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Empieza el desguace del tren Alvia siniestrado en el acceso a Santiago

Hace 15 meses que el juez instructor autorizó a Renfe a retirar los restos // En tres semanas la unidad accidentada, que se encuentra almacenada en Padrón desde 2013, habrá desaparecido

Comenzó el desguace del tren S730, que prestaba el servicio Alvia 04155 entre Madrid y Ferrol el 24 de julio de 2013, y que descarriló en la curva de A Grandeira, a unos tres kilómetros de la estación de Santiago de Compostela. Aquella noche festiva se tornó en tragedia, la más grande de España en la historia ferroviaria moderna. En ese momento, y en las horas siguientes, fallecieron 80 ciudadanos y hubo 144 heridos en total. La investigación judicial aún sigue abierta, en sus últimas diligencias previas al juicio.

Hace ya unos quince meses, el magistrado juez titular del Juzgado de Instrucción nº 3 de Santiago, determinó que los restos del tren podían ser retirados por Renfe Operadora para que decidiera su destino, la recuperación de algunas piezas o ser desguazada por el estado en que quedó tras el grave siniestro.

Los restos, que fueron llevados desde el lugar del accidente al aparcamiento de las instalaciones de la empresa Grúas Estación, en Escravitude (Padrón), estuvieron custodiados durante cuatro largos años, mientras se efectuaron los diversos peritajes.

Concluida la investigación, los técnicos de la operadora Renfe y de la constructora Talgo (con motorización de la compañía Bombardier) hicieron su análisis de si la unidad compuesta por dos cabezas tractoras, dos coches técnicos extremos, y nueve de pasajeros era recuperable.

Ayer Renfe confirmó a este periódico que “se ha comenzado con las operaciones de desguace del 730 del accidente, el lunes 17 de agosto”, y añadió que “el plazo estimado de los trabajos es de tres semanas, a partir de ahí quedará libre la campa”.

Por otra parte informó que “el destino de la gran mayoría del tren es la de desguace, y en consecuencia la destrucción del mismo”. No obstante la compañía pública ferroviaria precisó que “algunos elementos difíciles de conseguir en la actualidad serán recuperados, sobre todo armarios de control eléctrico, algunos motores y poco más”.

Matizó que “estos elementos a recuperar se someterán a un proceso de ensayos antes de su reparación y puesta a punto, por si el deterioro sufrido por el paso del tiempo impide su rehabilitación”, a lo que agregó: “Posteriormente se someterán a los procesos de ensayos y de calidad necesarios antes de que se den de alta como repuestos”.

Los trabajos están siendo llevados a cabo por la empresa Lema, con sedes en el Polígono de Sabón (Arteixo) y en Carballo, especializada en procesos de recuperación, clasificación y homogeneización de metales, desguace industrial y naval y demolición.

QUEDAN LOS SENTIMIENTOS. El tren tiene una tara en vacío de 354 toneladas pero con los pasajeros, los tripulantes y los equipajes su máximo alcanza las 391. Con su destrucción, no obstante, no desaparecen los sentimientos de las víctimas. Hay que recordar que la asociación Alvia 04155 luchó porque estos restos no se tocaran hasta cumplirse la petición de la Agencia Ferroviaria Europea de que se lleve a cabo una investigación independiente.

Pero el juez instructor de la causa autorizó la entrega en la primavera del pasado año argumentando que en el sumario “existe constancia fehaciente del estado en que se encontraba el tren en la fecha del accidente a través de abundantes fotografías y vídeos”, y por medio de “suficientes pruebas periciales”.

Desde 2013 el tren siniestrado fue documentado gráficamente. En el primer año, una dotación de la Policía Nacional lo vigilaba las 24 horas en la citada parcela de Padrón y nadie podía acercarse sin autorización del juez, que solo las concedía a los peritos.

En mayo de 2016, casi tres años después, Renfe pidió al entonces juez instructor, Andrés Lago Louro (que había sustituido a Luis Aláez) acceder a los coches y las tractoras con la intención de recuperar piezas que pudieran ser reutilizadas en otras unidades.

El magistrado compostelano rechazó esa posibilidad argumentando que el proceso estaba abierto y las partes podrían pedir la realización de alguna prueba en el elemento clave del accidente. Fue en febrero de 2018 cuando Renfe volvió a presentar una nueva petición, y en junio de 2019 finalmente logró el acceso para decidir el futuro del tren.

19 ago 2020 / 00:30
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