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Galicia suspende en el presupuesto que destina para ayuda al desarrollo

Supera, sin embargo, la comunidad autónoma el grado de ejecución con respecto al previsto // La Xunta aportó en el año 2019 una medida de 2,45 euros per cápita, 2,03 en 2018

Santiago. El presupuesto que Galicia destina a cooperación al desarrollo se sitúa por debajo de la media nacional, que fue en 2019 del 0,11 por ciento –el año anterior había sido del 0,10 %–, un promedio muy alejado de un histórico 0,28 % alcanzado en 2008 y a años luz del objetivo marcado del 0,7 % del producto interior bruto (PIB). Y es que la comunidad autónoma dedicó únicamente el 0,05 % en 2018 y 2019 y subió a un tímido 0,06 % en 2020.

Son datos que revela el Informe sobre Ayuda Oficial al Desarrollo autonómica, un estudio pionero publicado por la Coordinadora de Organizaciones para el Desarrollo y la Red de Coordinadoras Autonómicas, que recopila los datos de los fondos que las comunidades autónomas destinan a cooperación.

El trabajo, que analiza datos de los años 2018 y 2019, pone sobre la mesa la disparidad que hay entre las distintas autonomías.

En relación con el porcentaje que destina cada una a ayuda oficial al desarrollo (AOD) se pueden clasificar en tres grandes bloques. En un primer grupo estarían las que dedican más del 0,20 %, que incluiría a Euskadi, Navarra y Extremadura. La primera se situaría muy por encima al aportar el 0,39 % en 2018, 0,30 % en 2019 y 0,42 % en 2020. Navarra contribuyó en esos tres años con el 0,20 %, 022 % y 0,30 %, respectivamente, mientras que Extremadura dedicó el 0,21 % cada año.

Un segundo bloque incluye a las autonomías que ofrecieron a estos programas entre el 0,10 % y el 0,19 %, con Andalucía, La Rioja, Asturias, Cataluña, Comunidad Valenciana e Islas Baleares. Por último, se posicionarían las que aportan menos del 0,09 %, que son Cantabria, Aragón, Galicia, Castilla y León, Castilla-La Mancha, la Comunidad de Madrid, la Región de Murcia y Canarias (la media es del 0,04 por ciento). La última es la que tiene un presupuesto más bajo ya que sólo aporta el 0,006 %.

Pero no es ese el único parámetro en el que la comunidad autónoma suspende. También lo hace en lo que se refiere al presupuesto por persona y año. La Xunta puso en 2018 2,03 euros por habitante y 2,45 al año siguiente. Está en la quinta posición de la tabla empezando por la cola. Sólo van detrás de ella, Castilla la Mancha (1,27 euros en 2018 y 1,28 en 2019), Comunidad de Madrid (0,55 y 0,61, respectivamente), Murcia (0,27 y 0,31) y Canarias (0,27 y 0,47 euros por persona).

La comunidad cuyo esfuerzo en términos absolutos es más significativo es Euskadi, que aportó 21,16 euros per cápita en 2018 y 20,83 al año siguiente. La medida global de todas las autonomías es de 5,12 euros en 2018 y 5,37 en el año 2019.

También aquí se podrían agrupar en tres bloques. Por encima de 10 euros están Euskadi, Navarra y Extremadura de nuevo, cuya media es de 15 euros, siendo el País Vasco el que la eleva. Luego estaría el grupo que aporta entre 6 y 1 euros, donde están la mayoría con un promedio de 3,77 en 2018 y 3,93 en 2019. Se ubicaría Galicia –muy por debajo de la media con los ya mencionados 2,03 y 2,45 euros–, con La Rioja, Andalucía, el Principado de Asturias, Baleares, Cataluña, Comunidad Valenciana, Cantabria, Aragón, Castilla y León y Castilla-La Mancha.

Las únicas regiones que destinan menos de un euro por habitante y año son Madrid, Canarias y Murcia.

Ante estos datos, desde la Coordinadora y la Red de Coordinadoras Autonómicas se da la “voz de alerta”, advirtiendo de que en el contexto actual de pandemia existe el riesgo de que la política de cooperación se use como “moneda de cambio y que, con la excusa del ‘primero los de aquí’ se reduzca significativamente su presupuesto”.

En su opinión, “esto sería un gravísimo error, porque si algo ha demostrado la pandemia es que todo el mundo sale de esto o no sale nadie”, de ahí la necesidad de reforzar la cooperación en todos los ámbitos, incluido el autonómico.

Por otra parte, en la elaboración del informe se constata la necesidad de reforzar las capacidades del sistema para alcanzar mayores niveles de ejecución y eficacia, así como “la escasa transparencia y la nula homogeneidad en los mecanismos de medición” de la ayuda destinada al desarrollo por las distintas comunidades autónomas. No es este un pecado de Galicia, puesto que su grado de ejecución fue del 107 % en 2018 y del 115 % en 2019, es decir ejecutó más dinero del que tenía previamente presupuestado. R. RÍOS

20 mar 2021 / 01:00
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