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Los niños con padres divorciados son los grandes afectados en esta crisis

El segundo estado de alarma se prolongará hasta mayo y eso, al igual que durante el primero, implica que los tutores de los pequeños podrán decidir si estos dejan de ver a su otro progenitor

Por otra parte, al volver a casa, muchos de ellos se enfrentan a situaciones que no les competen, pero sí les afectan a nivel psicológico, como puede ser el divorcio de sus padres y la tirante lucha por la custodia. Aún con todo, resulta admirable su capacidad para mantener la inocencia de la juventud en un tiempo tan turbio y difícil como el que estamos viviendo a nivel social y, ahora también, a nivel sanitario.

El gobierno de Sánchez viene de decretar hace apenas unos días un nuevo estado de alarma que prevé prolongar hasta mayo de 2021. Ante esta situación, los padres divorciados y con hijos de nuevo se encuentran ante la duda de la primera ola de covid-19: ¿podré ver a mi hijo cuando me corresponde? ¿Será mejor que no realice las visitas? O, en muchos casos, en una sociedad como la actual, ¿utilizará la madre/el padre esta situación como pretexto para no dejarme ver al niño?

“La situación que tenemos ante nosotros es tan especial que nadie sabe muy bien cómo actuar”, evidencia Lois, presidente de la Asociación de Nais e Pais Separados de Galicia (ANPS), que aclara que “podemos aplicar la misma máxima que en otras situaciones anteriores: la buena y acertada idea de que cualquier problema se soluciona hablando”. “Si se actúa de esta forma en las familias, esto no deja de ser un contratiempo fácil de solucionar, simplemente aplicando el sentido común: establecemos entre nosotros unas normas para prevenir la infección por el virus”.

EL TUTOR LEGAR PUEDE DECIDIR DE FORMA UNILATERAL. Por la experiencia anterior, tras haberse decretado una cuarentena forzosa desde el ámbito gubernamental (ahora una semicuarentena con toque de queda y territorios confinados en parte), el decreto especificaba que “debe tomarse en cuenta que, ante una urgencia, en el ejercicio de la patria potestad, el progenitor que se encuentre a cargo puede tomar decisiones unilaterales si así lo necesitare”.

Es decir, que sí sería posible que el progenitor con el que el menor se encuentra habitualmente le niegue el derecho de visita al otro, de manera que habría que iniciar toda una serie de trámites legales aludiendo a la “sustracción ilegal del menor” por la vía judicial que, como se ha puesto de manifiesto durante estos nueve meses, ha visto retrasados sus procedimientos enormemente.

“Aunque deben respetarse los derechos a las visitas, también debe preponderar el sentido común sobre lo que es mejor para la salud y bienestar de los niños; por ejemplo, si los padres viven en ciudades distintas, deben evitarse los desplazamientos innecesarios que fomentan la propagación de la enfermedad”, indicaba el Gobierno.

es POSIBLE CIRCULAR PARA RECOGER AL MENOR. Si bien, el artículo 7 que declaró el estado de alarma contempla de forma expresa que “será posible circular para la asistencia y cuidado de personas mayores, menores, dependientes, personas con discapacidad o especialmente vulnerables”. Igualmente, se señala que “se permitirá la circulación de vehículos particulares por las vías de uso público para la realización de las actividades referidas”. Es por ello que, si se trasladan menores debe llevarse consigo la sentencia de divorcio o separación para evitar las sanciones y multas correspondientes.

“El decreto del Gobierno permite recoger a los pequeños, de hecho esa es una de las excepciones para poder desplazarse”, advierte Lois, quien puntualiza que “incluso ahora, en esta nueva situación, eso es posible”. Aunque evidencia que “si lo que se quiere es buscar una disculpa, como desafortunadamente puede pasar en algunos casos, esta es una ocasión ideal”.

PRIORIDAD EN LOS JUZGADOS. “Nosotros lo que reclamamos, y ya nos hemos dirigido como asociación a varios juzgados, es que determinen si tratar de impedir a un progenitor que vea a su hijo se trata de un abuso”, explica Lois. De manera que, “en el caso de que exista un abuso, es necesario que cualquier trato con el niño que se perdiese se recupere de alguna manera, y que se de una advertencia a los padres de que es su obligación el hablarse y comunicarse”, por el bien del menor. Sin embargo, hasta el momento, nadie les obliga, lo que para la ANPS es “fuente de conflictos”.

En todo caso, Lois concede que “si alguien piensa que esta situación supone un inconveniente para mantener las visitas y quiere que se quiten o se aplaces, entramos dentro del sentido común, siempre con la voluntad desde el principio de hablar con el niño y decirlo ‘pasó esto, pero en cuanto pase todo recuperaremos ese tiempo y volveremos a la normalidad dentro de lo posible”.

