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sábado, 31 octubre 2020
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Santórum pretendía sobornar a agentes antidroga para poder alijar en Galicia las cuatro toneladas de cocaína del ‘Karar’

Conversaciones intervenidas y un informe policial presentado en el juzgado revelan las intenciones del líder del clan arousano// “En la Udyco hay otro que es el jefe y yo puedo tocarlo. Cuanto más se toque más tenemos que pagar”, decía a sus socios

Hace diez días un tribunal de la Audiencia Provincial de Pontevedra dejaba en libertad bajo una irrisoria fianza de 30.000 euros a Juan Carlos Santórum Navazas por su relación con el alijo de casi cuatro toneladas de cocaína incautado a bordo del buque Karar. Santórum está considerado tanto por el fiscal antidroga, Alberto Varela, como por los agentes de Udyco, Greco y Vigilancia Aduanera el líder de una organización de nacrotransportistas que, además de alijar la coca del barco con bandera de Togo iba a hacerse cargo de los más de 3.000 kilos que se hallaron en el narcosubmarino localizado en la ría de Aldán a finales de noviembre de 2019.

Pese a los numerosos indicios hallados en su contra, muchos de ellos desvelados por este periódico tras haber accedido a al sumario 494/19 del Juzgado de Instrucción número 3 de Vigo, los magistrados no los consideraron suficientes para decretar su ingreso en prisión. De esta forma siguió el camino de la libertad (aunque con cargos) seguido por el resto de los miembros de su banda.

En las diligencias previas abiertas aparecen más informaciones tan relevantes como inquietantes: Juan Carlos Santórum hablaba con sus socios de los contactos que tenía con miembros de efectivos antidroga y su pretensión de sobornarlos para, previo una cantidad de dinero, recabar información que le permitiera seguir adelante con sus propósitos delictivos. Vayamos con algunos detalles

“Es muy revelador, como igualmente detectan la presencia de un vehículo que les hace sospechar que es un vehículo policial, cuestión que les hace ponerse muy nerviosos. El vehículo en cuestión, un Verso de color gris, con cristales tintados y la serie de matrícula JKF, que atribuyen a la Udyco, provoca que los investigados barajan la posibilidad de contactar con diversos integrantes de diferentes Cuerpos de Seguridad al objeto de poder obtener información sobre la posibilidad de que estén siendo objeto de investigación”. Lo anterior es un párrafo de un informe policial al que tuvo acceso EL CORREO, y que fue remitido por responsables de la Udyco y el Greco Galicia, con sello y firma de la Comisaría General de la Policía Judicial al Juzgado de Instrucción número 3 de Vigo, dentro del marco de la investigación abierta contra miembros del clan de narcolancheros liderado por Santórum. En esa diligencia policial se da cuenta de las intenciones que tienen los investigados y de unas posibles relaciones con miembros de las Fuerzas de Seguridad que, de acuerdo con conversaciones intervenidas a Santórum revelan datos concretos sobre presuntos contactos con agentes “cuando tiene problemas” o creen tenerlos.

En el citado informe se añade que “comienzan (los miembros del grupo) a valorar de manera mucho más seria la posibilidad de hablar con alguna persona relacionada con la Udyco y que en esos momentos ellos puedan sacar la información de si están siendo investigados”.

Todo esto ocurre cuando los agentes antidroga estaban tras la llegada a las costas gallegas de tres buques que en sus bodegas llevaban más de doce toneladas de cocaína y de las que solo se pudieron incautar 3.850 kilos a bordo del Karar.

¿Por qué llegan a la conclusión de que Santórum podía tener contactos en las Fuerzas de Seguridad? En unas conversaciones intervenidas, los lancheros arousanos sospechan que le colocaron una chicharra (sistema de seguimiento por GPS) en uno de los vehículos que utilizan en sus actividades ilegales. Lo que desconocían es que en otro, que habitualmente utiliza el propio Juan Carlos Santórum, los agentes antidroga habían instalado un sistema de escucha que estaba grabando todo lo que decían.

El líder con sus dos hombres de máxima confianza, Emilio Xosé Rodríguez y Braulio Vázquez, participan en la charla, a la que también accedió este periódico, que se produjo el 23 de abril en el interior de un coche de la organización. Se inició y finalizó en las inmediaciones de la casa de Braulio Vázquez tras un recorrido de media hora por Vilaxoán y Vilanova.

Juan Carlos Santórum. Me huele a chamusquina

Braulio Vázquez: ¿Y no se puede mirar?

