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Un yacimiento arqueológico en A Pobra do Brollón se erige como uno de los primeros asentamientos monásticos en la zona// Se remonta al siglo X en las orillas del Sil TEXTO A.Arnáiz

Ribeira Sacra, mil años de vida del monacato

Los orígenes del monacato en la Ribera Sacra todavía están muy oscuros y poco se sabe, con certeza, de esos primeros eremitas que poblaron las riberas de los ríos Miño, Sil y Cabe y que luego se agruparían para dar vida a las grandes fundaciones monasteriales que se asientan en esta tierra sagrada, dispersa entre las provincias de Lugo y Ourense. Ellas fueron focos de cultura y motor de poblamiento.

Esas lagunas, en ocasiones, parecen encontrar respuestas y una de ellas procede del yacimiento arqueológico de Os Conventos, en la ribera del Sil, en el concello lucense de A Pobra do Brollón. Aquí se han descubierto restos de un antiguo eremitorio relacionado con el desaparecido convento de San Martiño de Piñeira. Xurxo Ayán, arqueólogo y director de las excavaciones que se llevan a cabo en este lugar, asegura que se trata de una buena noticia, ya que estaríamos, por primera vez, ante un relato riguroso “basado en datos científicos sobre el origen de la Ribeira Sacra”, que muestran una realidad del siglo X.

“SIERVO DE DIOS”. El arqueólogo coordinador de la excavación pone de manifiesto que dicho eremitorio se suma a los descubrimientos de una tumba excavada en la roca, vinculada con el antiguo cementerio monástico y una piedra con una inscripción en latín antiguo, en la que puede leerse “Siervo de Dios”, lo que supone la confirmación de que se trata de una pieza del viejo convento desaparecido.

Además, durante la segunda fase de la prospección que se ejecuta, el equipo de trabajo halló una punta de lanza, una moneda medieval, cerámica de los siglos XI y XII, dos llaves y una loseta de pizarra grabada con la imagen de un Cristo con símbolos del cristianismo típicos de la época visigótica. Es toda una amalgama de restos indicativa de la actividad que hubo en este estratégico lugar, en especial relacionados con los primeros tiempos de la implantación del cristianismo en tierras gallegas, cuando todavía los musulmanes andaban por estos pagos, en el segundo tercio del siglo VIII.

Xurxo Ayán calificó este singular yacimiento de muy complejo, ya que sufrió muchos cambios a lo largo de su historia y sus límites son imprecisos. Cree que Os Conventos, en la parroquia de Vilachá de Salvadur, es una gran oportunidad para estudiar la evolución de la Ribeira Sacra, hecho que puede tener una importante relevancia de cara a la candidatura de este territorio ante la Unesco a Patrimonio de la Humanidad, que se tramitó desde la Xunta y el Ministerio de Cultura ante el citado organismo internacional.

INICIATIVA VECINAL. Este proyecto arqueológico arrancó el pasado año promovido por el Concello de Pobra do Brollón y la Asociación de Vecinos de Vilachá bajo la denominación Adegas da Memoria. Con esta iniciativa se busca conseguir datos empíricos sobre el origen del monacato medieval en el Cañón del Sil y del paisaje vitícola asociado, ya que los monasterios fueron los grandes impulsores del cultivo de la vid en esta zona. El vino era por aquel tiempo un elemento vital en la dieta de los monjes y también de los campesinos.

La Xunta, a través de la Consellería de Cultura, se sumó este año a esa iniciativa para darle continuidad y aportó una subvención de 18.510 euros para la contratación de un equipo multidisciplinar que trabaja en la zona desde la segunda quincena de julio pasado.

O COTILLÓN, ANTECEDENTE. En la aldea de Cotillón, en la parroquia de Acedre, en el concello lucense de Pantón, se encuentra en una casa particular, una pequeña cueva de planta cruciforme, en cuyo interior, hay una reducida capilla pétrea, que semeja excavada en la roca por el hombre. En ella puede verse grabada una cruz cristiana sobre una especie de altar o arca de la alianza, enmarcados por un arco semicircular. Todo ello resaltado en color blanco.

Este lugar, del que se hizo eco por primera vez EL CORREO GALLEGO, hace más de una década, muy bien podría ser uno de esos primeros lugares destinados al culto cristiano en Galicia. Un eremitorio milenario, perdido y olvidado en pleno corazón de la Ribeira Sacra, en la parte alta de la ribera del Cabe.

Formas y símbolos parecen vincular esta singular gruta, que se utilizaba como bodega de la casa, a los primeros cultos cristianos en esta apartada zona.

Aquí florecieron en la Alta Edad Media, de la mano de eremitas y monjes, que comenzaron a poblarla en busca de sus tranquilas soledades, propicias para orar y celebrar los ritos del nuevo culto. Es una pena que todavía no se haya estudiado por expertos para incluirla en los bienes patrimoniales de Galicia.

07 ago 2020 / 20:57
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