Senén Barro abría fuego con su dilatada experiencia. “Una sociedad que no emprende está condenada a ir muriendo progresivamente”, señalaba, algo que debe “preocupar al conjunto de la sociedad”. No existe una piedra filosofal o receta del éxito, “pero ayuda contar con asesoramiento, formación, medios y recursos económicos”. Si “para educar a un niño hace falta la tribu entera -parafraseó el sabio dicho africano-, para un emprendimiento exitoso “es necesario contar con un ecosistema que lo favorezca”.
En Galicia, como dejaron patentes los distintos ponentes, existe, aunque presenta disfunciones. El problema número uno que tiene es que no trabaja de forma coordinada, cada uno va por su lado sin trabajar para el conjunto. Álvarez-Sestelo reconoció que hay piezas tanto públicas como privadas más que suficientes, pero que no se engranan en un todo. “No colaboran”, alegó. Y hace falta más transparencia “para que todo fluya, y la información llegue a los potenciales emprendedores”. Y es que el primer ejecutivo de Optare Ventures reconocía que él, que pertenece a este mundo, apenas conocía un 20 % de la batería de apoyos del Igape para el colectivo. Senén Barro llegó a bromear señalando que sería muy interesante contratar a EL CORREO GALLEGO para difundirlas.
La falta de formación orientada a romper los tabús de convertir una idea en empresa, debe incidirse en ello “desde el colegio y los institutos”, manifestó Sabela Ruiz, donde se debe enseñar “a trabajar de forma autónoma, no guiada”. Además de “educar en orientación hacia un objetivo, porque pueden venir vientos y mareas que intenten apartarte de él, fuegos que apagar, pero esa meta es fundamental”, según Carmen Louzao. Existe, además, “una casi absoluta ausencia de cultura financiera, incluso la más básica”, puntualizó Ávarez-Sestelo. “Se educa para saber, pero no para querer saber, y menos para querer hacer”, terció Barro, “lo más fácil es memorizar”.
Para ser emprendedor, según Barro, hace falta ese ecosistema y las tres P: “pasión, perspicacia y persistencia”. Álvarez-Sestelo reconocía que “hay dinero para invertir, hay proyectos, y hay talento y capacidad para `ponerlos en marcha”. ¿Dónde se falla? “En no orientar la idea o producto al mercado”, por un lado, y “no cuidar la caja en proyectos viables puede acabar hundiéndolos”.
Esa necesidad de casar ingresos y gastos, economía doméstica básica, fue también defendida por un Víctor Álvarez. “El problema de la caja es mortal”, ratificó. El CEO de Situm ve en la burocracia como lacra en la financiación pública –hace desistir en muchas ocasiones–, y dijo echar de menos en el ámbito privado que “empresas ya consolidadas y con conocimientos sobre el mercado se impliquen y ayuden a avanzar a los emprendedores”.