J.C. Mirar si pero si toco hay que pagarle a la gente...

B. No, yo decía por mirar...

J.C. Yo en la Udyco puedo tocar pero por aquí...

B. Por otro lado los de Aduanas, ¿non?

J. C. Puedo tocarlos a ese que te dije por ahí de Cores y más puedo tocar a un mando ¿sabes? en el medio de ellos porque cuando la mercancía de Pajuelo ellos los otros dos están en la... cobran también, ¿entiendes?

B. Están los dos (X.X:) y otro..

J.C. Pero hay otros dos, el (X) y más el (X) eso olvídate

B. Pensé que eran los jefes....

J.C. El jefe es (X) pero el que más manda no es (X) es otra persona. (X) ascendió y está de jefe, manda pero hay otro que es el jefe y yo puedo dar con ese, ese que andaba detrás nuestra, el bigote, que anda en un León... ese tío antes era jefe pero los papeles siguen igual, a ese puedo tocarlo, el caso claro es lo que estamos hablando, cuanto más se toque más hay que pagar.

(Silencio)

J.C. Y ahora si hay algo de 3.000 o así ya sabemos... yo no me vi con nadie.

B. Pero las lanchas ya están en la nave.

J.C. Ese coche es 100 % de ellos, además lo vamos a ver allí porque va a ir para casa, no hay vueltas que darle

B. Vaya forma de cagarla.

J.C. En último recurso ya te digo que si tenemos que tocar, tocamos, ya sabemos como es la cosa. Al tocarlos sabes si están ahí desde el principio o si solo saben la mitad pero aún les falta la otra.

B. Estamos de acuerdo.

(EL CORREO tomó la decisión de no transcribir los nombres de los agentes a los que se refieren hasta tener conocimiento oficial de si se abrió algún expediente o investigación sobre ellos).

COCAÍNA PARA UN GRUPO INTERNACONAL. Por aquellas fechas los agentes de la Udyco, Greco y SVA tenían abierta una compleja investigación tras recibir una alerta de la DEA (agencia antidrogas norteamericana) por la inminente llegada a Galicia de una importante cantidad de cocaína que iba a ser alijada en alta mar por las lanchas del clan Santórum a instancias de un grupo extranjero.

Con Juan Carlos habían contactado dos personas, el catalán Sergio R.T., que ejercía como intermediario, y un ciudadano de origen árabe Abdellah E.K., que actuaría en nombre de la organización que financiaba la operación, los dos figuran investigados pero no fueron imputados en esta causa que sigue abierta en un juzgado de Vigo.

Pese a las evidencias, todos los miembros de la banda de narcolancheros están en libertad condicional aunque Juan Carlos Santórum, que inicialmente escapó y permaneció escondido hasta finales de agosto, se encuentra en la prisión de A Lama cumpliendo dos años de condena por revelación de secretos: había sobornado a dos agentes de la Guardia Civil para que le facilitaran información sobre operaciones de narcotráfico activas. Santórum negociaba ante terceros con datos comprometedores que le podrían ayudar para eludir las actuaciones policiales. Es decir, justo lo que pretendía en esta ocasión.

Precisamente estos hechos provocó que se activara todas las alarmas cuando se detectó la conversación antes reseñada. El arousano, en otras charlas intervenidas en este operativo, también alardeaba de sus contactos con miembros del SVA (ver recuadro) que le permitían tener bajo control los movimientos de las lanchas en sus bases y conocimiento sobre las investigaciones que estaba abiertas.

En el registro efectuado en la casa de Juan Carlos, además, se localizaron uniformes y chaleco antibalas con distintivos policiales junto a otro material (sirenas, detectaores GPS o aparatos de escucha) que utilizan las fuerzas de seguridad.

CHARLAS COMPROMETEDORAS
El policía encubierto que fue descubierto

En una de las conversaciones intervenidas a los principales miembros de la banda, Juan Carlos Santórum, Braulio Vázquez y Emilio X. Rodríguez se refieren a un agente de la Udyco que les hacía un seguimiento y al que lograron descubrir (¿o recibieron algún chivatazo?). Facilitan datos muy detallados, personales y familiares, tanto del policía como de su entorno. (EL CORREO omite sus identidades y las circunstancias que pudieran ayudar a identificarlos para preservar su seguridad)

Juan Carlos: Este debe estar por ahí arriba, dale para allá y le esperamos cerca de su casa.

Braulio: Si eso tiro en la moto. ¿Entiendes?

J.C.: Te enseñamos donde deja el coche con esa matrícula 100 % fijo, desde aquí del alto le tenemos que ver.