Con todo, “desgraciadamente, para determinadas personas no funciona así”. En este sentido, el presidente de la ANPS considera que, “para resolver estos conflictos, lo lógico e ideal es que cuando los afectados acuden al juzgado se les de absoluta prioridad”.

MÁS NECESARIA QUE NUNCA LA MEDIACIÓN. Para evitar llegar a esas tensas situaciones de conflicto que no hacen más que perjudicar el bienestar y los intereses del menor, además de evitar la saturación de los juzgados con estos casos, en opinión de ANPS, sería “necesario promocionar la mediación y la figua del coordinador general, que ya se está instaurando en todo el estado, como una medida de mediación presencial”. “Esta es una medida que prevé conflictos”, asegura Lois, ya que, “cuando la sociedad pasa por una situación colectiva de este tipo, los problemas individuales de la familia se agravan, colapsando el juzgando y perjudicando especialmente a los pequeños”.

Por ello, “si ese servicio de mediación que está funcionando en algunos sitios, no en todos, se promocionara, y si la figura del mediador parental se siguiese adelantando y no aplazando, esta medida sería protectora para la variabilidad dentro de la protección de las familias y para la variabilidad social en la que se pueda caer”. Lois lo ejemplifica aludiendo a un caso muy común y que, a raíz de esta crisis, lo puede ser todavía más: “una familia en la que uno de los dos miembos pierde su trabajo, si ha trabajado en el ámbito de la coordinación parental, ambos progenitores se echarían una mano y buscarían una solución”.

Pero, “lo que suele suceder a día de hoy en estas problemáticas situaciones es que se agravan las diferencias y se busca la revancha o el trata de sacar beneficio de una situación en la que uno de los dos está en mejores condiciones que el otro, todo en detrimento de los hijos”. El mediador, en opinión de Lois, “fomentaría la cultura del diálogo y de aprender, no solo de mediar en conflictos, sino de tener más conocimiento de lo que pasa cuando actúas de una manera o cuando actúas de otra”. “Y cuando una persona tiene más conocimientos, tiene más sensibilidad, y el primer ser vivo con el que tienes que tener más sensibilidad es con tu hijo”, asevera el profesional.

PERJUDICIAL PARA EL NIÑO PSICOLÓGICAMENTE. “Los pequeños tienen una mentalidad que es necesario ser psicólogo para entenderla, los demás solo podemos aproximarnos a ella o intuirla”, apunta. Ante una situación de dejar de ver repentinamente a un progenitor, “las reacciones pueden ser muy diversas”, como indica Lois. Por una parte, “el propio niño puede sentirse culpable y pensar que él es la razón de que se pierda esa relación con su progenitor”.

Aunque “hay otras situaciones más perniciosas como que un padre o madre con su actitud y manera de hablar estimule al menor a que no tenga relación con su otro progenitor, y no solo con él, sino con toda su familia externa”. A modo de ejemplo, Lois comenta que Gran Bretaña fue uno de los países donde desde los poderes públicos se estimaba que, en caso de separación, uno de cada tres niños acababa perdiendo el contacto con el progenitor que no los tutelaba, “eso socialmente era inaceptable”.

visión psicológica

ENFOCAR BIEN EL DIVORCIO. Que el divorcio afecta al niño “dependerá de cómo los padres lo enfoquen, puede ser bueno o malo, según la construcción del argumento”, explica el psicólogo Daniel Novoa, asegurando que “el clima emocional puede ser destructivo y al separarse esto puede suponer incluso un alivio”.

SITUACIÓN ANORMAL. En lo que respecta al coronavirus, el psicólogo advierte de que “no deja de ser una situación nueva” y eso “genera miedo”, pero “no dejamos de ser adaptativos por naturaleza”. Con todo, evidencia que en el caso de aquellos niños que estén acostumbrados a pasar bastante tiempo con los dos progenitores, el que se le pueda privar de ver a uno “le echará de menos y notará esa falta, salvo que esté muy distraído”.

LOS PADRES SON FIGURAS DE AUTORIDAD Y REFERENTES. El psicólogo apunta a que son los niños de 6 y 7 años en adelante los que tienen “capacidad para entender lo que es el virus y percepción de futuro”. A esa edad todavía “ven a sus padres como figuras de autoridad y referentes a imitar, al igual que les sucede con sus profesoras de infantil, de manera que el no tener a uno de ellos les puede afectar; son capaces de absorver como esponjas”.

08 nov 2020 / 01:00
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