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Tras la polémica de los embalses gallegos del pasado año, la contienda política se focaliza este 2022 sobre otro tipo de infraestructuras // El derrumbe de O Castro pone a los partidos a la ofensiva, con las elecciones locales cerca. TEXTO Jorge Garnelo

La caída del viaducto continúa levantando críticas en Galicia

La polémica del verano se ha adelantado, igual que el calor, pero aún estando todavía en primavera vuelve a girar en torno a las infraestructuras. Si el pasado año se enfocaba en los embalses de As Portas, Cenza, Salas y Belesar, vaciados in extremis por Naturgy e Iberdrola para aprovechar los elevados precios de la luz, la confrontación política parece centrarse este 2022 en el doble derrumbe del puente de O Castro, que ha dejado un maltrecho trozo de este viaducto de la A-6, situado entre Lugo y León, levitando sobre dos pilares que a duras penas se mantienen.

Cómo no iba a ser de otra forma y teniendo en cuenta que las elecciones municipales del próximo mayo están más cerca que nunca, los políticos no han desperdiciado el suceso para expresar su malestar y, fundamentalmente, cargar mutuamente contra sus respectivos adversarios. Todo ello sin saber, por ahora, cuáles han sido las causas del desplome y, lo más importante, quién es el responsable de que esta obra, joven y millonaria cual futbolista, y cómo lo pagará. Si es que lo paga.

De momento, mientras el suceso se investiga, las críticas vuelan. Unas piden celeridad en las obras e información a la mayor brevedad; otras instan a que prime la calma y reclaman tiempo para que se analice el estado de esta construcción así como su hermana, el tramo de la misma autovía pero dirección Madrid; y algunas ya hablan de un nuevo escándalo. Con la palabra “alarmante” sonando de fondo e incluso reproches que meten por medio al festival O Son do Camiño, populares, nacionalistas y socialistas protagonizaron ayer otra trepidante jornada bélica.

Por un lado, la conselleira de Infraestruturas e Mobilidade, Ethel Vázquez, instó este viernes a la ministra de Transportes, Raquel Sánchez, a dar “la cara” y dejarse de “incoherencias” tras lamentar que sigan sin llegar explicaciones oportunas sobre la caída del segundo vano, producida este jueves solo nueve días después de que el primero se viniese abajo para sorpresa de numerosos vecinos y conductores varios.

“Nos preguntamos qué está pasando en la A-6, por qué no se están dando explicaciones sobre inspecciones y previsiones”, se cuestionó la responsable gallega, insistiendo posteriormente en que no es capaz de comprender que el Gobierno central “alimente la desconfianza, que cuestione y ponga en entredicho la seguridad de infraestructuras con su silencio y falta de explicaciones”.

A las palabras de Vázquez, que tildó lo acontecido de “alarmante”, se sumaron las de la secretaria general del PPdeG, Paula Prado, quien consideró el asunto “de vital importancia”, remarcando que a los integrantes del Ejecutivo estatal “parece que mucho no les preocupa” mientras “la Xunta todavía no tiene conocimiento institucional ni oficial” ni de las causas ni de cómo está la investigación que se desarrolla hogaño.

En esta línea, denunció que el delegado del Gobierno en Galicia, José Miñones, estuviese este jueves en el festival O Son do Camiño tras conocerse el último derrumbamiento de la autovía. “No lo vi muy preocupado disfrutando de los conciertos”, asestó, pese a evidenciar que “todos tenemos derecho a divertirnos”.

El socialista no contestó, aunque sí lo hizo su departamento, asegurando que el representante institucional “ha atendido en todo momento y atiende la situación de la A-6, donde además estuvo desde el primer momento sobre el terreno”.

Por si acaso, y como matiz a la crítica de la popular, fuentes de su gabinete añadieron que, una vez realizadas las gestiones necesarias, “por la noche acudió a un acto el en el que pudo saludar, entre otros, al presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, al vicepresidente Diego Calvo o a la conselleira Fabiola García”.

Desde el bando nacionalista también se dejaron escuchar ayer. Y bastante. La portavoz nacional del BNG, Ana Pontón, acusó directamente al Gobierno central y al Ejecutivo autonómico de “silenciar” las responsabilidades detrás del “escándalo” de los derrumbes de O Castro.

“¿A quién quieren proteger?”, se preguntó este viernes la líder frentista en una rueda de prensa en la que ha cargado contra PP y PSOE por su “impresentable pacto de silencio”. “En apenas una semana hemos pasado de estar hablando de la reapertura del puente después de arreglos millonarios a hablar de su demolición”, dijo, recordando que el viaducto que “se cae a cachos” fue construido “hace 20 años, no 200” y es una de las infraestructuras más caras de la red de carreteras.

También del Bloque, aunque desde Lugo, el portavoz del partido en el Ayuntamiento y teniente de alcaldesa, Rubén Arroxo, lamentó la pasada jornada que la ciudad “no tiene conexión por vía ferroviaria y ahora tampoco por la autovía A-6”, teniendo claro que “esto no pasaría si fuera en la entrada de Madrid, porque si fuera en la entrada de Madrid al día siguiente estaría la ministra (de Transportes) o el mismo día para buscar una solución urgente”.

El único que no tiró piedras sobre sus contrincantes políticos y pareció asumir lo que muchos ven obvio pero todavía nadie confirma fue José Luis Raposo Magdalena, el alcalde socialista de Pedrafita do Cebreiro: concello por donde se ha desviado el tráfico tras este colapso viario sin antecedentes. Mostrándose tajante a la hora de valorar la caída del segundo vano, al asegurar que este incidente se debe “a un defecto de fabricación y de construcción”, destacó que el problema es “gordo”. “Nadie quiere reconocer sus errores”, pero aquí “hubo un error al elegir ese tipo de puente”, sentenció el regidor local.

18 jun 2022 / 00:00
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