B.: Ya que estamos le pegamos un barrido a todo.

J.C.: Ese va para X, te recogemos y vamos a X y miramos.

B.: Si está trabajando no irá para allí.

J.C.: Si nos vio ya acabó la vigilancia. Hay que controlarlo.

B.: ¿Por dónde está?

J.C.: Por X. Ahí vive uno de ellos en X, el que te jodió a ti vive en X, cerca de los suegros de Ramón.

B.: Pero ¿dónde?

J.C. Pasas la casa de ellos y hay un chalé un poco más adentro, ese es un buen chaval. A ese chaval tengo un colega que lo toca, lo toca sin fallo, es muy buen tío. La mujer está XXXXX, es de la Udyco ese fue de los que te jodió a ti, si si 100 % porque es la Udyco Pontevedra. Antes estaba en XXXXXX o por ahí, sabes, la mujer es XXXXX pero la llevó XXXXXXX entonces vino para acá y está en la Udyco. ¿No sabías que tenías el enemigo tan cerca?

B.: Yo de los azules no controlo a ninguno.

J.C.: Este vive allí, así como pasas la casa es un chalé metido dentro, están siempre ahí reunidos. Ahí o en Villajuán, ese es el nido de ellos. Tira para la casa y vamos por caminos diferentes, tu tira por la vía rápida y nosotros vamos atravesando. Este nos pipeó y arrancó.

Emilio.: Me huele mal esto a mí, que se le echen encima así... si anda con el otro. Que le anden encima...

J.C.: Ahora lo que sea. Lo que tiene que hacer ahora que quedaste con él, que se asegure que tienen cosas sino miramos nosotros ¿entiendes? por que ahora hay que mirar. Dile, asegúrate si tienen esas cosas sino miramos nosotros por algún lado.

B.: Era él, mira aquella XX es la madre que va para casa, al mediodía está en casa a las dos y media, creo que tiene un XXX o un XXX de los nuevos. Ya miramos nosotros.

J.C.: Dale, dale la vuelta, el coche es el del tío, el coches es el del tío, es el JKF. Es el tío.

También hay referencias a ‘los de Aduanas’, en alusión a presuntos miembros de Vigilancia Aduanera.

Juan Carlos: Ya le dije, véndelos más baratos pero vende (risas), quítale dos mil euros.

Emilio. Si van saliendo está de puta madre.

J.C.: Salen todos, ya casi están todos vendidos, salieron esos nueve, por no ir a coger a otro lado que estaban un poco más lejos, si los entrega ahí ya los venden, ya le dije a este puedo ir a buscarlos allí dale, ayer 5 y hoy 4...

E.: Por qué se los dio a los colegas

J.C.: Para los de Aduanas...

E.: Ah¡ Bueno. Si, déjaselo ahí para los de Aduanas.

Se detuvo a un agente del SVA por su relación con los Santórum
Juan Carlos cumple condena por revelar secretos facilitados... por dos guardiaciviles

La interacción y estrechas relaciones de Juan Carlos Santórum con agentes de las Fuerzas de Seguridad no son nada extrañas; más bien al contrario: son sospechosamente habituales. Los máximos responsables policiales reconocieron que el líder del grupo de narcolancheros no pudo ser detenido junto al resto de sus compañeros , el pasado 28 de abril, ya que había recibido un chivatazo y pudo darse a la fuga y esconderse hasta finales de agosto. Braulio Vázquez tuvo menos suerte: fue apresado cuando salía de su casa con destino desconocido.

Poco después, a mediados de junio, un agente del Servicio de Vigilancia Aduanera destinado en Vilagarcía era interceptado en Madrid tras recibir 300.000 euros de un ciudadano colombianos con antecedentes por narcotráfico. Al aduanero se le considera algo más que un colaborador de los Santórum; es decir, que se le vincula con la banda de transportistas.

Y Juan Carlos se encuentra cumpliendo dos años y tres meses de cárcel por una condena que le impusieron en la Audiencia Provincial de Pontevedra (ratificada por el Supremo) por revelación de secretos. Santórum ejercía de enlace entre dos guardiaciviles corruptos y algunos de sus colegas narcotraficantes. Los hechos ocurrieron entre 2000 y 2003 cuando los agentes (Javier S. y Fiego F.) de Pontevedra le pasaron más de dos mil ficheros conteniendo información sensible de operaciones antidroga en marcha con las que el líder de los Santórum aprovechaba para negociar y sacar tajada.

17 oct 2020 / 23:29
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